Tres corneados y siete contusionados en el vertiginoso y peligroso octavo y último encierro de los toros de Jandilla.

Los partes médicos provisionales señalan que durante los Sanfermines de 2026 ha habido siete heridos por cornada, 64 contusionados y dos corredores permanecen hospitalizados.

Por Antonio Lorca.

Tres heridos por asta de toro, uno de ellos a la altura del Ayuntamiento con una cornada en un muslo, y el otro en el tórax en el tramo de Telefónica, —ambos estables—, y siete contusionados en cráneo y extremidades es el primer balance médico provisional de este octavo y último encierro de San Fermín, protagonizado por los toros de Jandilla, que ha sido peligroso y también muy rápido, pues la manada ha llegado a los corrales de la plaza en dos minutos y 25 segundos, el tercer mejor tiempo de este año.

Uno de los momentos más dramáticos de estos Sanfermines se ha producido en los primeros metros de la Plaza Consistorial, con toda la manada compacta corriendo a velocidad de vértigo, cuando uno de los toros se ha fijado en unos mozos apostados en la acera de la derecha, les ha dedicado una mirada de pocos amigos y ha decidido saludarlos a su particular y brava manera. Ha arrollado a cuatro de ellos, los ha volteado con violencia y, con toda seguridad, ahí se habría producido la primera de las cornadas de esta carrera.

Por fortuna, el saludo ha sido visto y no visto, y el animal ha preferido seguir a sus hermanos, que habían salido de los corrales de Santo Domingo liderados, como casi todas las mañanas, por los cabestros, tres en este caso, y los toros arropados entre ellos, temerosos del griterío andante del primer tramo de la carrera.

Al final de Mercaderes se ha notado el efecto pacificador del líquido antideslizante, de modo que el primer toro ha echado el freno cuando ha visto los tablones del final de la calle y todos los animales han podido llegar a Estafeta sin problema.

Ahí, otra mañana más, se encontraban mozos que los esperaban en la margen izquierda de la calle, con el inminente peligro de ser aplastados por la inercia de la carrera. Lógicamente, se han producido caídas y algunos pisotones de los que dejan en la espalda un indeleble recuerdo para varios meses.

A mitad de Estafeta, dos cabestros hicieron de tripas de corazón para no perder la cabeza de la carrera, y a duras penas se pudieron abrir paso entre la cada vez más concurrida calle a medida que se acercaban al tramo de Telefónica. Otro de los toros resbaló y perdió la verticalidad, aunque aún tuvo tiempo para empitonar la camiseta de un mozo y pisotear a varios de ellos.

En general, menos corredores que otros días, al igual que este lunes, pero una muchedumbre en los últimos metros hasta la llegada al túnel de entrada a la plaza.

Al final, dos minutos y 25 segundos es el tiempo que estos veloces, y también peligrosos, toros de Jandilla han tardado en su comparecencia número 25 en los Sanfermines, seis segundos más que el año pasado.

Los que ya descansan en los corrales de la plaza son los siguientes: Pañero, de 555 kilos, Chismoso, de 575 kilos, Zarabanda, de 590 kilos, Oyente, de 580 kilos, Castigado, de 560 kilos, y Adinerado, de 600 kilos.

Por la tarde serán lidiados por una terna integrada por los diestros Juan Ortega, Roca Rey y Tomás Rufo.

Publicado en El País


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