Por Jesús Bayort.
Fue Espartero un toro más bajo y fino que sus hermanos –al compás del también excelente tercero–, mansito de salida y dulce, a la vez que bravo, durante su lidia por el pitón derecho. Que se quedó corto en su apertura, con Juan desbordado con ese durito capote que ahora usa, mientras tenía que dar salida con los brazos en lugar de poder hacer uso de las muñecas. Aunque, todo hay que decirlo, no parece molestarle este percal para torear por chicuelinas, monumentales entre idas y venidas de este Espartero, aún por destapar.
Que se destapó frente a la total entrega de ese inicio memorable: agarrado con su mano izquierda a las tablas, pasando por alto las embestidas hasta plantarse con una rodilla en tierra, sin sustituir su punto de gravedad, y cuajándolo por bajo. Como rápidamente hizo cuando tomó pie. Sacrificando su propio concepto para hacer del toreo un arte dinámico, con ritmo y compás; con las telas por delante para después traerlas a la bragueta. ¿Qué ha sido de Juan ‘Detalles’? Algo le ha debido pasar para que tanto nos quisiera contar. Un giro completo dio en un espléndido derechazo, interminable. Incluso se apretó por el izquierdo, el lado más descompuesto de Espartero, hasta lograr un extraordinario natural. Como extraordinaria fue la estocada, de concepto y ejecución. Fue de rabo, en vista de los trofeos de los alternantes, aunque aquello quedó en dos. ¡Qué más da! Feliz y sonriente iba Pepe Luis (Vargas) por el callejón, como botes daría por el cielo el otro Pepe Luis (Vázquez). Y todos los toreros sevillanos. ¡Ole Juan Ortega, ole el arte!
Una fuerte ovación quiso abrazar a Enrique Ponce en el comienzo de su adiós almeriense, la que durante tantos años fue su plaza, la que ahora es su nueva casa. Empezó por Lunarrota, el castaño primero de El Parralejo. Con 530 kilos, que pocos parecían para lo que aparentaba este animal. Lo que también demostraba que a la familia Moya Yoldi no le pilló por sorpresa esta nueva sustitución, por segundo año consecutivo lidiando por esta vía en el coso almeriense. Como el estudiante que se prepara antes de conocer la fecha del examen, la corrida vino sobradamente preparada. Que dice mucho, por el esfuerzo que conlleva. Frío salió este Lunarrota, que siempre cantó su buena condición. Que Ponce apenas conocía la ganadería se le notó cuando por segunda vez mandó al castañito a la consulta del piquero. Y con la muleta, abriéndole demasiado los caminos, y los engaños. Sin terminar de confiarse. Como con el cuarto, un toro de más entrega con el que finalmente se quiso entregar, arrodillado casi en la puerta de chiqueros.
Mejor aún fue Mayeto, el guapo tercero. Colorado, hondo y armónico. Que salió impetuoso, con mucho celo y estilo. Que fue cuando más lo entendió Roca, abusando pronto de las cercanías con la muleta, espoleado tras lo de Juan Ortega y tras el meneo del día anterior de Fortes. En lugar de potenciar las virtudes del toro, las derrumbó. Muy insistente estuvo con el brusco sexto. Cortó tres orejas, como Ponce. Una más (ambos) que Juan Ortega, que fue quien de verdad toreó…
Feria de Almería
Plaza de Toros de Almería. Miércoles, 21 de agosto de 2024. Primer festejo de la Feria de Almería. Más de tres cuartos de plaza. Dos horas y cuarenta y cinco minutos de festejo. Se lidiaron toros de El Parralejo, en sustitución de las anunciadas ganaderías de Daniel Ruiz y Moreno Pérez-Tabernero sin que se explicaran los motivos. Todos cuatreños, bien presentados. 1º, buena condición; 2º, extraordinario por el lado derecho; 3º, gran toro aunque algo asfixiado; 4º con entrega; 5º, desrazado; 6º, protestón.
Enrique Ponce, de malva y oro. Estocada casi entera y algo caída (dos orejas); aviso entre pinchazo y estocada tendida (oreja).
Juan Ortega, de corinto y azabache. Estocada (dos orejas y petición de rabo); estocada caída (ovación).
Roca Rey, de rosa mexicano y oro. Estocada (dos orejas); aviso antes de pinchazo y estocada (oreja).
Publicado en ABC




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