Paseo, Ramos y Manojos en Texcoco

La corrida del Domingo de Ramos en Madrid tuvo un triunfador de fondo, Serafín Marín, y dos inesperados protagonistas: dos sobreros de raro trapío.

Domingo de Ramos en Texcoco y cartel sui generis. La cabalgata de las tres toreras ha tenido en Texcoco el primero de varios encuentros que tendrán a lo largo del año taurino. Un público de mazapán cubrió menos de la mitad del aforo para tolerar frío, viento, polvo y hasta lluvia en la visión por fin de la existencia de un toro distinto que despierta el interés e intriga. Esperemos se hayan enterado.

Por: Puntillero – De SOL Y SOMBRA.

Suelen algunos taurinos ilusionarse y apoyar sus apreciaciones a partir de la tan manida “antecedentitis” recurrente. “Mira, si la corrida sale hoy la mitad de buena que la novillada ayer habrá un festín para las muchachas” Me decía un célebre fotógrafo al llegar. Y remata: “Pero con el toro cambia.”

Cambia para las cuadrillas. Los de a caballo pican como pueden y eso sí, muy fuerte. Está bien que el toro de Saltilllo embiste mejor “con la sangre a la pezuña” pero de ahí se toman para cometer faltas de lesa torería como las ocurridas en el tercero, cuarto – al que pegaron aún cambiado el tercio- y sexto toros.

Al quinto por partida doble sin contemplación alguna. Los de a pie, incluso los jóvenes aspirantes, se pasan con demasiadas precauciones. Dejan un solo palo -a veces ni uno- y rematan “risa y risa” comentando su gracia en el callejón.

Se salva Adolfo Sánchez en el tercero.

Magdalena González es una ganadería origen Piedras Negras. Sus toros se lo piensan antes de tomar los engaños, cosa cierta, pero su juego tiene importancia. Salen con brío del toril y el segundo, alto y cárdeno, se descorda sin haber tomado un capotazo o estrellarse con algún burladero. Los intentos por revivirlo son inútiles.

Salvo primero y cuarto, el resto tienen suavidad y perdonan inclusive embarullarse o adelantar, cosas que antes los toros tlaxcaltecas no hacían.

Un tercio de plaza para ver un cartel veraniego en primavera con un clima más próximo al invierno que a la clausura de la cuaresma.

Menos mal, a pesar del viento y las pésimas condiciones, está Mary Paz Vega, que aleja al probón “chorreadito” –según la propia torera- que abre plaza de la cercanía de tablas y al que enseña a embestir por momentos con temple sobre todo por el lado izquierdo y, no obstante los extraños, lo hace pasar por el pitón difícil de la diestra del burel.

Antes, recibe fenomenalmente de capa con verónicas de trazo bueno, a compás abierto y rematadas por fuera de la raya. La soltura y el conocimiento de la malagueña se vislumbran en sus lances -una de las dos mitades para ver a los toreros buenos, la otra es en la muleta en la izquierda- y el resultado es una oreja envuelta en suavidad texcocana, pedida por mayoría y que con ella Mary Paz ratifica su buen momento, da igual para el buen aficionado.

Lo hecho, hecho está. De seguir así, auguro que su paseo de ramos remate en gran Domingo de Resurrección.

Con el segundo, el más toro del encierro, consigue dos tandas que parecían imposibles. El tranco del toro, cambiante en todo momento, hizo que la torera española cambiara también el procedimiento al citar atrás y conducir en tandas breves pero de emoción por la dificultad del toro y lo vibrante de los pases de pecho.

Si ya la habíamos visto con el capote en el primero, ahora pudimos verle con la muleta a la izquierda y con intensidad y ritmo –ecuación completa para ver a los toreros- Pena que a punto estuvo todo de diluirse al escuchar, a velocidad de vértigo, los tres avisos. Los toros de pezuña dura no se entregan, los jueces de merenguero criterio sí. Muy mal Gilberto Ruiz Torres. Otra vez.

