Después de 29 años, se volvió a colgar el cartel de «no hay localidades». Más de 700 jóvenes y niños asistieron a la corrida, tras más de tres décadas de restricciones.
Por Miguel Ángel Puertas.
Con frescos y nuevos aires aterrizó Balears Cambio de Tercio, ayer en Inca, para demostrar que aún es posible, sin ayudas ni subvenciones, la organización de un espectáculo taurino de altos vuelos y, por tanto, recuperar así a una afición conminada desde hace décadas a no asomar el hocico en las plazas de toros consecuencia de nefastas gestiones empresariales. Con una estructura y planificación como hacía años no se veían la empresa asumió el reto de apostar por celebrar una corrida de toros con tintes toristas; el regreso de los Miura. La afición respondió ayer llenando los tendidos del coso inquer. Cartel de ‘no hay billetes’.
Pero más cabe destacar como histórica la vuelta de los menores a los toros. La derogación de la ley que discriminaba a los baleares del resto de los de España, desde hacía 32 años, ha sido lo más significativo y relevante de la función de ayer. Asistieron algo más de 700 niños y jóvenes de menos de 25 años. Un hecho que dice y promete mucho sobre el futuro de la fiesta de los toros en la isla.
Pero, al loro señores taurinos, que no les confunda el lleno de ayer. Lo de anunciar a bombo y platillo seis imponentes y terroríficos toros y luego ver saltar al ruedo lo que se vio, les puede acarrear graves consecuencias en venideros festejos. Y es que no se debe pretender tratar de ignorante a quien pasa por taquilla. La afición taurina está hartamente escarmentada por situaciones como la de ayer.
No se corrió el encierro de Miura al completo. Finalmente, acuerdos de despacho hicieron que la rejoneadora Léa Vicens lidiase un solo astado del hierro anunciado. Un toro, sin trapío, que abrió plaza. Completó su lote un toro de Bohórquez. De los cuatro restantes de la ganadería titular, justo es mencionar que fueron desiguales de presentación. Hubo de todo, una escalera desde lo aceptable hasta lo impresentable. La falta de implicación y arrestos por parte de la autoridad competente hicieron que el presidente, Antoni Serra, sucumbiese ante las presiones de las cuadrillas de los espadas actuantes para que entrase en la corrida Luminoso, herrado con el número 26, lidiado en tercer lugar, de indecente y bochornosa presentación que había sido rechazado en los reconocimientos previos al sorteo. No debió suceder semejante atropello. Algunos de los toretes dejaron mucho que desear en cuanto a presentación y seriedad. Por el bien de la Fiesta, con el fin de que el esfuerzo de ayer no sea en vano y por el respeto de quienes pasan por taquilla, tanto empresa, apoderados, como profesionales actuantes deberían hacérselo mirar aunque sea un poquito. La pantomima de la tablilla anunciando pesos falsos se la pueden ahorrar para venideras ocasiones. Otra mofa. Otro insulto. Esto es mucho más serio, señores.
La amazona Léa Vicens elaboró dos faenas de semejante calibre. Desigual acierto a la hora de clavar las farpas y muy mal manejo del rejón de muerte. Sin embargo, cabe destacar del conjunto de su labor el toreo a dos pistas dejando llegar mucho a sus oponentes a la grupa de los caballos. Esos fueron los momentos más emocionantes. Saludos y oreja fue el balance de su actuación.

Excelentes saludos capoteros y sendos vistosos quites de Manuel Escribano. Su primero, un gran toro con mucho recorrido. Sin embargo, el sevillano tardó en acoplarse con él. Sin ajustes pero con ciertos pases de buena factura por ambas manos. Estocada en todo lo alto, pero de efecto tardío. Oreja tras aviso. Bastante más confiado anduvo con el noble, pero algo protestón, cuarto. Pinchazo y estocada muy desprendida. Oreja .
Jesús Enrique Colombo pechó con lo peor del encierro. Su primero, reservón y orientado. El colombiano tiró de oficio pero allí faltaba emoción y su labor no llegó a calar en los tendidos. Mal con la tizona. Sin opciones ante el sexto.
La actuación del presidente en el palco fue sobresaliente. Imprimió rigor y seriedad durante toda la corrida sin claudicar ante las artimañas y los comportamientos de los mulilleros y subalternos. Actitudes propias de la era de los cromañones. El bochornoso numerito que se ha hecho norma es una soberana estupidez. Cabrear al público por sistema es sencillamente intolerable. La Fiesta de los Toros no debe permitir pamemas.





Protesta antitaurina en el exterior de la plaza
La Fundación Franz Weber, Progreso en Verde, la plataforma Mallorca Against Bullfighting y Satya Animal habían convocado una concentración ante la plaza de toros de Inca para protestar por la celebración de esta corrida en la que se permitía el acceso a menores de edad.
Publicado en Diario de Mallorca




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