¡Qué duro y grande es el toreo!: Morante, Marco y Aarón protagonizan la tarde más emotiva de Santander.

Cornada de Marco, vibrante toreo de Palacio y un monumento al arte del torear del genio: los tres merecieron los máximos premios; fuerte corrida de Juan Pedro Domecq, de duro principio y noble final.

Por Zabala de la Serna.

Después, a las 20.10, Aarón Palacio hacía el toreo a la verónica con un compás y un dibujo extraordinarios, hundiéndose con el montado quinto de Domecq, tan manilargo pero con generoso cuello también. Y, de hecho, lo hacía mejor que ninguno. A saludarlo se había ido a porta gayola, donde salvó la situación de milagro. Galleó con garbo por chicuelinas y quitó con sincero ajuste por gaoneras, con la suerte cargada. Como ya quisieran todos los que la interpretan con un chicotazo. Palacio estuvo bordado mientras el toro mantuvo su buen son, y cuando se apagó antes de hora, también. El broche brilló la mar de torero. Y hundió con determinación la espada arriba, no exactamente en el hoyo de la agujas, pero por arriba. La plaza estalló en pañuelos. El triunfo parecía cantado. El usía se enrocó en un solo premio. Los tendidos entraron en cólera. Aarón paseó dos apoteósicas vueltas al ruedo.

Cuando a las 18.35 el oscuro cielo del Norte había hecho un amago de lluvia, un revuelo de paraguas y gentes que aún no se habían colocado en los abarrotados tendidos hacían un ruido incómodo detrás de las gráciles verónicas de Morante de la Puebla, sueltos los brazos, los vuelos y el toro. Pasaba el gordo y fuerte jabonero sucio a su bola, sin descolgar ni emplearse. Sostendría este comportamiento durante toda la movida lidia, marcando querencias y a veces casi arrollando, sin parar. 

Morante puso a todo más pasión que el toro. Desde el quite por aladas chicuelinas -resuelto con una airosa serpentina- al prólogo de faena, que fue formidable por el modo de doblarse, por la manera tan torera de salirse con el toro. MdlP anduvo perfecto, incluso demasiado tiempo y exponiendo más de lo que transmitía. No valió mucho un cuarto más armonioso, de dormida raza, gazapón, quedándose siempre por debajo. Un volatín no ayudó. De la cuadrilla de Morante hablaré otro día. Quedaron cosas sueltas como apuntes de Casero: aquellos ayudados, aquestos naturales. Abrevió con el muermo y la gente no lo entendió.

Las luces del toreo se encendieron cuando se apagaban las del día. Por faroles prendió Morante la ilusión en Cuatro Caminos para recibir al sexto juampedro, que traía otras hechuras. Lo paró enfrente del burladero de capotes, donde el ruedo se hacía menos playa. Y allí mismo, descalzo, sentado en el estribo, construyó la faena de ocho días de toros, tan despacio. Su mano derecha fundamentó el toreo, con el eje del empaque de Ordóñez y la naturalidad de Bienvenida, a fuego lento. Con esa mano son contados los toreros en la historia que han toreado así frente el tópico de la izquierda.

Hubo redondos y un puñado de naturales que siguen aún flotando en Cuatro Caminos con visos de eternidad.Aminorado el juampedro ya -un paroncito lo resolvió con un pase mirando al tendido-, cerró por manoletinas MdlP, cosa inusual. Quería la puerta grande. Pero pinchó una y otra vez. Quizá debió hacer la suerte dando la salida al toro hacia toriles. La ovación de despedida atronó Santander y abrochó una tarde emotivísima. ¡Qué duro y grande es el toreo!

PLAZA DE CUATRO CAMINOS. Sábado, 25 de julio de 2026. Última de feria. “No hay billetes”. Toros de Juan Pedro, fuertes y gordos, con su armonía por delante; duros y sin entrega, en su primera mitad; buenos el 5º y 6º, de apagado final.

MORANTE, DE TABACO Y ORO. Pinchazo hondo tendido (saludos); estocada pasada y rinconera aprovechando el viaje y dos descabellos (algunos pitos); tres pinchazos y estocada. Aviso (saludos con gran ovación).

MARCO PÉREZ, DE AZUL PAVO Y ORO. Estocada en lo alto (oreja y fuerte petición). Pasó a la enfermería.

AARÓN PALACIO, DE BLANCO Y ORO. Cuatro pinchazos y estocada. Aviso (silencio); estocada mínimamente ladeada (oreja, fuerte petición y dos vueltas al ruedo). 

Parte médico de Marco Pérez

Durante la lidia del 2º toro, ha sido ingresado en esta enfermería el torero Marco Pérez con una herida en el muslo derecho.

Se realiza anestesia general balanceada y se explora la herida, que presenta dos trayectorias, superior hacia la cadera e inferior hasta tercio medio del muslo, afectando al músculo aductor y llegando hasta la zona del recto anterior del muslo /cuádriceps.

Se practica lavado, hemostasia, se administra antibiótico (Augmentine) y se colocan drenajes.

El cierre se realiza por planos tras dejar un drenaje.

Pronóstico: Reservado.

Le impiden continuar la lidia. Fue trasladado al Hospital de Mompia de Santander.

Publicado en El Mundo


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