José Tomás no acaba de rematar

De SOL y SOMBRA

Cerca de las cuatro de la tarde los primeros aficionados se acercaban a la plaza del Paseo Zorrilla, a pesar de que la corrida comenzaba a las seis. El de Galapagar (Madrid) ha sido capaz de reunir a taurinos y antitaurinos, que se han concentrado a las cuatro y media en la entrada de la plaza. El Partido Animalista Contra el Maltrato Animal (PACMA) ha convocado a más de treinta personas, que han protestado con pancartas y carteles.

El portavoz del partido en Valladolid, Ángel Nieto, ha indicado que el espectáculo taurino está destinado a una ‘minoría’ y ha confiado en que, con los años, acuda menos gente a las corridas. Sin embargo, los aficionados seguían acudiendo por millares a la cita con el torero madrileño que ha brillado en Valladolid en el día de la patrona, la Virgen de San Lorenzo.

Compañeros de profesión como Óscar Higares, César Rincón o David Luguillano y políticos de ámbito nacional, local y regional, entre otros, han querido asistir a esta cita con el torero convertido en mito. Pasaban las seis de la tarde y la gente continuaba agolpándose en las puertas, mientras los porteros no daban abasto para picar las entradas. Pocas veces se ha visto la plaza de Valladolid tan llena y la última ocasión fue cuando, de nuevo, José Tomás la abarrotó en 2008.

El primero en salir al ruedo ha sido el vallisoletano Manolo Sánchez que se despedía de su público que ha sabido animarle durante sus dos faenas. Pero los congregados esperaban a José Tomás, que ha saltado al ruedo vestido de azul en busca de una tarde redonda con la que poder poner el broche a la temporada.

Se alborotaron los tendidos antes de que saliera el segundo de la tarde. Y reclamaron silencio antes del primer lance de Tomás del que salió suelto, pero no de los templados y jaleados que dio luego en los que el toro embistió noblemente. Se protestó el puyazo y se jalearon las forzadas chicuelinas que Tomás dio despatarrado y muy quieto en el quite. Tomás brindó a su cuidadoso veedor, Joaquín Ramos, y empezó muy quieto la faena con pases diestros por alto, perdiendo el equilibrio al dar el último, cayendo al suelo con el sustazo consiguiente.  El revolcón ha dado más fuerza a los aficionados pero, de inmediato y en los medios, se hartó de dar muletazos en redondo corrientes y molientes que fueron recibidos como una revelación. Muy noble el toro, siguió por naturales cortos y oblicuos, para terminar con circular invertido y unas roblesinas que cerró con un enganchón. Cuando dio los ayudados por bajo del final, alguien gritó “!Viva la República¡”. Y tras igualar, pinchó al primer envite. Tomás dio sus manoletinas para compensar que pusieron a los de sol en pie. Tuvo que cambiar de terreros para volver a igualar y pinchó otra vez. Sonó un aviso y mató de estocada caída al tercer intento. Adiós al que podría haber sido primer triunfo de la tarde.

Recibio al quinto con verónicas armoniosas y se ve en apuros, por no saber por dónde va a salir el toro. Acompaña con delantales suaves. El toro queda cortito, sale con la cara a media altura. Aguanta el diestro en derechazos que no logran corregir el defecto. Corren por la Plaza vientos de decepción. Le engancha la muleta y corta la faena.

Y es que con lo que está cobrando Tomás cada tarde y lo que cuestan las entradas, muchas a precio de oro en la reventa, las cuentas de lo visto no salen por ninguna parte porque no lo valen. Vamos, que en absoluto son rentables. Yo no sé qué decidirá hacer este hombre en la próxima temporada. Pero si la plantea parecida a esta, deberá pensárselo antes de repetir lo mismo. Por mucho que sus fieles más adictos digan, por mucho que la crítica más amable y/o a sus órdenes exagere los elogios, no hay por donde coger lo que está haciendo y pasando. Ayer tuvo un toro, el segundo, que si lo hubiera encontrado en sus mejores tiempos, le habría formado un lío tremendo. El José Tomás de su regreso, no es ni la tercera parte de lo que fue. Si le cambiaran la cara y le anunciaran con otro nombre, los mismos que tanto le están cantando, echarían pestes del sujeto por hacer lo mismo. Lamentable.

Leandro Marcos ha sido el último y el triunfador de la tarde, ya que ha recibido dos orejas, los aplausos del público y ha salido por la puerta grande del coso de Zorrilla.

Ficha:

Plaza de toros de Valladolid. Jueves, 8 de septiembre de 2011. Cuarta de feria. Lleno de «no hay billetes». Toros de El Torreón, bien presentados, muy astifinos y de desiguales remates, armados; extraordinario y bravo el 3º, premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre; noble y suelto el buen 2º de final rajado; quedo el 1º; noblón pero sin vida el 4º; el 5º topón, desagradecido y deslucido; encastado y vivo el cinqueño 6º, mejor a derechas.

Manolo Sánchez, de grana y oro. Estocada atravesada (silencio). En el cuarto, estocada. Aviso (saludos).

José Tomás, de azul pavo y oro. Dos pinchazos y estocada baja. Aviso (saludos). En el quinto, estocada (saludos con división).

Leandro, de rioja y oro. Estocada pasada y atravesada (dos orejas). En el sexto, dos pinchazos y estocada algo contraria y descabello (ovación de despedida).

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