La Disculpa de la Sinrazón – Breve salida a hombros de Castella en La México.

Parón de Castella a "Habanero" de San Isidro. Foto (@ColorJay)

Una disculpa: la “calidad” del encierro. La sinrazón: la “comodidad” de los toreros. La razón de la culpa: el técnicamente irreprochable trasteo de Sebastián Castella desvirtuado por el brevísimo oponente de San Isidro al que enfrenta y la colocación de su espada. Derrota ganadera y también para “Zapata” y “Payo” que en pleno tobogán quedan relegados.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA. Fotos: Jorge Prado.

Se desinfla el encierro conforme corre el dorado y peinado ruedo de la Monumental México, tan majestuosa como abierto y claro es el cielo del domingo en Mixcoac.

Así como la corrida, chica y mansa en lo general, aire pierde, “El Zapata” en horas bajas tiene una tarde a lo sumo difícil, como hace tiempo no le vemos de mal. Ocurre que recibe en buen modo al negro, basto y feo que abre plaza. Todo en orden en el caballo, bueno el quite chicuelinero y claro, el gentío se alebresta pero “Zapata” se carga todo toro en banderillas.

Contrario a agarrar aire, el toro se queda parado al piso. Banderillas desiguales dan lugar para la guasa allá por la Porra Libre al quitar el torero un par delantero y caído: “¡De una vez todas!” No podrá ser con la muleta porque Uriel no lo ve claro, el toro a menos y el torero aun a peor con el doble aviso y la doble visita a la lona taurina. Un toro le ha quitado al descabellar los pies del piso al torero que ayer parece tener la mente en otra corrida.

Menos puede ser con el cárdeno y fino cuarto. Aquí la falta de fuerza condiciona desde salida. César Morales pega bien pero un torero toda categoría y entero como este gran piquero, no puede tener un enemigo tan pequeño. Gran capotazo de Gerardo Angelino y meritorio tercio de banderillas de Moreno, incluido un gran par al violín por dentro, poco abonan en que progrese el toro.

Se diluye el toro a la par que el torero y la expectación de la gente. Grisura en Uriel, hoy no le ha ayudado ni el terno. Apenas algún natural suelto y no más. Mal con la espada y hasta el puntillero le juega contras. Abucheo y nuevo aviso.

La corrida, es poca cosa. Nuevo grito de “¡Novillero!” ante la salida del brevísimo, estrecho y nada intimidante segundo. La cosa comienza mal cuando los toros no dan miedo. Sebastián Castella se gusta genuflexo –no rodilla en tierra como dicen algunos, hay diferencia por favor- en esa especie de tijerilla de la cual, anovilladamente, el toro brincotea pero el torero se hace de él.

Ya de pie los parones son efectivos y lucidos, lo mismo lo suave del remate, lleno de temple. Castella calcula preciso y exacto no solo el castigo, donde Don Ángel Juárez destaca, sino el terreno en el cite a favor de la querencia para su enésimo quite por chicuelinas, gira con la mano alta y vuelve a brillar su cadencia sobre todo en la verticalísima planta.

José Chacón es un torerazo, así de claro. Lo demuestra tanto con su vestido, gris y plata – el precioso traje que conmueve la canela del rostro de una señorita en barrera- como con los palos delante de este “Habanero” al grado de saludar y durante la brega del quinto igualmente.

El toro bien lidiado generalmente se encela y eso consigue la cuadrilla de Castella, encelar de modo tal que el burel de pronto se arranca. Lástima grande que Luis Castañeda nos impide ver lo que habría de ser un momento bueno, a toro arrancado, el brindis interrumpido deja a Castella en la posición que algún día “Cuqui de Utrera”, el finísimo torero, tuvo en Sevilla o el propio Enrique Ponce en la Plaza México con “Xoconostle” de Marco Garfías, es decir, comenzar la faena previo al brindis.

Los cuidan tanto que terminan por descuidar la maravillosa imprevisibilidad del arte. Donde está la virtud.

No importa para Castella que comienza con el pre concebido pase estático que muestra, además de la poca cosa que es el burel, que el astado está más pendiente de “atacar” con el hocico que con los pitones en complejo casi doméstico, lejano a la raza de lidia. Agreguemos a esto que, como toda la corrida, tiene “Habanero” la tendencia a rascar. ¿Será bravura?

Sobre la derecha, sobre la línea, con temple siempre y variado en los comienzos, derechazos se entrelazan con serenidad, siempre en los medios, Castella añade a la quietud el temple, simple en su empaque pero siempre técnicamente sobresaliente. Rompe y anticipa la muñeca a la intención del cornudo de escabullirse, cambios de mano anteceden pases de pecho de sutileza.

Tras intento con la zurda viene un inexplicable desarme. Hoy todo se perdona, peor aun, se premia. Pero hay que decir que contesta Castella con una gran tanda de derechazos, quizá la mejor. Remonta el tropezón de singular manera, rotundo y más lento si cabe. La faena crece, incluso en cercanías justo donde da la impresión que su concepto se agota tanto como se acortan las distancias.

Ahí, en lo cortó, vuelve sobre la zurda y destacan muñeca y temple ante el breve ejemplar. Anticipa movimiento de su aniñado rival, gana la partida ante el ahogo del cuadrúpedo y el afrancesado desplante que corona la obra. Pero aun queda algo. Cierto es que: “Prometed un caramelo a un niño y lo seguirá hasta el fin del mundo” La muleta de Castella, tomada de la punta del estaquillador –cual la envoltura de los dulces de los abuelos- es la que sigue el cárdeno que la toma entregado y a más. La Plaza ruge.

