De SOL y SOMBRA.
El regreso del español Marco Pérez al albero meridano en la tradicional “Corrida Blanca”, tras su triunfal presentación del pasado mes de octubre, encontró esta vez un terreno más áspero. El ambiente se le puso en contra por un error garrafal de la autoridad, en donde nada tuvo que ver el joven torero y es que el público protestó con fuerza la escasa presentación del primero de su lote del hierro El Junco, circunstancia que terminó por diluir la atención sobre la labor del torero. Aún así Pérez apostó por el triunfo con una faena derechista, de trazo limpio, pero la falta de raza del astado, más los reiterados pinchazos de Pérez, desembocaron en algunos abucheos que cayeron desde lo alto de la plaza.
Con su segundo de nombre Balam que a la postre fue el toro de la corrida, la suerte le volvió a sonreír a Marco. Desde el inicio con el capote dejó claras sus intenciones, bajándole la mano con temple al de Caparica, que había doblado contrario de inicio, pero en la muleta sacó su fondo de bravura y se vino arriba. Fue ahí cuando la faena de Marco encontró vuelo. Las tandas se sucedieron por ambos pitones, con el animal empujando con fuerza y planeando, mientras el público acompañaba con emoción una obra que fue creciendo en sabor y hondura.

La plaza sintió nuevamente el triunfo grande y todo estaba puesto sobre la mesa. Solo faltaba la estocada. Marco que un día antes había sido un cañón con la espada en León, pincho en hueso una faena cumbre, tal vez la mas redonda que ha realizado en América hasta el momento: Era faena de rabo y se quedó en unas palmas después de escuhar dos avisos.

Al final hubo sombra y sol para Marco Pérez que en Mérida ha podido realizar dos grandes e importantes faenas en apenas cuatro meses.
Diego Silveti por su parte tuvo una actuación de torero macho en su regreso a Mérida, a su primero le realizó una faena que tuvo hondura y calidad, firmada con series profundas por ambos pitones. Un percance en las bernardinas y los fallos con la espada dejaron el premio en una ovación y un puntazo en el glúteo derecho.

Herido pero estabilizado, Silveti regresó para enfrentar a su segundo al que le cuajó una faena de poder, entrega y madurez. Una gran estocada y la fuerte petición de oreja, coronaron una actuación importante del toreo de Guanajuato que este año cumple 15 años de alternativa.
Abrió el festejo Tarik Othón que mostró voluntad en su primero, pero con el que no terminó por acoplarse; lo más destacado en ese toro fue la pega de los Forcados Amadores de México. Con el segundo, de Caparica, el rejoneador mejoró medianamente su labor y se llevó una oreja. Tarik recibió el apéndice y lo arrojó al suelo. Ese gesto marcó el quiebre de su actuación. Ni Hermoso de Mendoza o el mismo Rodrigo Santos ni otras figuras consagradas incurrieron jamás en una falta de respeto semejante hacia el público. Si la intención fue desafiar al usía, no lo consiguió. A quienes sí terminó ofendiendo fue a los que habían pedido el trofeo: la afición, única dueña del veredicto.

Resumen del Festejo
Cinco toros de Caparica, correctos de presentación, destacando el lidiado en sexto lugar que fue premiado con una vuelta al ruedo. Y uno de El Junco, manso y flojo que fue protestado por su escasa presencia. Tarik Othón: Palmas y oreja. Diego Silveti: Ovación tras dos avisos y oreja. Marco Pérez: Pitos y ovación tras dos avisos.
Incidencias: Se develaron dos placas conmemorando el indulto de Marco Pérez del pasado 25 octubre al toro “Feliz aniversario” de Begoña. Una a cargo de la Peña Taurina Tinto y Oro y la segunda por parte de la empresa Caparica representaciones. Diego Silveti sufrió una cornada en el glúteo derecho de pronóstico menos grave.
La empresa Caparica Representaciones presentó su siguiente cartel, de banderilleros, el 22 de febrero: el español Antonio Ferrera, el venezolano Jesús Enrique Colombo y el yucateco André Lagravere, “El Galo”, con toros de Pozo Hondo. Lidiará un novillo el rejoneador yucateco Rafael Ayala
Fotos: NTR Toros.






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