El torero mexicano Carlos Arruza descendiente de vallisoletanos.

Hijo de padres españoles y sobrino del poeta León Felipe. Su abuelo fue notario y había nacido en Herrín de Campos y su abuela en Valdenebro de los Valles.

Por Santos García Catalán.

Ha caído en mis manos una litografía taurina del pintor José Luis Galicia, primo de Carlos Arruza. A raíz de ello y, ante la escasez de asuntos taurinos que llevarnos a la pluma, empezamos a indagar por la Red para averiguar la procedencia familiar del gran torero mexicano.

Carlos Arruza (México D. F. el 17 de febrero de 1920) fue uno de los toreros más destacados del siglo XX. Fue conocido como El Ciclón. Rivalizó con Manolete. Arruza murió en México en un accidente de tráfico (1966).

Tomó la alternativa en México en 1940, de manos de Armillita Chico, y debutó en Madrid en 1944, apadrinado por Antonio Bienvenida. Estos son los datos biográficos que pululan por las redes y en el Cossío, quién escribió sobre su “toreo deportivo”, porque Arruza era un diestro atlético; torero dominador, excepcional banderillero y muy variado de capa y espada. Abandonó los ruedos en 1953 y regresó en 1956 pero como rejoneador.

Fue presidente del Montepío de Toreros en España y promovió y actuó en tal cantidad de festejos benéficos que le fue concedida por el gobierno español la Cruz de Beneficencia. El 19 de septiembre de 1944 en la plaza de toros de Valladolid, realiza por vez primera el adorno denominado el teléfono ante un toro de la ganadería de Pablo Romero. Fue un torero de época que compartió triunfos con Manolete.

Herrín de Campos y Valdenebro de los Valles 1850-1852

Dicho esto, y conocida a vuela pluma la biografía del diestro mexicano, hemos de entrar en su pasado familiar, que arranca en Herrín de Campos y Valdenebro del Valle, localidades terracampinas de Valladolid.

Higinio Camino de la Rosa (1850), natural de Herrín de Campos (Valladolid), fue notario de Tábara (Zamora), Sequeros (Salamanca) y Santander, donde fallece en 1908. Casado con Valeriana Galicia Ayala (Valdenebro 1854). El matrimonio, se casó en Valladolid el 5 de marzo de 1878 en la Iglesia de San Miguel-San Julián, tuvieron ocho hijos, entre ellos Felipe León, (León Felipe el poeta) y María Cristina, madre de Carlos Arruza.

León Felipe, el poeta

León Felipe (1884-1968), es el seudónimo de Felipe León Camino Galicia, es un nombre que se puso él, una especie de bautismo poético. Poeta español que destacó por la mezcla de arrebato místico y compromiso político de su obra. Nació en Tábara (Zamora) donde su padre ejerció de notario durante seis años.

“Escucha…escucha ese ruido de alas rotas…”

María Cristina Camino Galicia, madre de Carlos Arruza

Otra de las hijas del notario fue María Cristina, nacida en Sequeros (Salamanca) en 1895, cuando su padre ejercía de notario en esa localidad salmantina, y falleció en Sevilla en 1976. En Santander, cuando su padre ejerció de Notario, conoció a José Ruiz Arruza, de profesión sastre, hijo de una familia llegada desde Almería.

José Ruiz Arruza, padre de Carlos Arruza

Nació en Santander en 1892 y murió en México en1939. Sastre de profesión, José Ruiz Arruza conoció a María Cristina con quien contrajo matrimonio en Santander y tuvieron tres hijos: José y Manuel, nacidos en Santander en 1915 y 1918, y Carlos, nacido en México en 1920. Alentados por algunos amigos residentes en México, la pareja se trasladó a la capital azteca hacia 1919.

Sastrería en sociedad el padre y tienda de ropa de niños la madre

Allí se establecieron, en el barrio de Mixcoac, que ahora es prácticamente una calle de la capital mexicana. El padre, reputado cortador de sastre, se asoció con Benjamín Burillo creando las “Sastrerías Burillo-Arruza, La Parisina, Rosales y Chofer a Rosales”. Mientras que la madre gestionó una tienda de ropa para niños.

Los hermanos Arruza y su niñez

Carlos Arruza -Carlos Ruiz Camino– fue el tercero de los hijo del matrimonio formado por María Cristina Camino Galicia y José Ruiz Arruza. Le precedieron sus hermanos José, nacido en 1915 y Manuel venido a este mundo en 1918, ambos en Santander y Carlos en México en 1920.

Nacidos en una familia de clase media, los hermanos Ruiz Camino hicieron sus primeros estudios en el Colegio Williams, situado en aquel tiempo en Mixcoac, en la finca que se conoce como la ‘Quinta Limantour – Mariscal’ y en el caso específico de Manuel y Carlos, empezaron allí la secundaria, misma que seguirían primero en la Número Uno de las calles de Regina y después en la Nocturna número Cinco que se alojaba en el mismo edificio que la de José, el hijo mayor del matrimonio, no hay rastros ni anotaciones que hacer. Lo hemos intentado y buscado, pero no aparece nota alguna.

Sin antecedentes taurinos

Sin antecedentes taurinos en la familia, la asistencia a una corrida de toros le despertó la afición por la fiesta. Así lo relató el torero a Barnaby Conrad en la autobiografía que publicó en los años cincuenta en collera titulada ‘My Life as a Matador’ (1955):

“Hasta que tuve trece años, era un muchacho despreocupado que afligía a sus padres. Mi madre, una capaz mujer de negocios, sentía que era tiempo de que comenzara a pensar que hacer de mi vida más allá de ir al cine o de jugar en la selección del colegio americano al que asistía… Es por esta época cuando mi padre se volvió aficionado a los toros… cuando le escuchábamos describir las hazañas de los toreros en la plaza le rogábamos que nos llevara el siguiente domingo. Finalmente, una mañana llegó mostrándonos unos boletos y nos dijo “vamos muchachos, ¡a los toros, a los toros!”.

