Emiliano Osornio: la ilusión viene de México…

El novillero mexicano prepara su presentación en la plaza de la Maestranza de manos de Curro Vázquez, flamante Premio Nacional de Tauromaquia.

Por Álvaro Rodríguez del Moral.

Emiliano Osornio anda recluído en el campo sevillano, cerca de El Ronquillo, sin perder la vista del toro. El próximo martes se presenta en la plaza de la Maestranza, encabezando un cartel -con Tomás Bastos y Julio Norte– que ha despertado la ilusion de los buenos aficionados. Llegó a España en silencio, abriéndose paso poco a poco pero el eco de sus actuaciones no tardó en correr como la pólvora por los móviles de los profesionales. ¿Pero quién es este que torea así? Curro Vázquez, buen catador de toreros, no tardaría en echar el paso al frente. La conversación es con ambos, a dos, en vísperas de ese ilusionante debut hispalense que debe contar para el futuro inmediato del toreo. La suerte está echada.

Pregunta.–¿Qué piensa un novillero que está a punto de debutar en la plaza de la Maestranza?

Respuesta.– Lo primero que se me viene a la cabeza son recuerdos de hace algunos años, estando en México cuando empezaba. Recuerdo estar con mis amigos y mi familia, soñando… “Imagínate el día de mañana ir a España, empezar a torear; imagínate que toreas en Sevilla, que triunfas…” Eso es en lo que más pienso, ver como poco a poco esos sueños se han convertido en una realidad.

P.–Emiliano Osornio ha sido una de las sorpresas más gratas del escalafón de novilleros. Ahí está el Zapato de Oro, Arganda, el paso por Madrid… es uno de los novilleros mejor situados pero además acude a Sevilla en un cartel macizo.

R.–Es un cartel de mucha competencia. Mis compañeros son toreros que ya están cuajados y compiten. Es una terna con interés, de tres novilleros con ambiente a los que está esperando el aficionado y la novillada, sobre el papel, podría permitir bastante. Te carga de responsabilidad porque cada uno va a su lío pero ahí está la competencia. Cuando entras en la plaza, te colocas para hacer el paseíllo y miras a los lados sientes ese pique. Es un plus.

P.–Muchos toreros debutantes comentan que cuando salen al ruedo de la Maestranza les sorprende reconocer tantas caras en el tendido; no es un friso anónimo como en Madrid.

R.–Hace algún tiempo visité la plaza con mis hermanas. Yo nunca había pisado el albero e hice el tour con ellas. Es verdad que lo pensé: esto es muy chiquito, lo imaginaba más grande… Uno se siente muy acogido, más arropado pero por otra parte pensé que todo el mundo iba a estar observándome, pendiente de todo lo que hiciera. Pero eso es bueno.

P.–Hay que preguntarle a Emiliano Osornio quién es Emiliano Osornio…

R.–Es una pregunta que cuesta responder. Simplemente hago lo que siento. Me identifico con un concepto artístico, clásico… Pero ese camino no ha sido fácil. Cuando uno empieza siempre tiene el peso de estar en novillero, cortar las orejas, triunfar a cualquier precio… Pero si quieres ahondar en un concepto así es más difícil que los triunfos lleguen por la vía rápida, que se corten las orejas, que aquello sea numéricamente más espléndido. En México me decían: sí, eres buen torero pero no termina de pasar nada, no ha habido triunfo pero tuve el acierto de seguir la senda que yo sentía, no cambiar lo que sé hacer, lo que yo quiero; preferí seguir por el camino que yo sentía, que yo quería y si he llegado hasta donde estoy ahora mismo ha sido por eso. Emilio Osornio es sólo un novillero mexicano que con toda la ilusión del mundo se apasiona cada día más con su vocación. Soy alguien que ha venido desde América hasta Europa en pos de una ilusión.

P.–A México, que ha dado muchas, le hace falta una figura grande…

R.–La verdad es que México era una potencia de toreros, los ha habido grandiosos, que eran figuras allá y acá, que mandaban allí y aquí…

Tercia Curro Vázquez en la conversación. A la inminencia de la presentación de su poderdante en Sevilla se le ha unido el coro de felicitaciones tras la concesión del Premio Nacional de Tauromaquia que subraya aquella mañana feliz del pasado 12 de octubre en la que, honrando a Antoñete por impulso de Morante, descubrió formas añejas a los aficionados de hoy..

P.–¿Por qué Emiliano?

R.– Lo conocí hace un par de años por mediación de unos buenos amigos mexicanos. Fuimos al campo, toreó un festival, vino a casa a entrenar… vi que tenía unas condiciones extraordinarias. Le dije a mis amigos que se lo tenían que tomar en serio. Al final había que tomar una decisión y esa decisión ha sido que lo apoderara yo.

P.–¿Fue fácil tomar esa decisión?

