Obertura, Fiasco y Tropelía – Oreja sin objeto ni sujeto en La México.

Antonio Garcia con la derecha. Apenas momentos aislados de "El Chihuahua"

En su confirmación “El Chihuahua” se encuentra con una estocada y una oreja. Entre vacile, chambonería e indecisión transcurre el festejo que abre el año en La México y que debió ofrecer un resultado mejor para la Afición.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA.

Sin excusas ni rodeos. La corrida de San Marcos brinda opciones al menos al primero y al tercer espada. Y por supuesto a “Miguelete”, no de lucimiento sino mostrar su capacidad torera.

Tal cosa no ocurre. Veamos.

El de Atizapán enfrenta al menos y al mas toro del encierro. Primero, en tercer lugar, un cárdeno chico que desiguala respecto a los dos primeros. Mal van los asuntos regulatorios cuando un Juez de Plaza deja como sobrero al más serio porque precisamente desiguala –entiéndase- para arriba la corrida.

Con éste su primero “Miguelete” hace patente todo un muestrario de malos hábitos. Para poco, siempre sobre las puntas, da los adentros y brega mal. Permite se pique mal y el toro desarrolle pésimos modos. Se desborda en la muleta, tan oblicuamente no se puede citar por eso se ve sorprendido con el toro quedándose muy corto. Claro, si ven tantos agujeros, los toros se cuelan. Incómoda división.

Menos habría de ser en el quinto. Hoy el arte de torear consiste en administrar, en brindar y traer de la mano del torero la mejor solución para cada toro. Si un toro como el serio quinto blandea de salida, es ilógico y muy poco inteligente echar las manos abajo y tocar los lados del burel indiscriminadamente.

Penoso es ver el trato siempre a la contra que otorga “Miguelete” al débil y astracanado cárdeno donde muestra una incapacidad mayúscula al verse imposibilitado a curar, sobar o brindar lo que al burel le falta: aire y temple. En Sombra le gritan: “¡Éntrale Miguel!” Lo que Ortas prefiere a estas alturas es salir. Lo hace sin torería y bajo el sonoro recordatorio de la autoridad. Tarde poco peor que aciaga.

El que abre plaza y año taurino, el toro que marca la obertura de un nuevo ciclo, resulta ser el toro de la corrida. Hondo y largo, bien cortado y serio por delante, delatando centenario origen –San Mateo– irrenunciablemente. El confirmante, García, con muy poco tipo torero, fuera de forma por completo, trata de dar la larga cambiada con la ventaja de citar casi de rodillas y dejar pasar ya levantándose.

Paso atrás en los lances de recibo, carreras en el remate y aun más apuros en el quite –intento de- navarras que prosiguen a un terrible multi puyazo que descubre a los de caballo que empiezan muy mal el año. “El Chihuahua” hace todo menos poner orden.

Aun así el sanmarqueño se va para arriba en banderillas donde el confirmante luce sus carreras, toda decisión pero poca realización taurina, pierde un palo en el segundo par pero tanta es su afán de agradar que al violín deja un palo. Le ovacionan el intento de poder a poder y claro sus pasadas a las carreras cerca de la cara. Y es que a la asistencia dominical le pesa todavía la Noche Vieja.

Por increíble que parezca García se dobla avanzando hacía delante eficazmente. Poco dice a favor de un torero el hecho de dar el paso para atrás en el lance pero avanzar y ganar terreno con la muleta, mal hábito técnico, más cuando la buena técnica debe nacer de la capa y luego derivar en la pañosa. De cualquier modo el norteño llega a los medios pero cuando debe de pasar el toreo por la bragueta, cuando ligar es un ejercicio de aguante y valor, le gana la rapidez a “El Chihuahua” y el poco mando.

Menos mal el toro es sumamente noble, a pesar del segundo puyazo no se desinfla y, aun con la sangre a la pezuña, sigue embistiendo al grado de perdonar rodillazos y giros eléctricos que anteriormente la Plaza México castigaba. Hoy con tan poco taurinismo no se observa que “El Chihuahua”, más que torear, deja pasar, basta observar el  vulgar embarque y sobre todo el reducido mando que el toro perdona e incluso que embiste emocionantemente ante los giros y rodillazos de su matador.

