A mediodía día de hoy domingo L.M.Lozano, que sigue en Sevilla, atendía la llamada telefónica y a la primera pregunta sobre el estado del torero responde:
“Dentro de la gravedad del percance se puede decir que está bien. Los médicos daban mucha importancia a que no hubiera fiebre y así ha sido. A partir de ahí la evolución es la que es, él está descansando tranquilo, ayer ya le dijeron que intentara incorporar para que con el movimiento los drenajes cumplan mejor su función. No está habiendo complicaciones y eso hace que poco a poco vaya mejorando pero todavía debe seguir en el hospital. Preguntamos si, para una mayor comodidad, podría irse pronto a casa y seguir allí la recuperación pero aún no es oportuno, entre otras cosas precisamente por la presencia de los drenajes. El médico contento por la buena evolución dentro de la importancia de la cornada pero sin precisar fecha para el alta hospitalaria. Viendo el destrozo que tiene en el muslo veo difícil que sea más o menos inmediato, aunque ya sabemos que los toreros fuerzan por irse a poco que puedan. Pero el propio doctor ya nos dijo que dependería de lo que él viera para dejarlo marchar o no”.
Es algo común en el toreo y que a veces resta trascendencia a las cogidas hablar de que los toreros están hechos de otra pasta y que lo que para el común de los mortales serían tres meses para ellos es cuestión de semanas, lo que lleva a la opinión pública a pensar que no será para tanto.
“Lo primero es cierto y lo otro quien vea las imágenes y lea el parte puede medir la gravedad de lo que ha sido. Cuando como es el caso y gracias a Dios no hay nada vascular ni del sistema nervioso la recuperación, en esta gente tan sana y tan fuerte, más las ganas de querer ponerse bien, juegan a favor.”
Luego está acudir a las comparaciones y en la cogida de Roca Rey a muchos les vino a la mente lo ocurrido a Paquirri en Pozoblanco en 1984, otra plaza, otro tiempo. El jueves, en La Maestranza, quienes estabais allí y el propio torero fuisteis conscientes de la gravedad de la cogida?. “Que la cornada era muy fuerte lo vimos todos, él primero. Se ha hablado de que no sangraba mucho pero eso es relativo porque muchas cornadas que no sangran luego son gravísimas y eso hasta que los médicos lo exploran. La cornada fue muy, muy fuerte, un boquete tremendo y una extensión que recorre toda la pierna. No ha cogido ninguna arteria, esa es la gran suerte, pero ha sido un cornalón”.
En lo estrictamente taurino y más allá del tributo de sangre ha quedado patente el ahí estoy yo de un toreo: “Roca Rey está ahí por algo, lo demostró con creces, y lo que plantea dudas es que alguien dude. Fue una declaración de intenciones, desde el paseillo. Las figuras de esa dimensión se demuestran en días así y ponen una raya a la que pocos pueden llegar”.
Ahora, en la convalecencia, quedan los interrogantes del futuro más o menos próximo: “Como apoderado lo que empiezo a pensar desde el minuto uno es que se ponga bien y cuando esto ocurre ya viene lo demás. Evidentemente a México, tres corridas seguidas a inicios de mayo, no va a ir y las inmediatas pues va a ser muy difícil. No hay que ponerse un plazo, hay que ponerse bien y entonces empezaremos a pensar en cual será la vuelta”.
Con información de Paco March para La Vanguardia



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