Murió Mario Vargas Llosa, el Nobel Taurino que enfrentó a AMLO y llamó a México la “dictadura perfecta”

El autor de “La ciudad y los perros” fue parte del llamado boom de la literatura latinoamericana, ocupando grandes espacios de la prosa con Julio Cortázar, Gabriel García Márquez y Carlos Fuentes. Junto a ellos tres, Vargas Llosa convirtió la literatura latinoamericana en un fenómeno cultural y comercial, hizo del castellano un idioma universal e impulsó a otros grandes escritores de su generación.

El escritor peruano Mario Vargas Llosa, murió este domingo 13 de abril en la ciudad de Lima, a la edad de 89 años, informó la familia del ganador del Premio Nobel de Literatura en 2010. También fue un gran aficionado taurino y defendió a la Fiesta de toros con inteligencia en cuanto foro pudo.

Incluso el premio nobel de Literatura 2010 dijo que si abolieran las referencias a los toros se empobrecerían las expresiones culturales, ya que la tauromaquia “ha irrigado prácticamente todas las manifestaciones de la creatividad artística y cultural”.

Sobre el toro de lidia comentó: «El toro de lidia existe porque en existen las corridas. Es el animal más cuidado de la creación. El único momento en que el toro se enfrenta a su realidad es la corrida. Es una realidad soterrada y violenta. Y allí, en la corrida, está expuesta la condición humana. Si desapareciera dejaría mutilada la cultura de nuestro tiempo».

«Siempre he defendido los toros porque hay una ofensiva contra ellos, con campañas orquestadas que en muchos casos obedecen a motivos políticos, que no persiguen tanto la defensa de los animales como utilizar esa prohibición con fines políticos. Tengo la impresión de que es lo que ha pasado en Cataluña, por ejemplo. A algunos no les gusta la fiesta pero a nadie se le va a exigir que vaya a los toros si no quiere. Lo que queremos es que se reconozca nuestra libertad y derecho de ir a los toros», detalló.

«La fiesta de los toros no es un quehacer excéntrico y extravagante, marginal al grueso de la sociedad, practicado por minorías ínfimas. En países como España, México, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y el sur de Francia, es una antigua tradición profundamente arraigada en la cultura, una seña de identidad que ha marcado de manera indeleble el arte, la literatura, las costumbres, el folclor, y no puede ser desarraigada de manera prepotente y demagógica, por razones políticas de corto horizonte, sin lesionar profundamente los alcances de la libertad, principio rector de la cultura democrática.»

El escritor contó que fue durante la visita a un museo en las afueras de San Sebastián donde pensó en «aquellos momentos prodigiosos que suelen suceder en las plazas de toros, cuando, de un modo misterioso, el toro y el torero alcanzan una complicidad inexplicable, como si el diestro y el animal hubieran establecido un pacto de honor para rozar la muerte sin hollarla, mostrar la vida en todo su extraordinario esplendor y recordarnos al mismo tiempo su fugacidad, esa paradoja en la que vivimos, como el torero nos muestra en una buena faena, que lo hermosa que es la vida depende en gran parte de su precariedad, de ese pequeño tránsito en que ella puede desaparecer tragada por la muerte. Por eso, ningún otro espectáculo como la fiesta representa con más belleza y agonía que los toros la condición humana».

Sobre las prohibiciones señaló: «Lo que no es tolerable es la prohibición, algo que me parece tan abusivo y tan hipócrita como sería prohibir comer langostas o camarones con el argumento de que no se debe hacer sufrir a los crustáceos (pero sí a los cerdos, a los gansos y a los pavos). La restricción de la libertad que ello implica, la imposición autoritaria en el dominio del gusto y la afición, es algo que socava un fundamento esencial de la vida democrática: el de la libre elección. La fiesta de los toros no es un quehacer excéntrico y extravagante, marginal al grueso de la sociedad, practicado por minorías ínfimas. En países como España, México, Venezuela, Colombia, Ecuador, el Perú, Bolivia y el sur de Francia, es una antigua tradición profundamente arraigada en la cultura, una seña de identidad que ha marcado de manera indeleble el arte, la literatura, las costumbres, el folclor, y no puede ser desarraigada de manera prepotente y demagógica, por razones políticas de corto horizonte, sin lesionar profundamente los alcances de la libertad, principio rector de la cultura democrática.»

El peruano también tuvo una estrecha relación con la política de México, pues en años recientes tuvo un enfrentamiento abierto con el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador.

El Nobel calificó a México como una de las dictaduras perfectas en Latinoamérica, debido a que un partido hegemónico (Partido Revolucionario Institucional) logró encumbrarse en el poder durante más de siete décadas a través de elecciones aparentemente democráticas.

“México es la dictadura perfecta. La dictadura perfecta no es el comunismo. No es la URSS. No es Fidel Castro. La dictadura perfecta es México”, afirmó Vargas Llosa en una ocasión.

El pronunciamiento del mandatario de México tuvo lugar un día después de que el escritor peruano criticó la injerencia de “algunos presidentes” en temas internos del Perú

Años más tarde, sus opiniones sobre el estilo de gobierno de Andrés Manuel López Obrador, a quien lo calificó como una deriva autoritaria, lo que generó un cruce declaraciones con el político tabasqueño.

El enfrentamiento entre Mario Vargas Llosa y Andrés Manuel López Obrador (AMLO) comenzó cuando el escritor peruano criticó públicamente las políticas y la gestión del presidente mexicano.

El premio Nobel de Literatura señaló en varias ocasiones su preocupación por el rumbo político de México bajo el liderazgo de AMLO, advirtiendo sobre los riesgos de un “populismo autoritario”.

Por ejemplo, en 2019, durante un evento en Ciudad de México, calificó al gobierno de López Obrador como “un retroceso hacia el autoritarismo”.

Por su parte, AMLO respondió a las declaraciones del Nobel de Literatura asegurando que Vargas Llosa no tenía conocimiento profundo de la realidad mexicana e instándolo a analizar mejor la situación del país.

López Obrador desestimó en repetidas ocasiones las críticas de Vargas Llosa como opiniones provenientes de un sector conservador.

Mario Vargas Llosa regresó a Perú

El escritor peruano Mario Vargas Llosa conmemoró su cumpleaños número 89 el 28 de marzo en la ciudad de Lima, donde reside actualmente tras haber pasado décadas entre Perú y España.

El autor dedicó los últimos meses a visitar lugares emblemáticos de la capital peruana que sirvieron como escenarios para sus obras literarias, en un gesto que parece ser un homenaje a su trayectoria antes de su anunciada retirada de la literatura en 2023.

De acuerdo con las publicaciones de su hijo Álvaro Vargas Llosa en la red social X, el escritor celebró su aniversario rodeado de su familia en su departamento ubicado en el distrito limeño de Barranco, con una vista privilegiada al océano Pacífico.

En los días previos a su cumpleaños, Vargas Llosa continuó con su recorrido por diversos puntos de Lima que han sido inmortalizados en sus novelas.

El autor visitó zonas del centro histórico de la ciudad, como Barrios Altos y la Quinta Heeren, una urbanización del siglo XIX. Estas áreas son escenarios clave en dos de sus obras más recientes: Cinco esquinas (2016) y Le dedico mi silencio (2023).


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