Ginés Marín: «No es la situación que me gustaría tener, pero me está haciendo mirar hacia adentro porque buscar excusas no lleva a nada»

Tras una temporada prácticamente inédita en España, el torero extremeño volverá a enfundarse el chispeante en Gijón, con un objetivo: «Hacer faenas que, cuando la gente vaya a cenar, no se le hayan olvidado»

Por Alicia P. Velarde.

Pocas situaciones hay más atípicas en el escalafón en estas últimas temporadas que la de Ginés Marín. Tras ser un novillero puntero, no bajó el ritmo tras la alternativa, abriendo la Puerta Grande de Madrid en su confirmación, mostrando con el toro que era una realidad todo lo que apuntaba con el utrero. Y así continuó durante varios años, siendo uno de los toreros más ilusionantes, mostrando siempre pureza, capacidad y arte. Sin embargo, estos últimos años no terminaban de salir las cosas, haciendo pocos paseíllos durante el 2025.

Eso sí, sitio donde toreaba, sitio donde dejaba poso y ganas de volver a verle. Era otra vez aquel Ginés por el que apetecía hacer kilómetros, pero con la madurez que conlleva llevar casi una década como matador. Y esos diez años se han cumplido este año, donde, hasta la fecha, lleva un único paseíllo en España. Fue en Castellón, a principios de temporada, donde mostró su calidad con un flojito encierro de La Quinta. No estuvo ni en Valencia, ni Sevilla ni Madrid. Por delante tiene apenas tres fechas, con Gijón como principal puerto de montaña. Una buena oportunidad para revertir la situación. Lo importante es tener la moneda, y Marín la tiene en sus yemas.

-¿Cómo está viviendo esta temporada?

-Es una temporada rara, porque he visto pasar todas las ferias importantes a través del televisor y, lógicamente, se me hace extraño. Pero también la estoy viviendo de una forma distinta, y viendo la situación del toreo desde otra perspectiva. Me está enriqueciendo bastante este punto de vista. Aunque no es la situación que querría tener, me está sirviendo bastante y me está ayudando a saber afrontar las cosas de otra manera y a valorarlas más también.

-Después de haber vivido una carrera con tantos triunfos, ¿qué cree que enseñan más: los éxitos o los momentos complicados?

-Los triunfos son importantes y necesarios para construir una carrera, pero de los momentos complicados y difíciles uno aprende más. Tiene que parar, pensar, darle vueltas a la cabeza y sacar conclusiones de por qué las cosas no van como le gustaría. Todo eso te hace mejorar, te hace crecer y, o te hunde o te hace sacar lo mejor de ti. Para mí, en este caso, me está haciendo crecer y afrontar las cosas también con otra madurez totalmente distinta a como lo hacía antes.

-Ha hablado de madurez. ¿Qué ha cambiado en el torero?

-Los años van pasando y no pasan en balde. Este año, esta situación tan extraña para mí también, pero me ha hecho crecer y evolucionar mucho más. Aunque ya el año pasado se pudo ver ese cambio, no sólo en mi toreo, sino también en la forma de entenderlo y en las prioridades de uno como torero. Todo el ambiente en el toreo te obliga y te presiona un poco en torno al triunfo.

-¿Y han cambiado sus prioridades?

-Ahora mi objetivo no es ese. Es torear bien, cuajar toros y hacer faenas que, cuando la gente llegue a cenar, no se le hayan olvidado. El triunfo debe ser una consecuencia de todo eso. Cambiar esas prioridades te hace cambiar mucho también en tu toreo, en tu forma de entenderlo y en tu forma de expresarlo.

-Este año las oportunidades no han llegado como esperaba. ¿Cómo interpreta esa situación?

-El toreo es un negocio también, y hay veces en las que las negociaciones salen adelante y son fructíferas, y otras en las que no salen. En este caso se ha juntado todo este año, no han salido y no he estado en esas principales ferias del inicio de la temporada. Pero queda una gran parte aún, con muchas cosas que pasar, y seguro que se podrá disfrutar de mi toreo, que al final es lo que busco e intento conseguir: llegar a transmitir esas emociones al público y hacer cosas delante del toro que la gente recuerde.

-En ese tiempo en casa, ¿se ha sentido en algún momento incomprendido por la situación?

-Cuando uno está tanto tiempo en casa piensa todo. Pero esta situación me ha hecho más darme cuenta de errores que yo he cometido que de lo injusta o incomprensible que pudiese ser la situación. Yo creo que nos pasa a todos en la vida en general que, cuando vienen mal dadas, empezamos a buscar excusas en la actuación de los demás y nunca nos miramos para dentro. Yo he intentado hacer ese ejercicio, el de darme cuenta de las cosas que había hecho mal, y también las que había hecho bien para potenciarlas, y eso es lo que me está haciendo crecer y ser mejor. Buscar excusas hacia fuera y pensar que las cosas son injustas contigo creo que no te lleva a nada, porque eso uno no puede cambiarlo.

-Después de cinco meses sin torear en España, ¿con qué sensaciones llega a Gijón?

-Muy buenas. A pesar de no haber toreado nada en España desde Castellón, he toreado bastante en el campo y he seguido en mi preparación normal, y la sensación es muy buena. Lógicamente, en un año así, de tan pocas corridas, llegar a una feria como Gijón es más que ilusionante para mí. Así que feliz de volver a vestirme de luces en una feria con tanto nivel y tanta categoría.

-Ha cumplido ya diez años de alternativa, pero sigue siendo muy joven. ¿Cómo mira ahora al futuro?

-Este año he hecho ya diez años de alternativa y la madurez se nota, pero tengo veintinueve años y me queda, si Dios quiere, una carrera por delante. No tengo nada escrito en mi cabeza. Ahora mismo mi única preocupación es ser cada día mejor torero, evolucionar y transmitir ese tipo de toreo que quiero hacer: de pureza, de emoción… Es el tipo de toreo que quiero transmitir en la plaza, y a partir de ahí lo demás llegará solo. Pero la base tiene que ser consistente y la base es el toreo. Si uno no torea bajo esos cánones y compromiso, es difícil que lleguen los triunfos y que llegue una carrera a su punto álgido.

Gijón será el primer paso. Ginés Marín volverá a enfundarse el vestido de luces con una idea clara y sin buscar excusas: crecer, evolucionar y dejar huella en el aficionado, en busca de que su carrera llegue a ese «punto álgido» al que el extremeño hacía mención.

Publicado en ABC


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