“Soy digno representante de la dinastía Armillita”: Fermín Espinosa.

Hablar de la dinastía «Armillita» es remontarnos al siglo antepasado y recordar al maestro de Saltillo, Fermín Espinosa «Armillita Chico», como uno de los pilares de nuestra tauromaquia mundial.

Hoy es Fermín Espinosa Díaz de León, «Armillita IV», quien carga a sus espaldas el peso de la célebre dinastía de toreros.

«Ya son más de 100 años de la dinastía Armillita, que empezó mi bisabuelo de nombre Fermín, quien tuvo tres hijos: Juan Espinosa, que fue matador de toros, Zenaido, que fue banderillero, y luego mi abuelo, Fermín, quien ha sido el torero más importante de la dinastía y figura mundial. Desde mi bisabuelo, hasta el día de hoy, todo lo que hay en mi familia es gracias al toro. Yo, que soy el último eslabón de la dinastía, por el momento, y mi vida es el toro», expresó el matador hidrocálido de 30 años, hijo de Fermín Espinosa Menéndez, «Armillita Chico», matador en retiro y sobrino de Miguel Espinosa, figura del toreo.

Cuenta Fermín IV que desde muy chico se dio cuenta de qué árbol genealógico taurino provenía.

«Claro que me di cuenta desde muy chico de donde venía, por así decirlo, pero no era que me obligaran a ser torero, ni mi papá, ni mi tío Miguel me dijeron que tenía que ser torero para seguir con la dinastía.

«Fue mi propia decisión ser torero. En esto no puedes obligar a nadie a ser torero, así sea tu hijo, tu nieto, con nadie con eso se nace. A mí nadie me impuso nada, ser torero es lo que quise ser desde niño», agregó.

-¿Pesa llevar sobre tus espaldas ser «Armillita»?

«Sí, siempre va a pesar. Yo sé lo que llevo a mis espaldas, lo que representa ser ‘Armillita’. Desde que tomé la decisión de ser torero he tratado de llevarlo lo más digno posible y de conseguir mis metas por mis propios logros, en este caso, mis triunfos en la plaza», afirmó.

-Los distinguidos y famosos peñistas «Los de Armilla y los de Garza», de la CDMX, ¿te han dicho algo al respecto de cómo has llevado el célebre apodo de tu abuelo?

«No tengo mucho contacto con esos aficionados, pero conozco la historia y qué bonito que se hayan hecho peñas de toros tan importantes como lo fue mi abuelo y Lorenzo Garza. Era otra época que provocaban tanta pasión en la gente, son cosas que se extrañan, ojalá viviéramos esas cosas ahorita.

«A mí la verdad no me importa si están de acuerdo conmigo. Yo quiero estar tranquilo conmigo mismo, sé que si no puedo conseguir mis metas eso no lo va a saber nadie más que Dios, pero que por lo menos vean que por mí no quedó y que soy un digno representante de la dinastía Armillita», resaltó.

«He tratado y es lo que yo quiero, que la gente me siga a mí por mis cualidades como torero y abrirme paso en esta profesión por mis triunfos en la plaza», finalizó el espigado y fino diestro que mañana se presentará en la Monumental de Monterrey, junto al español Juan Ortega y Diego San Román para lidiar toros de Xajay.

Por Juan Javier Morales Valdés
Agencia Reforma.


Descubre más desde DE SOL Y SOMBRA

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Anuncios