Natalicio de Manolo Martínez Por Heriberto Murrieta.

Se cumplieron 77 años del natalicio de Manolo Martínez, el torero más importante de la historia de la Monumental Plaza México y quizá el más influyente e idolatrado de cuantos ha dado nuestro país. Nació en Monterrey el 10 de enero de 1946.

Tras reaparecer en los ruedos en el año de 1987, formó parte del cartel del domingo 28 de mayo de 1989, la tarde de la reapertura del coso metropolitano después de casi un año cerrado.

Fue la primera corrida organizada por el Patronato Taurino del Distrito Federal. Era el paseíllo número 87 en La México de quien había logrado llenarla múltiples veces, cinco de ellas sin alternantes en sus memorables encerronas.

En el paseíllo, vestido de vino de burdeos con bordados en oro, Manolo marcó el paso, con la figura gruesa, concentrado y mirando hacia el piso, el capote de paseo perfectamente liado. Llamó la atención entonces que desfiló descubierto, sin llevar calada la montera, acaso porque se trataba de una ocasión tan significativa. Después de esta actuación, le quedaban únicamente cuatro en el escenario de sus grandes triunfos.

Manolo tuvo el poder y supo ejercerlo. Gobernó la Fiesta debido a su enorme capacidad, su rentabilidad como pieza clave del engranaje taurino y la habilidad de sus apoderados. Hubo temporadas capitalinas en los años setenta y ochenta donde acaparó la mayoría de los carteles.

Si bien es cierto que cerró el paso a nuevos valores y detuvo el natural proceso de renovación de la baraja torera, no se puede negar que a esos prospectos les faltaron redaños y argumentos para darle pelea. Ni siquiera cuando estuvo retirado hubo quien le arrebatara el sitio de número uno, de “mandón” del espectáculo.

Puede considerarse que a pesar de que en su tiempo consintió el empequeñecimiento del toro (en proporción directa con el agrandamiento de su condición de figura), Manolo tenía tanta personalidad que nunca dejó de interesar y tuvo la virtud de ofrecer infinidad de tardes extraordinarias a los aficionados.

El diestro neoleonés falleció en La Jolla, California, el 16 de agosto de 1996.

Publicado en Meridiano