Esa tarde toreaban en El Toreo de la Condesa Armillita Chico y el toledano Ortega y allí que fueron el padre y sus dos hijos para ver el mano a mano.

El coso de El Toreo y la familia del magnate Bailleres

Curiosamente, este coso, inaugurado en 1908, se localizaba en las calles de Oaxaca, Colima, Durango, Salamanca y Valladolid, en donde hoy se encuentra El Palacio de Hierro Durango desde 1958 (centro comercial parecido a El Corte Inglés, propiedad, curiosamente, de los herederos del magnate Alberto Bailleres, fallecido el pasado febrero).

En España, son propietarios de la ganadería de Zalduendo. Y gerencian, junto a la Casa Chopera, las plazas de Salamanca, Logroño, San Sebastián, etc. En México, gestionan cosos como los de la “Luz” de León, la plaza “Revolución” de Irapuato, la Monumental Monterrey, y más tarde con la plaza “Nuevo Progreso” de Guadalajara, la Plaza México, la Monumental de Aguascalientes y la plaza “San Marcos” de la misma ciudad.

De espontáneos en un festival

A partir de ese momento los dos hermanos decidieron ser toreros y empezaron a ir a una especie de escuela taurina que dirigía un tal Solís en Tacuba. Fueron precoces en destacar y aprender las primeras nociones del toreo, hasta tal punto que, cuando tuvieron oportunidad, saltaron al ruedo aprovechando un festival del barrio donde uno de los participantes no pudo acudir y ambos hermanos torearon al becerro entre los aplausos del público

Primer traje de luces en 1934 con 14 años

La primera vez que Carlos se vistió de luces fue un 18 de noviembre de 1934 junto a su hermano, lidiando ganado de Atlanga con su hermano Manolo y Alfonso Ramírez ‘El Calesero’ en la plaza de ‘Vista Alegre’, de Aguascalientes. En El Toreo de la Condesa debutó el 5 de abril de 1936, nuevamente junto a su hermano y con Andrés Blando, ante un encierro de Peñuelas.

En abril de 1936 los dos hermanos novilleros viajan a España con sus padres, con tan mala fortuna que a los tres meses estalla la Guerra Civil española. Carlos regresó a México a reunirse con su madre tras haber estado en España unos meses antes. Y en Santander dejó a su padre que, estando muy delicado de salud, quedó bajo el cuidado de su hermano. José Ruiz Arruza moriría en 1939 en México.

La alternativa en 1940

De regreso a México, destacó como novillero y después de dos buenas temporadas ganó el trofeo de “La Prensa de Plata”. Ello lo llevó a la alternativa que tuvo lugar el 1 de diciembre de 1940 en El Toreo de la Condesa, siendo su padrino Fermín Espinosa ‘Armillita Chico’ y de testigo Paco Gorráez, lidiándose un encierro de Piedras Negras. El optometrista Alfonso Gaona debuta como empresario en El Toreo y es quien le da la oportunidad a Arruza. Y del coso al sanatorio, porque el toro “Oncito” le infiere una seria cornada.

Su hermano Manuel, que entonces hacía de apoderado y hombre de confianza, porque seguía sin poder torear en los cosos aztecas, lo que le causó una fortísima depresión. Finalmente, el 12 de junio de 1941 un disparo casual de pistola, al parecer de su hermano José, truncó para siempre la carrera del Arruza español, de tan solo 22 años de edad, lo que ocasionó un terrible trauma a su madre y hermanos.

Temporadas sin brillo. Sufre una agresión grave

Las temporadas de 1941-42 y 43 pasaron sin pena ni gloria para el nuevo matador de toros. Toreaba, sí, pero sin alcanzar grandes cotas. El 1 de agosto de 1943 Carlos se dirigía a presenciar una novillada en la Plaza del Toreo, su coche colisionó con un camión. El conductor, apuñaló a Carlos varias veces sin que hubiera discusión alguna. Arruza, consciente del daño causado, sugirió ser atendido por el cirujano de la plaza de toros, que se encontraba a mitad del camino, y de inmediato su amigo y acompañante, el boxeador Vaquero de Cabo de Horca -que le había salvado la vida enfrentándose al camionero agresor- lo traslado a la propia enfermería de la plaza donde fue atendido.

A fines de 1943, y por recomendación de su tío León Felipe, exiliado en México, decidió emprender viaje a Portugal (el conflicto de la guerra civil no permitía que toreros mexicanos toreasen en España) ¿Quería torear? Más bien su idea era pasar a España y reunirse con su madre que poco después llegaría a la tierra que la vio nacer.

Dos tardes en Lisboa con Manolete

En Lisboa toreó dos tardes con Manolete y Domingo Ortega. Arruza hace este comentario: “En aquellas dos tardes alternando con esos señorones que fueron Domingo Ortega y Manuel Rodríguez “Manolete”, aprendí más que en toda mi vida pasada y en lo que viviría después… ¿Y eso?… Mira… los impactos que recibí fueron algo así como dos revelaciones del cielo. Por un lado, la sabiduría y el poder de Ortega, que metía a los toros en su muleta como si jalara de ellos y Manolete, pisando terrenos increíbles, pasándose a los toros a dos dedos de la faja y con una naturalidad que te dejaba con la boca abierta…”

Continuará

Publicado en El Español