R.–Sí, muy fácil. Sobre todo en estos momentos míos. La gente me tiene mucho cariño, mucho respeto por todo lo que ha sucedido. Llamé a los empresarios y me están atendiendo muy bien. Entre sus condiciones, esa atención y mi apoyo tiene un inicio de temporada fantástico. Por eso está tan ilusionado y tan preparado.

P.–Era el mejor momento de venir a Sevilla. Había muchos deberes hechos…

R.Claro. Sevilla, Valencia, Madrid… le ha pillado toreado, más hecho a España. Está en un momento excelente, lo estoy viendo en el campo fantásticamente y creo que va a gustar muchísimo en Sevilla.

P.–Es que puede sorprender una cosa infrecuente: la personalidad.

R.–Es un torero con clase y con personalidad. Eso es lo que me llamó la atención desde el principio: que un chaval tan nuevo, que viene de México, reúna tantas virtudes: la clase, el temple y la personalidad. Con esos parámetros se puede construir un buen torero si tiene suerte.

P.–Tiene que estar disfrutando: construyendo un proyecto tan ilusionante, viviendo el toreo… y por si fuera poco el festival del 12 de octubre y el Premio Nacional de Tauromaquia.

R.–Sí, es un momento muy agradable para mí y para mi familia. Y disfrutar disfruto en los tentaderos, en el campo… pero por la noche echo de menos a los míos.

P.–¿Se está animando a coger la muleta desde el 12 de octubre?

R.–Ni en el campo ni en la plaza. No tengo edad para eso. Ya no tiene sentido que esté toreando en los tentaderos o que asuma otro festival y me pueda llevar un pisotón. Prefiero seguir de aficionado, mirar lo que hay, estar con la gente joven, los nuevos…

P.–¿Y el Premio Nacional de Tauromaquia ha sido una sorpresa de verdad?

R.–Estaba saliendo del reconocimiento de la novillada para Sevilla. No, no tenía ni idea. Sabía que se iba a fallar el premio en estos días pero no me podía imaginar que me pudieran llamar a mí. Ha sido una satisfacción extraordinaria y estoy disfrutando mucho estos días con mi familia. Pero tengo que tener los pies en el suelo para seguir haciendo lo que estoy haciendo: acompañar y apoyar a Emiliano e intentar que salgan las cosas bien.

P.–Lo habíamos comentado antes. El cartel de la novillada es redondo…

R.–Tiene muchos atractivos. La gente quiere ver toreros nuevos, toreros con posibilidades que ocupen un lugar destacado cuando tomen la alternativa. Creo que se juntan los tres chavales que más ambiente o más cartel pueden tener en este momento.

P.–Hay ambiente…

R.Ojalá. Lo bonito sería que fuera como antes. Yo venía a ver a los novilleros, de joven, cuando yo andaba por aquí y había veces que estaba lleno. Lo bueno sería que hubiera fechas abiertas, con repeticiones, mano a mano de los más destacados… esas cosas que ocurrían antes y que ahora impiden los pliegos de las plazas. Ahora es casi imposible pero sería muy interesante para el futuro de la fiesta.

P.–Conviene resaltar el dato anterior. La gente está deseando que salgan toreros nuevos.

R.–No son solamente esas ganas. Es que es una necesidad. Las figuras lo son por algo pero en todas las épocas que yo he vivido -hasta los más grandes como Ordóñez, El Cordobés o Camino- les llegó el momento de tener que retirarse y dar paso a los jóvenes. Pero también estamos en el peor momento, por las circunstancias que sean, de apoyar a los que salen. No hay novilladas, los carteles están cerrados y volvemos a lo de antes: no repiten a la semana siguiente, a los quince días… Recuerdo llegar a Vista Alegre y torear a los siete días o el mano a mano con Parada en Sevilla de novilleros. Yo no tuve suerte pero él acabó toreando seis novillos en la Maestranza aquel mismo año. Es que es muy importante que se queden esos puestos abiertos. Le viene muy bien al torero pero es que también le viene bien a la afición que se puede encontrar con un chico que ande muy bien y tiene que esperar un año entero para volverlo a ver. No debería ser así y además es imposible que cojan ambiente para salir lanzados. Ojalá se pudiera arreglar esa situación.

P.–Hay que concluir con Emiliano, en vísperas de ese debut maestrante. Queda muy poquito para hacer el paseíllo en una de las plazas más emblemáticas del mundo.

R.– Intento pensar en lo positivo. Es la manera correcta de mentalizarse, pensar y tener claro que uno está preparado. El trabajo está hecho y me siento muy feliz de estar anunciado en Sevilla. Me siento ilusionado e inspirado. Creo que soy un privilegiado. Ya lo he dicho: soy un mexicano que ha venido a España y tiene esta oportunidad. Estoy tranquilo pero ansioso de que llegue el martes; feliz de estar en Sevilla.

Publicado en El Diario de Sevilla


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