Crónica de Guadalajara: Luis David torero.

La Nuevo Progreso de Guadalajara fue escenario de una tarde seria, de contrastes y matices. Sin alardes, pero con verdad, tres toreros enfrentaron una corrida de Las Huertas que exigió oficio y determinación.

Por Gerardo IslasDe SOL y SOMBRA.

La tarde en Guadalajara tuvo el contraste que da sentido al toreo: la gloria y el abismo compartiendo ruedo. En una Nuevo Progreso con casi media entrada, Luis David Adame encontró el camino del triunfo con una actuación sólida, convincente, de torero cuajado y con el sitio muy hecho. Dos orejas que saben a reivindicación y que le devolvieron la sonrisa al torero de Aguascalientes.

Frente a los toros de Las Huertas, bien presentados y de juego desigual —con un quinto de arrastre lento que marcó la excepción—, Luis David estuvo siempre dispuesto. Toreó con limpieza, con esa soltura que se gana a base de oficio y confianza. A sus dos astados los supo templar y mandar, sin excesos, sin amaneramientos, y se fue en volandas porque en Guadalajara, cuando se torea con verdad, el público lo siente y premia a los que se juegan la vida.

Román, sustituto de Borja Jiménez, vivió su propia corrida interior: con sol y sombra. En su primero hubo entrega, decisión, y una oreja que pareció abrirle el camino de la Puerta Grande. Pero el toreo suele tener su reverso, y en su segundo, entre las dificultades del toro y el desacierto con la espada, llegó el duro golpe de los tres avisos. Sin duda Román nunca olvidará su debut en Guadalajara en una tarde en que la línea entre el éxito y el abismo, fue muy delgada para el valenciano.

Leo Valadez anduvo digno, con oficio y serenidad. Le faltó la materia prima para redondear, pero su disposición quedó patente, escuchado algunas palmas en dos turnos.

El público del Nuevo Progreso de Guadalajara, que sabe reconocer el mérito aún sin estridencias, nuevamente fue testigo de una corrida con verdad: sin triunfalismos artificiales y con el aroma del toreo bueno.

Y en medio de esa verdad, el contraste eterno que da sentido a esta profesión: el buen momento de Luis David y la lucha sin rendición de Román, que dejó en el ruedo la huella de su entrega, aun entre el sol y la sombra.

La nota discordante la pusieron los toros de Las Huertas, que, si bien lucieron una presencia impecable y seriedad, resultaron mansos en líneas generales y con escaso fondo para el lucimiento. Solo el quinto se salvó de la quema, mostrando un buen recorrido y clase en sus embestidas, motivo por el cual fue premiado con el arrastre lento.

Las condiciones desiguales del encierro obligaron a los tres matadores a tirar de recursos, temple y valor.

LAS HUERTAS / ROMÁN, ADAME y VALADEZ

Toros de Las Huertas, con trapío, mansos en general y desiguales de juego, entre los que destacó el 5° que fue premiado con el arrastre lento.

Román Collado: Oreja y leves pitos tras tres avisos.

Luis David Adame: Oreja y oreja,

Leo Valadez: Palmas en su lote.

Plaza “Nuevo Progreso” de Guadalajara. Temporada Grande. Poco menos de media plaza.


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Una respuesta a «Crónica de Guadalajara: Luis David torero.»

  1. […] historias resultan tan incomprensibles como las que ha tenido que sobrellevar Luis David Adame. He aquí a un torero que, temporada tras temporada, se gana el sitio en las plazas grandes con la ú…. Comparece con toros serios, de ganaderías que imponen respeto, y los enfrenta con decisión, con […]

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