Por Luis Cuesta – De SOL y SOMBRA.
La quinta novillada de la temporada en la Plaza México presentó a tres novilleros que pusieron de manifiesto su inexperiencia a pesar de sus curriculums. Voluntad no les faltó, pero lo cierto es que no aprovecharon la ocasión para lucirse ante un encierro bien presentado de La Playa, al que le pudieron cortar algunas orejas.
Abrió plaza Luz Elena Martínez, una joven que había estado pidiendo una oportunidad constantemente. La empresa oyó su llamada y le hizo un hueco ayer. Luz Elena intentó afanosamente sacar su toreo más lucido con su primero, especialmente por el pitón izquierdo en dos series de naturales. Al intentar pasaportar al de La Playa, desafortunadamente recibió una cornada limpia y ya no pudo regresar de la enfermería para lidiar al segundo de su lote.
Paco de la Peña le dudó en varias ocasiones al cuarto de la tarde que lidió en lugar de la novillera, y el de La Playa se puso a buscarlo hasta que finalmente lo encontró y también lo mandó al hule.
Kevin Loyo tuvo el mejor novillo de la tarde, un bombón que repetía incansable en la muleta. Anduvo con ganas de agradar y de triunfar, pero no pudo redondear su actuación. Con los otros novillos que lidio -de su lote y de sus compañeros heridos- tuvo buenas intenciones, pero todo se quedó en deseos de triunfo.
Al término del festejo la pregunta que muchos aficionados se preguntaban fue:
¿Alguno de estos novilleros tenía algún mérito para presentarse en la plaza más importante de México?
La respuesta quizás era que no y es que “La México” pesa y pesa mucho todavía. No se puede pretender que esta plaza sea un lugar en donde se den cita desde los más inexpertos del escalafón, hasta aquellos novilleros maduritos, que intentan desesperadamente subirse al último tren de su carrera, cuando prácticamente ya no tienen algo que aportar.
Hasta el momento hemos visto desfilar por el ruedo a varios jóvenes aspirantes, todos con ganas y deseos de triunfo, faltaría más, pero quizás insuficientes ganas, además de que en la mayoría se ha podido observar un insuficiente bagaje técnico y artístico para comparecer en una plaza de esta importancia. Otros solo han venido a lucir sus ternos y hacerse unas cuantas fotografías para su Instagram.
Afortunadamente para todos aquellos aficionados decepcionados con el resultado de los últimos festejos, el próximo domingo se presentará el novillero sensación de la temporada: Bruno Aloi, un joven mexicano con valor y mucho temple. Aún le quedan muchas cosas que pulir, pero Aloi tiene lo más importante hoy en día: personalidad. Y, además de personalidad, valor, mucho valor. Y no valor forzado, sino un valor sereno, tan imprescindible en esto del toreo para alcanzar grandes alturas.
Junto a Aloi alternará el español Manuel Caballero y Andrés García -hermano de El Payo– y que al igual que su hermano, realiza un toreo clásico y elegante de manos bajas que destilan arte cuando se acomoda. Los novillos serán del hierro de Campo Hermoso.

Pero volviendo al fondo de esta columna, pienso que a la capital mexicana tendrían que venir únicamente aquellos novilleros, que rodados, necesitan demostrar sus conocimientos y sus avances en la Plaza México. Esos son los únicos que pueden proporcionarle alegrías a los aficionados y darle nuevamente sentido a las novilladas. Montarlas por montar, pues se montan, pero los resultados no serán muy halagadores en la mayoría de las ocasiones, como lo estamos viendo en la actual temporada.
Es lo que digo yo.




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