Por Luis Cuesta – De SOL y SOMBRA.
Llovió durante el octavo festejo en La México. Fue durante el cuarto y parte del quinto toro de la tarde. Y fue precisamente en el cuarto turno cuando saltó al ruedo “Majadero” de Rancho Seco, uno de los toros más importantes de lo que llevamos de la feria de Aniversario 2025. El toro noble y encastado era de triunfo grande y Angelino de Arriaga lo tuvo en sus manos.
La faena empezó con un toreo a la verónica sin mucho fondo, pero sirvió para que Angelino descubriera la calidad y nobleza del astado. Tras un tercio vistoso de banderillas tomo la muleta y ahí fue donde Angelino comenzó a naufragar. Pero quiero aclarar que no estuvo mal, solo que se torea como se es y el tlaxcalteca hizo lo que su espíritu le dicto y esté le dicto soltar todo un arsenal teatral y mezclarlo con su toreo. Y aunque le ligo varias tandas de muletazos, algunos de ellos auténticamente hondos, creo que su tauromaquia inspiracional puede percibirse desde diversas ópticas; ya que unos lo vieron como un torero que estaba bordando el toreo, otros como algo demasiado sobreactuado, incluso con tintes histrónicos como cuando salía de la cara del toro emulando al Pana. Pero así desarrolló su faena Angelino, entre esa delgada línea que separa lo caro de lo que no lo es. Y comenzó a llover en la plaza, la gente se distrajo en el tendido y algunos aficionados compasivos con la calidad de “Majadero” pidieron el indulto. Este hecho provocó que Angelino regresara de su viaje astral a la realidad y que parte del embrujo de su labor se perdiera cuando el juez le ordenó que se tirara a matar. Terminó pasaportando a “Majadero” de un bajonazo y una media de efectos fulminantes. El juez de plaza decidió premiar al astado con una vuelta al ruedo y cerrarle el palco en banda a Angelino, que le solicitaba airosamente una oreja.

Triste final para “Majadero”, un toro muy completo (aún con una lesión en la mano izquierda) que pedía a gritos que le bordaran el toreo. Pero quedarán para el recuerdo de los presentes sus embestidas rectas siempre entregado y lo pronto que fue a todos los cites. Y aunque Angelino estuvo bien en algunos pasajes en donde templó y hasta se gustó a su manera, aquello se trataba de bordarlo y no lo bordó. Fue una pena que a “Majadero” lo hayan arrastrado hasta el desolladero con las orejas puestas.


Con su primero, un sobrero de Pasteje con cinco primaveras, anduvo esforzado con las banderillas, pero después en la muleta le faltó aplomo y temple para poderle a un toro que iba a más en la muleta del tlaxcalteca. Y así no puede ser.
Quién también pudo triunfar fue el venezolano Colombo, que tuvo un lote para conseguirlo. A su primero -con el que confirmó su alternativa- le cuajó un importante y arriesgado tercio de banderillas, después, ya con la muleta su labor por momentos fue destemplada, sin firmeza y sin poso. El de Rancho Seco fue un toro soso, pero al que había que poderle y no dudarle mucho.
Otro toro importante del encierro fue el quinto, al que Colombo le hizo una faena meritoria bajo la lluvia, pero es un torero que dice muy poco con el capote y la muleta. Además se pasó de faena. Demasiadas cosas le faltaron esta tarde a Colombo para poder conectar con el público de la Mexico.
Llaguno también estuvo decoroso con un toro desclasado y justo de fuerza (3°) con el que realizó una labor muy trabajada y esforzada, incluso dibujándole algunos detalles pintureros con la muleta que calaron en el tendido. Su segundo no valió mucho y Llaguno la pasó mal con los aceros. Siendo lo mejor de su actuación el tercio de banderillas que compartió con Ángelino y Colombo.
Al final del festejo el desolladero estaba lleno de orejas. Pero por lo menos cuatro de ellas eran de toros potables, mientras los tres diestros se marchaban a casa por su pie, con las manos vacías…
RANCHO SECO / ARRIAGA, LLAGUNO y COLOMBO
Cinco toros de Rancho Seco y uno de Pastejé (2o., sobrero sustituto de uno que se lastimó al saltar al callejón), con trapío, flojos y nobles en general entre los que destacaron el 4° y 5° por su calidad, siendo premiado con una vuelta al ruedo el cuarto.
Angelino de Arriaga: Silencio y vuelta tras petición.
Jesús Enrique Colombo que confirmó su alternativa: Silencio y vuelta por su cuenta.
Juan Pedro Llaguno: Palmas y silencio.
Incidencias: Colombo confirmó con el toro “Bailador”, número 139, con 542 kilos. Al final del festejo le entregaron el trofeo al mejor par de banderillas a Angelino de Arriaga.
Plaza México. Octavo festejo de la Feria de Aniversario. Casi un cuarto de entrada.
Fotos: La México.





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