De poco más consiste la faena ante un toro que se templa no obstante la falta de temple de su matador siempre enganchado y embarullado al que cuesta un mundo estar cerca, quizá porque es un suplicio reponer o quedarse en el sitio para ligar. Pésimos modales taurinos tiene “El Chihuahua” tan solo obsérvese el modo de cargar el capote.

Una estocada, importante y por todo lo alto, desata una petición más apoyada en el relumbrón de lo profano que en el alumbramiento de la sagrada liturgia del toreo. A “El Chihuahua” no le alcanza ni el concepto ni la torería para aspirar a algo mejor. Esa oreja se diluye tan rápido como tarda en salir el sexto, el peor de todos. García no deja de hacer lo mismo que en el primero, más corriente y común si cabe, para con ello hacer patente la devolución del apéndice. Pena por el arte del toreo.

La parte seria del festejo resultaba, además de la ganadería, la presencia de Ruiz Manuel, aquel corazón de león que nos ilusionó hace cuatro años en su confirmación. Su primer faena consiste en una interesante construcción y alivio del tranco del negro segundo al que hay que estarle cerca. Ruiz Manuel no le cuida en varas aunque se templa con el capote.

El viento le molesta al tomar la muleta tras crecerse en banderillas el astado al que hay que citarle cerca del hocico. Tras detenerse por las ráfagas de viento el de Almería liga los derechazos en dos tandas, en uno se abandona y cambia de mano preciso para recuperar el ronco olé de La México que parece perdido por los jaleos tan poco taurinos que se escuchan en el primer toro.

Aún cerca de toriles luce el ibérico en cuatro buenos muletazos con la izquierda, los medios pases por bajo, algunos de cartel, y de los que el toro queda encelado, ahí Ruiz Manuel, busca la igualada, el toro arrancarse justo cuando el diestro le pega el forzado de pecho con las cosas calientes. Mentalmente el torero se derrumba con el bajonazo con el que despeña al astado, cosa que puede evitar de haber hecho pasar al astado y alinear de nuevo.

El cuarto era el último tren de enderezar el barco y es penoso ver como a Ruiz Manuel la decisión y la determinación se quedaron en Almería. Ese corazón que tanto admiramos se queda corto con tres naturales y dos derechazos. Claro que hay que consignar su buen trato con el capote en el quite combinado –lances y navarras- su planta pero igualmente su corazón débil que palpitó decreciente hasta el grado de los avisos y la protesta.

Con la baja de juego Ruiz Manuel, incomprensible porque poco torea, concluyeron las esperanzas del festejo que abre año. Ahí, taurinamente, remataba el fiasco y se comenzaba la tropelía.

No fácil ha sido el comienzo del año en la Monumental pero no pasa nada. De tardes como esta se componen las pruebas para la Afición. Parecen sacrificios. La manda está pagada y ahora quedará saber y es posible se nos conceda la merced que nos devuelva un taurino cartel, con toda la categoría.

Será de hoy en ocho en el primer acto de la ópera que la obertura ha arrojado “mucha música, pero poca ópera” como decían los rancheros.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2010-2011. Domingo, Enero 1 de 2012. Novena de Derecho de Apartado. Menos de un tercio de plaza en tarde fría con viento desde el primero al cuarto.

6 Toros, 6 de San Marcos (Divisa Azul, amarillo y blanco) Desiguales de presentación. Con debilidad en general y mansedumbre acentuadas en el quinto y el sexto. Destaca el primero por bravo y noble a pesar del pésimo trato de cabalgaduras e infantería. Noble y con fondo bueno el segundo, débiles y sosos el segundo y quinto. Soso y desrazado el cuarto aunque con movilidad.

Ruiz Manuel (Aguamarina y oro) División y Protestas tras aviso. Miguel Ortas “Miguelete” (Azul rey y oro) Silencio y Protestas tras aviso. Antonio García “El Chihuahua” (Blanco y oro con remates en oro) que confirmaba la alternativa, Oreja con leves protestas y Silencio tras aviso.

Destacó a Diego Martínez al saludar tras banderillear al tercero de la tarde. Los de a caballo, pegaron atrás y bombearon, salvo Luis Miguel González prudente con el cierra plaza.

El Juez de Plaza Gilberto Ruíz Torres, con tal de justificar su decisión, argumentó que el toro más serio del encierro “Valiente”, cárdeno claro, de la ganadería titular desigualaba la corrida por serio.

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