Por JC Valadez – De SOL y SOMBRA.
La confirmación de Juan Ortega en La México no ha sido como muchos la soñábamos. La falta de tirón en la taquilla del torero sevillano fue evidente, ya que prácticamente nadie lo conoce en nuestro país. Pero hay más cosas de las que se ha hablado en estos días. Se rumora que al ver que su campaña publicitaria no había despertado el interés esperado entre el público capitalino, su equipo o alguien muy cercano habría decidido tirarle un dardo envenenado a la empresa de la Plaza México vía el portal Mundotoro, con una editorial que justificaba por adelantado la poca presencia de público que iba a tener Ortega en el tendido durante su confirmación en la México.
Es curioso pero si alguien conoce o conocía la industria taurina en México, ese era precisamente su apoderado. Siento que su administración se ha equivocado justo como le pasó a Pablo Aguado cuando llegó a México hace unos años. Los mismos de siempre lo subieron rápidamente al pedestal de ídolo como hicieron con Aguado en su momento e intentaron posicionarlo entre la afición mexicano con un gran aparato publicitario.
Pasaron las semanas y cuando todo se estaba cocinando para que Ortega se presentara en la Plaza México, que cuenta con una afición que generalmente suele ser de dulce con los toreros europeos, al sevillano le dio por lidiar un par de astados impresentables con los que dejó algunas pinceladas de la gran clase que atesora, pero con los que también le vimos algo desconfiado durante sus dos comparecencias.
Creo que uno de los errores de su administración fue pensar que maquillando sus actuaciones en México y con un par de entrevistas en algunos medios, en su mayoría no taurinos, el público capitalino se iba a retratar en las taquillas de la plaza. Pero no fue así, incluso Pablo Aguado en su momento tuvo más gente (con menos publicidad) durante el día de su confirmación, claro con un cartel más rematado, pero ahí es donde juega también la parte administrativa de cada torero.
Me queda claro que al equipo de Ortega la promoción no les dio el resultado esperado, pero lo más reprochable es que la parte más importante de su actuación no la hayan cuidado, ya que el encierro de Montecristo se tuvo que parchar con algunos toros de Pozo Hondo, que protagonizaron un desfile de toros tullidos y justos de presentación. Por este tipo de imposiciones y desatinos, el público asistente que pagó una buena cantidad de dinero por ver a Ortega -ya que muchos aficionados hicieron el viaje desde distintas partes de la provincia- se tuvieron que resignar con un encierro infumable y mal presentado.
Entonces, ¿qué fue lo que estuvo a prueba este domingo en La México? ¿La capacidad de gestión de la empresa de la México o del equipo de Juan Ortega, que le trajeron un encierro sin trapío con toros que les daba por derrumbarse o rajarse al quinto muletazo?
Y ya me podrán decir que Ortega con esos toretes dejó algunos detalles de su clase y muchas cosas más especialmente con su primero y es cierto, es un gran torero, solo que ayer en la México al margen de las pasiones que despierta entre algunos aficionados, en el balance final de su actuación, pegó un petardo.
Su equipo ha querido insitentemente comercializar hasta la saciedad su corte de artista, su sevillanía, el “no se pué aguantá”, y toda clase de clichés que rodean a los toreros de su estirpe. Pero para que realmente pase todo eso que intentan vendernos, Ortega primero tendrá que demostrarlo con toros más presentables. A un torero artista se le podrán perdonar algunas cosas, pero no que supla el arte por la pantomima.
Por lo pronto Ortega regresará a España para pasar las fiestas navideñas en casa, y se dice que volverá el próximo mes de enero para presentarse en el Nuevo Progreso de Guadalajara. Vamos a ver si lo hace y si lo anuncian, esperemos que sea con una verdadera corrida de toros y no con algún encierro anovillado como los que ha matado en México desde el pasado mes de Octubre.






Deja un comentario