Cuando ruge la marabunta.

Por Paco Guerrero.

No acaba el año de enfilar el patio del desolladero cuando los gestores de las Ventas han pisado el hormiguero y el toreo anda como pollo sin cabeza. Es la marabunta. Madrid anunciando todas y cada unas de su fechas y todos queriendo estar en Madrid. Sí, Simón Casas y Rafael Garrido han agitado esta plácida estación navideña y andan invitando a turrón a los principales coletudos del escalafón. Bueno, a ellos o a sus apoderados. El que los tenga, claro está, porque da la impresión de que han cogido estas premuras con los calzones bajados a más de uno que fiaba un poco más largo el invierno para encontrar a su hombre en los despachos. El hormiguero está agitado. Se habla de que Ponce rumia volver, El Cid se ha apresurado a decir que cuenten con él aunque luego ha dicho que siempre no, Castella también vuelve a ocupar plaza y Talavante se ha ido a lo fácil y se echa en los brazos del francés Simón Casas dejando al carajo la épica del apoderado independiente que representó Joselito.

Los Morante, Juli, Roca Rey, los pupilos de Matilla y tres más aseguran su temporada con facilidad. Los despachos mandan. ¿Que importa jugarse los muslos si después viene un tío, hace números y te repite con desparpajo que hay otros por delante?. Dicen que después de la primera oleada – reminiscencias del vocabulario pandémico- viene la del siguiente tramo del escalafón. Los Luque, Ginés Marín, Perera, etc, etc, etc. Después los otros, y los otros. Y así.

En medio de tanta marabunta realmente en lo único que pienso de forma preocupante es como se deshoja la margarita de David de Miranda cuando ya todo el negocio del onubense debía estar mirando hacia Fallas, Castellón, Madrid y Sevilla como mínimo. Esta es una temporada clave y más clave aun es que el triguereño tenga entre tanta marabunta alguien que le recuerde a los que montan corridas que Miranda ha hecho méritos para un sitio propio. Es urgente. Con el toreo metido en estas prisas Miranda no puede aspirar a otra cosa a que los principales despachos de esta jungla escuchen su reivindicación como torero. Esperar a la última ola no es fiable porque si a algo no puede esperar este torero es a las migajas de la temporada. Este año, no.

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