Fue la primera mujer torero en abrir la Puerta Grande y en confirmar la alternativa en la Plaza de Toros de Madrid. Publica sus memorias: ‘Mujer y torero’ (editorial El Paseíllo) sale a la venta el 28 de abril. No comparte el nuevo feminismo.
Por Zabala de la Serna.
¿Por qué ahora un libro de memorias?
Me encuentro en mi mejor momento mental. Siempre he tenido muchos miedos y he sido muy cuestionada. Cuando he aprendido a quitarme toda esa mochila de prejuicios, me interesa mucho lo que veo dentro. Y me dije «¿por qué no ahora?». La gente te explica cómo ha sido tu vida y ya quería explicarla yo. Desde la tranquilidad y la paz interior. Desde este quererme mucho que tanto me ha faltado.
Es muy joven para publicar sus memorias.
Llamémosle una historia de vida. Las memorias me suenan a que ya voy a palmar
¿Le da vértigo cuando mira hacia atrás?
Cada vez me emociona más cuando miro atrás. Siempre he tenido vértigo a lo que venía, no a lo que se ha ido.
¿Qué legado deja?
Pienso seguir dejando mucho todavía. Pero dejé un legado de capacidad de superación, esfuerzo, sacrificio, lucha y convencimiento. Lamento haber conocido el ego tarde. Si lo hubiera conocido antes, me habría ido mejor en la vida. El ego se asocia a algo malo, al ególatra, por ejemplo, pero también lleva prendida la una alta autoestima
¿Qué diría hoy a una chavala que quiera ser torera?
No soy mucho de dar consejos. Le diría que respetara la profesión fuera y dentro del ruedo.
¿Es Olga Casado su actual heredera?
Una de las mujeres en estas últimas épocas que más me ha gustado y que tenía muchas papeletas para ser mi heredera era Carla Otero. Por circunstancias no pudo ser. Conchi Ríos también apuntaba. Por eso hacer pronósticos con Olga es un poco precipitado. Lo cierto es que ha despertado un interés, que es aire nuevo, que es una mujer en el toro. Esto es muy positivo. Sólo ella y Dios saben dónde llegará.
¿Sufrió machismo en sus tiempos?
Sufrí machismo, pero no sólo de mi profesión. O sea, el machismo que en ese momento había en el sistema social. Se quiere poner el foco en el mundo del toro, y no es más machista que otro. Me subí en la ola de aquella cantinela que decía que no querían torear conmigo. A mí no me ha pasado ni más ni menos de lo que le pasaba a otro chaval. El toro fue mi juez.
¿Existe la discriminación positiva?
Sí, en todo. También me beneficié. Por el hecho de ser mujer, contaba con un plus a mi favor. Con mis mismos méritos, a otro le costaría más. Respeto todo lo que ha conseguido el viejo feminismo, pero no entiendo el feminismo de ahora.
«Hermana, yo si te creo».
Como diríamos en nuestro argot, es una chuflada. El hombre por ser hombre no es culpable. Ni la mujer por ser mujer nace inocente. Hay que creer con datos objetivos. Y pruebas. No está su testimonio por delante de la presunción de inocencia. Cuando empezamos con el fanatismo… Si los que nos representan dicen estas cosas, imagínese la lección que estamos dando a la gente joven. Cuando todo empieza a ser ideológico, se pierde la razón.
¿Es facha?
Si gustarte los toros, luchar y trabajar por vivir bien, ir a la iglesia y ser solidaria, es ser facha, sí, soy facha.
Tiene un hijo boxeador profesional y otro piloto de aviación. ¿Fue estricta como madre?
Les permití una brecha ancha en la que ellos pudieran caer, levantarse, hacer, deshacer, para que ellos mismos supieran dónde poner su foco, no el mío. Les di su espacio, vigilante siempre.
¿Qué proyectos de vida tiene?
Estoy muy enfocada en todo el crecimiento personal. Llevo tres años y medio estudiando el conocimiento emocional.
¿Sigue inmersa en causas solidarias?
Continúo en la Fundación Aladina. Carezco de mucho más tiempo ahora. Me estoy encontrando más con mi marido.
¿Y eso es bueno o es malo?
[Risas]. Tiene sus días. Colaboro en su empresa y en el apoderamiento de Tomás Bastos. Me haría mucha ilusión poder sacar a un chaval desde abajo en el toreo.
Siempre fue una mujer muy mediática en la TV, pero ahora está un poco más retirada. ¿Superó esa pantalla?
Nunca cierro la puerta a nada, y más en cosas que me han dado mucho. Lo que estaba desempeñando dentro de la televisión me llegó a cansar. Me sentía encasillada.
¿Veremos una Cristina Sánchez abriendo un canal en You Tube?
Es muy posible. Me quiero dedicar a todo esto del crecimiento personal, las mentorías, el coaching. El tema de las conferencias me motiva muchísimo, me gusta compartir mi experiencia vital.
¿Cuál es la pregunta más impertinente que le han hecho? ¿Y qué respondió?
Una de las más impertinentes era que si cuando tenía la regla podía torear. Y la respuesta era que la capacidad de una mujer que torea no se mide en la menstruación o por los ciclos de su menstruación. Las capacidades son otras.
Publicado en El Mundo




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