Torear entre Líneas y Los Pachucos – Jueves con El Bardo de la Taurina.

Campero a la Verónica en la Plaza México.

La novillada de Piedras Negras del sábado pasado y el septiembre zacatecano nos traen dos nuevos obsequios desde el arcano taurino de nuestro personalísimo columnista en un nuevo desahogo bardiano.

Por: El Bardo de la Taurina.

I. TOREAR ENTRE LÍNEAS.

Y como voy a rematar hablando de Jerez, viene oportuno referirme a que el sábado pasado salió en Tlalpan un novillo ‘piedranegrino’ bautizado con el nombre de “Jerezano” y que fue lidiado por un novillero interesantísimo al que hay que analizar y comprender entre líneas, se llama Paulo Campero.

De él, por principio de cuentas, habría que decir que inexplicablemente anda como aquello que dijera el maestro Agustín Lara: ‘Tu cuerpo del mar juguete, nave al garete’ esto, en el doble filo de la navaja, pues al carecer de apoderado también carece de rumbo, lo que suple con un corazón más grande que la Plaza México.

¿Pero por qué ocuparme singularmente de Paulo Campero habiendo tantos novilleros? pues porque Campero es algo muy diferente al común denominador de la fiesta, esto incluyendo matadores de cualquier monta y aquí cabe subrayar que ello se debe a que el susodicho es un ¡Torero!

Que más allá de lo cascabelero de su juventud, posee la esencia del arte ‘retro’ y es ahí donde radica su mayor  virtud en devolverle a la fiesta el lirismo de ‘La Época de oro’ y es que este chaval es compendio fresco de esa añoranza, que con él retorna en las alas del tiempo, aquel cuando el toreo se perfumaba con aroma a embrujo, por eso es que éste ¡Torero! está para decantarse en el alabastro de los encantos.

¡Y eso que Paulo con su lidiar apenas va camino a la ermita! como dijera ‘Juncal’ al paso, porque ‘Las prisas son pa’ los delincuentes y pa’ los malos toreros’ y éste es un ¡Torero! que más allá de su espontaneidad, todos los atardeceres ‘dice algo’ y hasta mucho (jamás se va inadvertido) aparte de jugársela en lid de valor sereno y cabal honradez y por eso tiene para andar y sorprender en todas las plazas.

¿Qué aún es un diamante en bruto? ¡Claro que sí! pero también es una luz que cuando la fortuna le sonría, va a iluminar los alberos y ante esto pues sin duda que estamos frente a un ‘emisario’ que nos invita a ver el otro lado de la fiesta, donde al calor de la pasión en acrisolada entrega, reviven las suertes, las estampas, la perchas, las actitudes de quienes dentro de un terno de luces han llevado y llevan ¡Un Torero!

II . LOS PACHUCOS.

Esa dama de la tauromaquia que engalana su alma con aroma a jazmines y que en la belleza y el aroma de su esencia jerezana encuentra el desborde a su pasión por la Fiesta Brava, responde al nombre de Doña Ofelia Reveles Román y sea dicho es gente del periodismo y señora de letras finas que se convierten en poesía, hasta llegar a la autoría de un pasodoble llamado “El Kacho”.

Amén de tener por acervo la cultura y las remembranzas, Doña Ofelia nos regala aquella que se vivió en el Jerez Zacatecano en el año de 1947 durante la Feria de la Virgen de la Soledad. Que en realidad era un ‘Novenario’ que arrancaba a tambor batiente y que dio paso al Mano a Mano que protagonizaron ‘El Compadre’ Silverio Pérez y Carlos Vera “Cañitas”, donde el ‘Monarca del Trincherazo’ saco el ‘colmillo’ y brindó a la taurinísima Porra del Coso. Como “Negus” andaba de vena se dio a bordarle un faenón a un toro de aquella brava ganadería de “El Saucillo”, el juez obediente de la democracia y enloquecido por las brasas del “Silverismo” entregó las peludas y el rabo.

Nos platica la Dama Ofelia, que al momento en que Silverio se acerca a la porra, un pinturero personaje al que mentaban “Pitacocha” le devolvió la montera repleta de “pachucos” que así llamaban por aquellos lares a los pedazos de billetes de los recién estrenados pesos coloraditos que sustituyeron a las monedas de plata 0.720 y como no había morralla pa’dar cambio, pues los lugareños partían los billetes por la mitad a manera de ‘tostones’ y hasta en cuatro pedacitos cual ‘pesetas’.

Sin duda que con el asombro la mandíbula prominente del ‘Compadre’ le ha de ver crecido hasta la risa y sigue el anecdotario cuando la maestra Reveles Román agrega que esa tarde ‘El Tormento de las Mujeres’ fue llevado en hombros hasta el jardín principal donde en su honor la Banda de Música se guardo la Marcha “Zacatecas” y arrancó la tertulia dominguera con el popular pasodoble “Silverio”.

Twitter: @BardoTaurina.

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