Bueno sería también ver, a la verónica y con la izquierda, a las demás integrantes del cartel. Hilda Tenorio, más que falta de sitio se le observa falta de compás y claridad de ideas preocupante. Lo mismo al correrle turno al quinto y hacerse un lío al recibirle. Después tras prometedor y preciso inicio con doblones. Pasaportó sin más al cárdeno claro. Dio la impresión, pese al terrible viento, que habría posibilidades de ligar, pero algo vio que le hizo desistir. Mal con la espada.

En el quinto, un sobrero terciado de San Isidro parece Tenorio enmendar la plana con la capa. Un astado mucho más claro y nervioso al que le puede de salida. Luego en el tercio entre la indefinición del toro, se tercia hacía la querencia, “Güero de la Capilla” aprovechó para pegar de nuevo. Ya con la tela roja hay momentos buenos incluso con la izquierda pero Hilda tras tandas buenas le desarman sin terminar de rematar. Y como “lo bien toreado es lo bien rematado” tendrá que ser a la vuelta cuando Hilda retome un ritmo. Peor aún con el acero.

A Lupita López se le ve soltura en ambos turnos a la verónica, incluso plasticidad y apostura en los dos recibos capoteros. Mejor en quites, sobre todo por fregolinas, lance difícil. En su primero destaca un remate cambiándose el capote. Las gaoneras del sexto tuvieron quietud pero no temple e incluyeron desarme.

Sin embargo, es extraño que la facilidad capotera no se traslade a la muleta, incluso a su colocación durante la lidia. Poco cuidadosa de las formas, a veces no camina por la plaza correctamente, desconcertante es su agradecimiento de la venia tras caer el tercero.

Eso mismo ocurre en sus faenas de muleta. Pega uno pero a la hora de ligar no hay pulso ni manejo de alturas para aplicar la receta necesaria a dos toros de similar condición: nobles y flojos con la muleta e ideales para la limitada condición muleteril de la torera. La distancia y el temple son llaves mágicas. Hay momentos de muletazos con sabor pero los desarmes y enganchones estropean todo.

Pero el viento desapareció en el tercero y el almíbar de la gente perdona todo e incluso premia con el estímulo de la “puerta grande” Un estímulo que debería ser reacción encadenada hacía el toreo bueno. Ayer, solo con el capote. No más.

Decía Victorino Martín hijo que no acostumbra lidiar novilladas porque el juego del novillo engaña. “Se encuentra menos definido, es más corretón y juguetón”

Ayer una novillada de la misma casa lidiada el sábado hacía ilusionar a varios respecto del tan acostumbrado cliché de los toros “prestarse” o “dejarse”.

Me pareció incluso que tal ilusión se traslado a las cuadrillas y creo que a las toreras mexicanas también. Prosigue el ganadero de Galapagar “No es lo mismo ponerse a discutir con un adulto que con un niño. Prometed a un chico un caramelo y correría a por él hasta el fin del mundo”

Los toros de Tlaxcala no engañan, sabemos siempre a que salen: principalmente a no dejarse engañar. Arrancarles un pase de muleta cuesta en serio. Y cuesta más cuando son toros, aún siendo débiles como tercero y sexto.

Por ello no sigamos el caramelo que hasta en el fin del mundo la ley en esto es la Ley del Toro, cuanto más exigente sea su imperio más serio que nunca es el triunfo. Y en la seriedad de juicio está la clave de al valorar el toreo. Basta que lo seamos.

Twitter: @CaballoNegroII

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza de Toros Silverio Pérez. Segunda de Feria del Caballo Texcoco 2011. Menos de media plaza. Tarde con ráfagas de viento y leve lluvia.

6 Toros, 6 de Magdalena González, desiguales y variados de juego destacando la calidad de los lidiados en tercero y sexto lugar.

Mary Paz Vega (Malva y blanco) Oreja y silencio tras dos avisos. Hilda Tenorio (Blanco y Oro) Silencio en ambos con aviso en el quinto y Lupita López (Marino y oro) Oreja y oreja. Salió a hombros.

Saludó Adolfo Sánchez tras banderillear al tercero.