Pelear por la defensa de la Fiesta brava.

Amigos aficionados…

Desde tierras cafetaleras llega una noticia que, en teoría, debe servir de ejemplo: la Plaza Santamaría de Bogotá tendrá corridas de toros. Desde junio de 2020, después de que el Concejo de Bogotá aprobase un proyecto que prohibía la muerte de los astados en la plaza, y eliminaba el uso de elementos como la espada, la puya y las banderillas, la Santamaría no ha celebrado festejo alguno (información tomada de Aplausos.es).

Luego entonces, ¿y la Plaza México? ¿Qué pasará con la Monumental de Insurgentes? Lo que sabemos es que la suspensión definitiva de las corridas que dictó un juez en junio sigue en vigor hasta que se resuelva en tribunales. La México no celebrará ni su corrida de aniversario (5 de febrero), ni otros festejos, pues sigue en vigor la orden que dictó un juez el pasado junio.

Entonces, sin toros en la Plaza México, quedan Guadalajara y Mérida como ejes de la tauromaquia en el país, especialmente la capital yucateca por la seriedad que ha dado a los toros y los carteles que presenta.

Y precisamente de Mérida, la Península de Yucatán y su fiesta hizo referencia en su programa “México Bravo” el reconocido analista taurino Luis Niño de Rivera, en señalamiento a un publicitado triunfo del famoso rejoneador español Diego Ventura ante un toro de cornamenta muy pobre y un encierro de soberbia presentación en la comunidad campechana de Poc Boc, donde estuvo presente el “Torero Azteca” Juan Antonio Hernández, muy aficionado a meterse en los pueblos y en las entrañas de la tauromaquia peninsular. El lote, de César Cervera, era de a como se lidiaban antes los astados en cualquier coso que presumiera ser de primera. Una y otra vez Niño de Rivera pidió tomar como ejemplo a Yucatán, a su tradición y su seriedad.

Cuando se anuncia un cartel de Mérida los taurinos de fuera paran orejas. Los radares quedan al pendiente siempre porque el coso de Reforma es uno de los escasos reductos del toro bravo, como ahora que, para el aniversario 94 de la plaza, se prepara una tercia con Arturo Macías, Joselito Adame y Roca Rey. Combinación de primera, sin duda, la del domingo 29 de enero, superando a otros ruedos nacionales donde suelen presentarse figuras del toreo.

Guadalajara y Mérida, o Mérida y Guadalajara, tienen en sus manos la Fiesta seria. Y en manos de otros, entre taurinos y no taurinos (no son políticos), está el que la México pueda reabrir sus puertas. Los países en los que se ejerce la tauromaquia actualmente ya tendrán todos actividad en sus puntos de confirmación: Perú, con Lima (en Acho), Venezuela (Nuevo Circo de Caracas), España (Madrid), Francia (Nimes), Portugal (Lisboa), Colombia (Bogotá).

Pasando a otra línea, una pena la pérdida de Juan García “Mondeño”. Entre conocidos aficionados yucatecos que le vieron torear en la Mérida, fue tema de plática. “Tuve la fortuna de verle torear”, destacó el contador Carlos Pasos Novelo, conocido aficionado. Y entre otros, el maestro Ele Carfelo: “Un maravilloso torero, de historia sinigual”. Fue torero, dejó los tratos y se puso el hábito para ser monje dominico, para luego regresar a vestirse de luces.

Todo un caso el de este torero de época y dé épica. Otra muestra es como lo detalla Fernando Fernández Román en su columna “Obispo y oro” en web: “Llegó al toreo cuando todavía estaba fresco el recuerdo de Manolete y Antonio Ordóñez oponía su arte deslumbrante frente al magisterio de su cuñado Dominguín, cuando Aparicio y Litri llenaban las plazas, descollaban (Jaime) Ostos y Gregorio Sánchez, y emergían los jóvenes de la trilogía (Diego) Puerta, (Paco) Camino y (Santiago Martín) “El Viti”.

Así los toros. Ayer, hoy y siempre, con tema de charla, siempre pensando en alentar a las nuevas masas.

Gaspar Silveira

Publicado en Yucatán.com