Diego San Román triunfa y salva la tarde en Guadalajara.

Por Luis CarvajalDe SOL y SOMBRA.

Segunda corrida de la temporada 2026 de la Plaza de Toros Nuevo Progreso. Casi 1/4 de entrada. Se lidiaron 4 toros del hierro Campo Real y 4 toros del hierro Villa Carmela, disparejos en presentación, faltos de bravura, sin casta y débiles en términos generales. El lidiado en 1er lugar para rejones fue anunciado con menos de 4 años y el lidiado en 4º fue un escándalo por su aspecto anovillado y sin trapío. El cierra plaza de Villa Carmela fue el mejor presentado del encierro, un toro muy serio de buen juego.

Diego San Román puso la casta que hizo falta que saliera por toriles. El matador de toros queretano una vez más conquistó Guadalajara a base de un valor seco que nos salvó una tarde somnífera y decepcionante en la Perla Tapatía, que nuevamente careció de emoción en el ruedo por la falta de bravura en encierro lidiado.

Abrió plaza el rejoneador Guillermo Hermoso de Mendoza, que pese a su juventud ya demuestra la buena escuela y monta que le heredó su padre. El primero de su lote fue un mansito anovillado con poco recorrido. La tablilla marcaba nacido en febrero del 2022, lo que resulta extraño, pues no tenía ni los 4 años de edad cumplidos. Lamentablemente todo vale con el juez Alfredo Sahagún en esta plaza. Alargó una faena que no tuvo trascendencia y estuvo erróneo con la suerte suprema, por lo que se fue entre pitos.

Hermoso de Mendoza.

Con el quinto de la tarde pudo demostrar el buen temple que atesora. El de Villa Carmela tuvo nobleza y un poco más de fondo. Solamente utilizó un rejón de castigo y colocó banderillas en buen sitio. Aunque intentó adornarse con diferentes suertes, al toro le faltó mayor acometividad para que su labor tuviera más eco. Dejó una estocada en buen sitio, aunque sin efecto inmediato, por lo que tuvo que descabellar en varias ocasiones. No fue la tarde del hijo de la leyenda del rejoneo.

El Calita tuvo una tarde discreta. El primero de su lote de Campo Real recibió un buen puyazo y vimos un buen tercio de banderillas de parte de Jorge Delijorge, que saludó al tercio. Con más ganas de agradar que realmente tener un impacto real en la difícil situación que atraviesa nuestra fiesta, El Calita salió con una muleta con la leyenda “Respeto a la Libertad”. Intentó por ambas manos, siempre a media altura, cuidando la condición del débil burel, y la faena fue intrascendente. Pinchó en dos ocasiones y dejó una estocada caída que fue protestada por el tendido.

Con el segundo de su lote de la ganadería Villa Carmela ejecutó un bonito recorte pegado a tablas para después interpretar una revolera y un par de chicuelinas. Recibió un buen puyazo de parte de Erik Morales. Con la muleta, Ernesto Javier nuevamente estuvo voluntarioso, pero el de Villa Carmela tuvo poco recorrido y pronto comenzó a quedarse corto en sus embestidas. Series cortas y de regular factura que solamente incrementaron el tedio de la tarde.

Vendría Diego San Román a poner la casta y emoción que salvaría el festejo. Recibió por verónicas al primero de su lote de Campo Real. Tuvo un breve puyazo apenas visible. Inició su faena en el centro del ruedo con ayudados por alto que remató con un precioso trincherazo. El toro no tenía un gran recorrido, por lo que cada muletazo fue de gran mérito al aguantar los constantes parones. Tres series por derecha con mucho temple y una más al natural de gran exposición, ya que el toro no quería nada por ese pitón. La algarabía vendría cuando, al instrumentar unas dosantinas, el toro se le paró a medio viaje y, con gran aguante y con un fuerte toque, logró concluir el pase. No contento con ello, después de tomar el estoque de verdad se puso de rodillas para ejecutar un molinete y tres derechazos de mucha exposición, de rodillas. Dejó una media tocada en buen sitio, suficiente para encontrarle muerte al de Campo Real. Fuerte petición de oreja, y de mucho peso.

Diego San Román.

Al segundo de su lote de Villa Carmela lo recibió por verónicas de rodillas que fueron muy coreadas, y que fueron una clara declaración de intenciones de venia a llevarse la tarde. Después de un breve puyazo ejecutó un par de saltilleras y gaoneras con su particular sello, al ser sumamente ajustadas. Con la muleta realizó una faena derechista con tandas largas y ajustadas, rematadas con preciosos pases de pecho.

El toro no le regaló una tanda más, por lo que Diego se comenzó a meter en sus terrenos, y de qué manera. Uno a uno sacó los muletazos para terminar poniéndose de rodillas nuevamente y pasarse el toro por el pecho. Terminó su faena nuevamente por dosantinas y manoletinas de mucho mérito por la condición del astado. Dejó un pinchazo en buen sitio que fue suficiente para que el toro doblara, aunque el juez Alfredo Sahagún demoró en sacar el pañuelo; el público se lo exigió. Una clamorosa vuelta al ruedo del torero queretano, demostrando que es uno de los consentidos de la afición tapatía.

Marco Pérez tuvo una tarde muy complicada en la Perla Tapatía. Enorme bronca recibió, ya que por toriles salió como primero de su lote un anovillado animal de Campo Real, sin ningún remate y nulo trapío. El juez Alfredo Sahagún fingió demencia y, sin ningún descaro, decidió que el animal no fuera devuelto.

Protestado.

El toro se dolió al breve puyazo de Guillermo Cobos. Con la muleta estuvo templado, aunque sin destacar, ya que los gritos de “¡Novillero, novillero!” no pararon en toda su actuación. Dejó una media estocada y el toro se fue pitado en el arrastre.

Seriedad.

El segundo de su lote y cierra plaza fue el perfecto ejemplo del toro de Guadalajara: con edad y trapío. Caótico fue el tercio de varas, en el que Alfredo Ruíz colocó un buen puyazo; sin embargo, por la mala colocación del caballo fue derribado y herido junto al penco de pica. Drama total en el ruedo al no poder levantar al caballo por varios minutos, hasta que por fin cedió. El imponente toro de Villa Carmela pronto comenzó a desarrollar sentido y puso en evidencia a los subalternos en el segundo tercio. Con la muleta mostró su mansedumbre y genio al cabecear en cada embestida. Incertidumbre en cada muletazo, y mucho mérito al aguante que tuvo Marco Pérez. Dejó una media estocada suficiente para pasaportar a su enemigo. Poco que decir de la actuación del joven español, que nuevamente pasó por Guadalajara sin mucha trascendencia.

No quiero dejar de remarcar la triste situación que atraviesa esta plaza al tener por el abandono del juez de plaza Alfredo Sahagún, que a pesar de que se le recuerda por su seriedad como empresario, al día de hoy el licenciado no es ni la sombra de lo que fue, al aceptar que se lidien en este coso encierros indignos y su triste benevolencia al otorgar premios.

Con dos fines de semana de asueto, se reanudará la temporada el próximo domingo 22 de febrero, contando con la presencia del rejoneador mexicano Emiliano Gamero y, a pie, el sevillano Daniel Luque y la segunda tarde de Diego San Román. Se lidiarán reses de Jaral de Peñas, una ganadería de grandes triunfos en esta plaza.

Fotos: EMSA.


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