El tapatío cortó el único trofeo de la tarde al sexto, que lidió por el percance de Vladimir Díaz. Tomás Alejandro dejó buenos momentos sin redondear con la espada y Santa Lucía Zaragoza Hermanos debutó en el Nuevo Progreso con un encierro serio y de juego desigual.
Por J.C. Valadez | De SOL y SOMBRA
Las novilladas tienen sentido cuando sirven para medir a quienes pretenden abrirse camino. No deberían ser un examen fácil ni una colección de orejas generosas. Guadalajara conserva todavía esa capacidad de exigir y este domingo, en el arranque de su temporada novilleril, la afición midió con rigor a tres jóvenes que llegaron con argumentos distintos y salieron con cuentas también diferentes.
Alejandro Fernández terminó siendo el triunfador. Cortó la única oreja de una tarde que fue cambiando de rumbo hasta terminar ofreciéndole una oportunidad que inicialmente no le pertenecía.
La novillada de Santa Lucía Zaragoza Hermanos, ganadería jalisciense que hacía su presentación en el Nuevo Progreso resultó dispareja de presentación y de variado de comportamiento. No fue un encierro uniforme ni sencillo. Hubo que estar firme y entender las condiciones de cada ejemplar. El primero recibió el arrastre lento y lamentablemente no fue aprovechado por su lidiador.
Fernández reaparecía ante la afición de su tierra y tuvo que esperar más de lo previsto para encontrar su momento.
Con los dos novillos de su lote dejó disposición y pasajes estimables, pero sin alcanzar la rotundidad necesaria para romper la tarde. Su actuación parecía destinada a quedarse en el terreno de las buenas intenciones hasta que el festejo dio un giro.
Vladimir Díaz había resultado prendido durante la lidia de su primer novillo y, por indicación médica, no pudo continuar. El sexto pasó entonces a manos de Alejandro Fernández.
Y ahí cambió un poco la historia.
El tapatío encontró un novillo con nobleza y mejores posibilidades para expresarse. Fernández se asentó, consiguió ligar los muletazos y, sobre todo, encontró esa conexión con el tendido que hasta entonces había aparecido solamente de manera intermitente.
No fue una faena perfecta ni una obra de largo metraje, pero sí tuvo decisión y momentos de buen trazo. Esta vez la espada acompañó y cayó la oreja que terminaría siendo la única concedida durante el festejo.
Posteriormente Fernández dio la vuelta al ruedo acompañado por el ganadero de Santa Lucía Zaragoza Hermanos. Terminaba así una tarde inesperadamente larga para él: qué pasó de una actuación voluntariosa a cortar una oreja.
Tomás Alejandro dejó quizá algunos de los pasajes más interesantes de la novillada. El hidrocálido mostró más oficio y disposición y tuvo delante un ejemplar con posibilidades suficientes para haber obtenido un resultado mayor. Sin embargo, la espada volvió a recordar una de las verdades más elementales del toreo: lo que se construye con la muleta también hay que rematarlo.
Fue ovacionado en sus dos actuaciones, la segunda después de aviso.
Más complicada resultó la tarde para Vladimir Díaz. El michoacano anduvo sin ideas y sin firmeza, además tuvo dificultades con el acero hasta escuchar los tres avisos en el único ejemplar que pudo estoquear y posteriormente sufrió el percance que le impidió continuar. Su segundo novillo fue finalmente el que permitió a Fernández conquistar el único apéndice de la función.
También hubo reconocimiento para los hombres de plata. Kevin García y Joel Delgado saludaron desde el tercio después de banderillear al quinto.
Alrededor de un cuarto de entrada ocupó los tendidos del Nuevo Progreso. No es una cifra extraordinaria, pero muy rescatable en una época en la que recuperar el interés por las novilladas exige algo más que confeccionar carteles. Ya que se necesita continuidad, promoción y, principalmente, que aparezcan nombres capaces de despertar curiosidad en el público.
Ese es precisamente el desafío del serial que acaba de comenzar.
Guadalajara ha decidido volver a apostar por los novilleros y eso, por sí mismo, merece un reconocimiento. Habrá tiempo para saber si de este ciclo emerge alguno con condiciones suficientes para dar el siguiente paso.
Ficha del festejo: Plaza Nuevo Progreso de Guadalajara. Primera novillada de la temporada. Alrededor de un cuarto de entrada. Novillos de Santa Lucía Zaragoza Hermanos, de presentación desigual y de comportamiento variado; el primero recibió arrastre lento. Alejandro Fernández: ovación, ovación y oreja en el sexto, que estoqueó por Vladimir Díaz. Tomás Alejandro: ovación y ovación tras aviso. Vladimir Díaz: tres avisos en el único novillo que pudo estoquear y no continuó la lidia tras resultar prendido.





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