Observatorio Taurino: De vueltas y revueltas.

Por Álvaro R. del Moral.

El Cid volverá a torear. La decisión del diestro de Salteras, acompañada de cierta confusión informativa en los primeros momentos, no ha sorprendido a casi nadie. Era un rumor insistente que corría por los mentideros taurinos que no iba a tardar en ser confirmado. Manuel ha apostado por los suyos poniéndose en manos del tándem EllauriTamayo para afrontar esta nueva etapa en la que descarta –según sus propias declaraciones- hacer una temporada al uso limitando su vuelta a un puñado de actuaciones escogidas. Mejor así.

El Cid, al fin y al cabo, tendrá la mecha que él mismo sea capaz de encender. Otro caso bien distinto –que delata el cortoplacismo de la patronal taurina- es el de Sebastián Castella. Se marchó del toreo al concluir la temporada fantasmal de 2020, prácticamente fundida a negro por imperativo del covid. Y cuando se fue lo hizo con aire de torero más que amortizado, tan lejanos los años de su mejor ser y estar en la cara de los toros. Consumado el eclipse, se sumergió en otras experiencias vitales, con especial dedicación a la pintura. Visto lo visto, no ha logrado calmar su sed creativa con los pinceles…

Pues muy bien… pero sorprende mucho –o no, a tenor de los acontecimientos- que la casa Matilla lo tome en sus brazos para prepararle una temporada artificial, colocándole en la yema de las principales ferias sin que nadie lo haya pedido. No hace falta escarbar demasiado para saber en qué tipo de carteles va a estar incluido o a qué matadores –alérgicos a abrir plaza- puede amparar ‘le Coq’. La reflexión es clara: mientras se apuntalan las ruinas del escalafón taurino más avejentado de la historia del toreo se hurtan numerosos puestos a un puñado de toreros que, por fin, podrían dar la barba en las ferias. ¡Viva la meritocracia taurina! Los empresarios, a toro pasado, se mesan los cabellos ante la escasa respuesta del público a ciertos carteles. Pues así nos va…

Más de lo mismo…

El caso es que, dicen, Castella tendría aseguradas ya tres tardes en Madrid. Es la misma cifra que podría abarcar Alejandro Talavante después de cuajar una temporada indefendible que le ha costado la ruptura con Joselito Arroyo para dar el enésimo bandazo de la independencia a ese hipotético sistema que asegura lumbre y olla cuando el frío arrecia. Pero si entra, hay otro que sale. En este caso sería el sevillano Juan Ortega que abandona el amparo de Simón Casas –el hueco lo llena Talavante- para dar poderes a José María Garzón en una apuesta a la que no le faltan riesgos.

Al empresario de Santander, Córdoba, Málaga, Almería o Morón –valor más que emergente en la primera línea de la patronal taurina- le van a esperar sus ex compañeros de ANOET. No hace falta recordar el insólito fuego amigo que saludó la organización de la primera corrida de fuste, la del Puerto de Santa María, en pleno fragor de la pandemia. Aquel festejo, entre otros peajes, le supuso a Garzón la ruptura con Paco Ureña. No había vuelto a apoderar un torero desde entonces pero ahora lo hace con Ortega, uno de los mejores intérpretes de la actualidad –si no el mejor- que debe crecer en regularidad y capacidad para instalarse en el verdadero friso de las figuras. Ahí está el doble reto: un torero que debe defender a su apoderado y viceversa. Estaremos muy atentos…

Cosas que se siguen hablando desde Sevilla

Ya habíamos hecho mención en observatorios anteriores a lo madrugadora que anda la empresa Pagés, que podría estar poniendo en pie carteles y compromisos varios, anticipándose a la pesada digestión de los polvorones. Son sabidas las seis tardes de Morante, la elección de la corrida de El Torero –también los estoqueará en Los Madriles- y hasta los rumores que colocan a El Juli y Pablo Aguado –con Roca y quizá de Justo en la trastienda- en uno de los carteles más esperados de la próxima Feria de Abril: el del debut de los toros de La Quinta, los ‘santacolomas’ de la familia Martínez-Conradi que también tienen una corrida para Madrid en la que repetiría El Juli, no se la perdería Roca y podría confirmar Rafa Serna.

No queda otra. Madrid será madrugadora en la presentación de San Isidro y Sevilla no puede quedarse atrás en aras de pretendidas tradiciones que no son tales. Hay quién ya se atreve hasta a esbozar un cartel para Resurrección. Aunque tampoco hace falta ser adivino para aventurar que Morante y Roca tienen todas las papeletas, al igual que la ganadería de Victoriano del Río. El siguiente en la lista, atendiendo a la filosofía y la alcurnia de la fecha, no puede ser otro que El Juli. Pues ya veremos… Nos vamos ya, enviando nuestro más sentido pésame a la larga saga de los Guardiola Domínguez. Jaime Guardiola era uno de los últimos bastiones de una gran casa ganadera que había dejado atrás sus mejores esplendores. Querido por todos, ya no podrá defender a sus ‘villamartas’. Descanse en paz.

Publicado en el Correo de Andalucía