El día que John Fulton “el Yankee” se presentó en Ciudad Juárez

Por Marduk Silva.

En esta ocasión queremos abordar uno de los sucesos únicos ocurridos en esta frontera y fue el día que el estadounidense John Fulton vino a torear a la Monumental Plaza de Toros de Ciudad Juárez un 4 de julio de 1964.

John Fulton nació en el mes de mayo de 1932 en Filadelfia, Pensilvania. Estudio en Orkney Street Philadelphia, después en la North East High School en 1949 y concluyó sus estudios en el Instituto de Arte del Museo de Philadelphia. Destacó en las áreas de la pintura y escultura. Un artista nato. Se sabe que durante sus años de estudiante en su ciudad natal, la película “Sangre y Arena” (Blood and Sand) de 1941 con Rita Hayworth y Anthony Quinn; fue el germen de su afición por la tauromaquia. Además de una amistad que entabló con un barbero español refugiado de la Guerra Civil quien fue torero y tenía su recinto decorado con el tema taurino. Fue allí donde aprendió sobre el mundo del toreo, el capote y la muleta.

A sus 18 años consiguió una beca para estudiar en la Escuela de Arte de San Miguel Allende en nuestro país. En aquella época logró el apoyo de los espadas José Ortiz y Luis Procuna “El Berrendito de San Juan”, quienes le ayudaron a que iniciara con algunas novilladas en plazas pequeñas, sin embargo; confirmaría su vocación por el toreo y a los 21 años llegó a Sevilla un viernes Santo de 1956 instalándose en el barrio de Santa Cruz. El cual es una estampa en toda su magnitud de la cultura andalusí.

La España de los años 50 fue la consolidación del gobierno del general Franco y bajo ese contexto, un extranjero como Fulton no la tenía fácil, sin embargo; el novillero yankee no se rindió y se ganaba la vida en novilladas modestas con la paga mínima para techo y alimento. Por tal motivo se dedicó a vender pinturas taurinas a los pocos turistas que llegaban a Sevilla ya que después de la Segunda Guerra Mundial, los pocos gobiernos militares que quedaron en Europa eran mal vistos y sancionados. Pero John Fulton jamás se rindió, su constancia y disciplina para conseguir su sueño se vio coronado el 18 de julio de 1963 tomando la alternativa en la Real Maestranza de Sevilla, una de las plazas más importantes del mundo, siendo su padrino el matador José María Montilla.

John Fulton alternó con personalidades importantes del toreo como Manuel Benítez “El Cordobés”, Antonio Ordoñez y Pepe Luis Vázquez, este último también llegó a torear en Ciudad Juárez. Una de las faenas más recordadas de aquellos años fue cuando Fulton obtuvo una oreja de un toro de Miura.

Tiempo después Fulton emprendió un viaje a México en 1964 para adquirir más experiencia y conseguir cartel en otras plazas en España como la Real Maestranza, Ronda, Córdoba, Bilbao, Barcelona, Pamplona y por supuesto, Las Ventas de Madrid. La experiencia mexicana para Fulton fue curiosa, pues su nombre era un freno para darle oportunidades tanto en México como en España, a la vez eso era uno de sus atractivos ¿Como un yankee iba a entrar a un ruedo? ¿Los yankees saben torear? Una de esas oportunidades fue en Juárez. Un 4 de julio de 1964 se le abrieron las puertas de la Monumental Plaza de Toros de Ciudad Juárez.

Aun no se ha encontrado una crónica taurina que nos describa a detalle cómo fue aquella tarde, pero probablemente la Plaza de Toros estaba a reventar, ya que desde principios del siglo XX la tauromaquia era el atractivo turístico principal de Juárez. Lo sabemos porque las postales de la época muestran que las corridas de toros fueron un motor económico y cultural muy importante en la frontera.

Las andanzas de John Fulton merecen ser revisadas, pues aunque no llegó a ser la gran figura que él quería, su vida si es un ejemplo de éxito en el sentido de que siguió su sueño, viajó y logro vivir de lo que le apasionaba. Pues no solo de torear se sostenía, luego de 13 años como matador abrió un estudio de arte en Sevilla en el barrio que lo acogió a sus 21 años; y en el exponía escenas e historias taurinas, algunas pintadas con la sangre 🩸 de algunos toros que lidio.

Publicado en Adiario.mx

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