Zacatecas: En la corrida del Gobernador la gran faena fue de Romero y el escapulario para “Platerito”

Por Oscar Tapia Campos.

En un tarde noche pasada por agua, viento frío y un desaire al ejecutivo David Monrreal, los toreros de casa Antonio Romero y Platerito fueron elegidos por la Diosa Fortuna, la que les regaló los dos mejores lotes del largo, encierro de Vistahermosa y, ellos, supieron aprovecharlos para estructurar gran y buena faena, respectivamente, y alzarse como triunfadores de la Corrida del Gobernador al desorejar al quinto y tercero para ser paseados a hombros como triunfadores absolutos ante la aclamación de la paisanada que se retrató en las tribunas.

CINCO HORAS

Fue una larguísima, cansina y entelerida fiesta de toros en la gran y señorial Zacatecas, casi 5 horas bajo las inclemencias del tiempo en una plaza bella, pero nada funcional para la afición taurina que se retrata arriba de las barreras, porque no hay puertas de acceso a la mitad del edificio y toda la gente tiene que bajar desde el tendido alto y, para salir, debe subir hasta allá, gravisímo error de arquitectura e ingeniería que debe ser corregido por bien del espectáculo.
El chubasco empezó a caer desde el segundo toro y aunque se iba por momentos, nunca dejó de estar allí. La entrada, por eso, no fue como se deseaba, una por la impopularidad del populista gobernante, quien determinó entrada gratis en toda la zona general, otra por las trabas para quienes llevaban su bota de vino y, la tercera, precisamente por la lluvia y el frío. Sin embargo, el espectáculo dio motivos para la satisfacción, sobre todo esa gran faena y estocada de Antonio Romero, pero el premio del Escapulario se lo dieron a Platerito, quien mató de espadazo muy defectuoso y le regalaron una de las dos orejas que recibió.

Nunca le ha ido bien a la fiesta brava la exageración en las medidas de seguridad. Y allí todo fue privilegiar a los políticos y, como estaban dos peces gordos, los obstáculos fueron para todo mundo, desde la prensa hasta la afición, por eso los taurinos rechazaron el “obsequio” de los boletos y, los que siempre van, no fueron. Total, que en la Corrida del Gobernador brilló el desaire para el gobernante por muchas razones, entre las que hay que agregar las del gerente de la plaza que se conducía con una prepotencia de Dios guarde la hora porque, quizás, nunca le enseñaro reglas de urbanidad.

ALTERNATIVA

El toricantano César Pacheco no las tuvo todas consigo en su doctorado como matador de toros, no pudo aprovechar las buenas cualidades del de Vista Hermosa que le fue elegido. Le dieron mucho más tiempo del que se debe conceder desde el palco del juez de plaza, tuvieron que tocarle un aviso y todo terminó en un picadillo. Con su segundo tampoco pasó nada rescatable. Por las maneras toreras del chaval gravitaba en el ambiente que le adelantaron los tiempos, a ese joven que necesitará mucho campo y toros para reencausar su carrera.

ANTONIO ROMERO

Este torero está hecho. Domina el librito, es tiempista y bueno en los perfiles, sin embargo, le falta un gramo de carisma para echarse al público a la bolsa, porque realizó brillantemente todo para merecer el Escapulario, pero no le hizo justicia la revolución. Estuvo aseado, dominador con su primero, pero no fino con el estoque y se le fueron los apéndices. Con el quinto fue de otra manera, estructuró una gran faena, desarrolló un toreo variado y mandón, se vio sereno, artista y cerebral y mató de estoconazo. Recibió en premio dos orejas; mas, un pañuelo verde nadie lo habría protestado.

PLATERITO

Al torero de la casa, Ángel Espinoza “Platerito”, le tocó en suerte el mejor lote de Vista Hermosa, su primero fue un castaño buenas hechuras y mejor embestida, el torero logró tandas plausibles, sin embargo, por momentos la faena se le iba abajo, aguantó dos que tres derrotes y mató con estocada muy caída; merecía con todas las de la ley una oreja, pero el público presionó y el juez acató con dos pañuelos al aire. Su segundo también fue muy buen ejemplar de Vista Hermosa, pero el diestro no pudo estructurar su faena, no estuvo a la altura y lo desaprovechó. aplausos.

ISAAC FONSECA

Esta vez hubo tormenta, pero no se tuvo el Huracán en la Monumental de Zacatecas, no arrasó porque al de Morelia le tocó lo peor del encierro, sin embargo, al cuarto de la tarde se lo inventó, lo llevó con sabiduría, lo enseñó a embestir, lo metió en su muleta, sin embargo, no pudo estar fino con el acero y perdió la oreja que tenía ganada. El séptimo, ya en una noche de viento frío taladrante, fue una media tonelada de mansedumbre y plomo, toro que salió caminando de los chiqueros, no traía un pase; mole que ni para rehuir tuvo carácter, por eso el michoacano se vio obligado a abreviar. Sí, hubo tormenta, pero en esta ocasión no pudimos disfrutar al Huracán de Morelia. Así sea.


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