El Joker desenmascara el encierro moderno.

Por JC. Valadez – De SOL y SOMBRA.

Vestido de villano, pero convertido en protagonista, el llamado Joker volvió a poner sobre la mesa el debate sobre la esencia del encierro. Su irrupción, móvil en mano y desafiando a un toro de José Escolar para grabarse en plena carrera, evidenció una tendencia cada vez más frecuente: que los encierros modernos han perdido la esencia de otras épocas gloriosas.

Mientras muchos corredores locales presumen de preparación física, entrenamientos y técnica, un personaje procedente de los Estados Unidos y sin conocimientos de los encierros, terminó acaparando toda la atención con una temeridad que recordó, salvando las distancias, aquellas emociones de otras épocas. No fue solo un gesto de osadía, sino un ejemplo de cómo el espectáculo de los encierros ha ido perdiendo poco a poco el respeto de varios de los actuales corredores.

Aunque el encierro nunca ha sido un escenario para demostrar quién es más valiente ni para jugar a ser torero. Es una carrera regida por códigos no escritos, donde el respeto al toro, a la propia carrera y a los demás corredores debe prevalecer sobre cualquier afán de protagonismo. Y, sin embargo, ahí reside la paradoja: el Joker no engrandece el encierro; simplemente pone en evidencia las contradicciones de una fiesta que, en muchos aspectos, parece haberse instalado en la comodidad de su propio éxito, bajo un modelo que ya comienza a desgastarse.


Descubre más desde DE SOL Y SOMBRA

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Anuncios