“Habanero” en afrancesada y operística referencia, es lidiado al límite por su “Toreador” que expone y piramida sus virtudes más ocultas. Todo el mérito es del de alamares. Pero su trapío es una parodia de la obra de Bizet que no se toca nunca por retazos como si salen – a veces- los toros del toril.

Sebastián se alinea poquito fuera del pitón derecho. Mata de entera, trasera y caída, al volapié en la suerte natural. El toro se rinde pronto. La autoridad suelta correctamente una y dispensa desarme y defecto en la estocada para aflojar otra. Dos orejas, vuelta al ruedo y triunfo en desproporción del enemigo enfrentado, corto como su sienes, breve como “la media luna de las astas de su frente”

Contento se va Castella, veremos si la obra sobre pasa la prueba del tiempo. Como no la pasa su serio segundo enemigo, el que más del encierro, que se queda ayuno de todo. Bien Raúl Bacelis en banderillas y, otra vez, Chacón a la brega. Una tanda y no más, desplomado el isidro, diluido el color de su divisa.

Paradójicamente “El Payo” un torero que tiene clase acaba, a lo José Zorrilla, “de rodillas y a sus pies”, los del toro de la contrariedad. Su triunfo más grande llegó en 2009 con un toro, inolvidable, de San Isidro, su hora más baja llega con toros de esta casa.

Le descubre tranco en la muleta al feo tercero. Pero, tras susto con la izquierda, la escasa serenidad de pies y de cabeza, impide volver a ese pitón tras tandas a velocidad crucero con la derecha. Siempre igual, siempre aplanando sin conseguir profundidad se ve sorprendido García e incluso pitado tras no poder, según le dijo a su apoderado, ni siquiera con el descabello. Penosa escena.

Con el sexto arrea. “Payo” conoce el oficio, sabe que requiere cada toro. Cuando al sexto, manso siempre, le descubre al estar cerca, templado y próximo a las tablas, vienen cuatro buenos derechazos.

Pero sus remates, corriendo y a la trágala llevan a la división. Paliza al queretano que alebresta al público que jalea incluso el dejar pasar del torero que queda sin ataque ni contraataque.

Cobra una buena estocada y con la paliza sumada suelta Gil Torres – con el criterio y el prestigio así, a medias- la oreja que es evidentemente pitada. Antes autoriza el regalo del “Payo” que acaba en el piso tras intentar, como una tarde en Madrid, recibir en los medios. Pena que el toreo de clase se reduzca a esto. Paso atrás en las verónicas, lamentable. Mala suerte al clavar el precioso regalo los pitones en la arena. Mal y de malas.

Paso atrás en el cite con la izquierda, increíblemente, hoy talón de Aquiles, otrora arco y columna de su toreo –revisen “Arte Puro”. Pinchazos, contrariedad… ignominia. Pena que este joven se muestre más perdido que nunca. Lo necesitábamos.

Tanto como requerimos el toro. Porque lo anovillado –llámenle como quieran veedores y reptiles taurinos- lejos está del arte, que como en el toro, siempre es madurez. San Isidro estira la liga y ésta se revienta. Las revoluciones de la marcha del toreo son demasiadas y no hay tiempo para los relegados.

El toro breve no es una disculpa –en pos de la calidad- es sin duda la razón de la culpa, pero nunca podrá ser la disculpa de la sinrazón.

Aunque Usted, señor taurinerillo, sí lo crea.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2010-2011. Domingo, Enero 22 de 2012. Décima segunda de Derecho de Apartado. Menos de media plaza en tarde fresca con cielo abierto. Algo de viento al inicio, apacible después. Mucho ambiente y gente guapa en los tendidos. Reventa descarada.

7 Toros, 7 de San Isidro (Divisa Azul rey, amarillo y rojo) Desiguales y chicos en general. Impresentable el segundo, nobilísimo y anovillado. Homenajeado injustamente con el arrastre lento. Débiles en general, descastados y sosos.

Uriel Moreno “El Zapata” (Teja y pasamanería blanca) Pitos tras dos avisos y División tras aviso. Sebastián Castella (Malva y oro) Dos Orejas y leves palmas tras aviso. Octavio García “El Payo” (Marino y oro) Pitos tras aviso, oreja protestada y división en el de regalo. Castella salió a hombros.

Destacaron a la brega, Gerardo Angelino, Sergio González y José Chacón, quien saludó tras parear fenomenalmente al segundo de la tarde.

Nueva mala tarde de Gilberto Ruz Torres en el biombo al otorgar la segunda oreja a Sebastián Castella y el arrastre lento al segundo. 

Castella al Natural

6 Comentarios »

  1. Mamarracho era un término muy usado por los cronistas antiguos, tiene Ud. razón, no debería yo de usarlo porque no soy revistero. Me refiero con este apelativo a Sr. Moreno alías El Zapata, porque efectivamente no comulgo con su manera de interpretar ¿el toreo? Darle mantazos con el capote a sus astados es torear en el primer tercio? ¿Arponear de forma ventajista es el arte de banderillar? Y mire Ud. que sí algo ha habido en México han sido grandes banderilleros. Con la muleta no tiene clase ni temple, pero en fin, no es necesario que me tenga que gustar a mí para considerarlo figura. Lo que me causa malestar con este Sr. es autoproclamarse figura cuando hemos visto escenas y fotografías vergonzozas de actuaciones en Panabá, Yucatán o en Ixmiquilpan, Hidalgo o en el mismísimo Monterrey donde también lidió novillos o lo que hizo en la pasada feria de Pachuca donde sorprendieron a su “despuntador oficial” Marino Ortega “arreglando” al bovino, el muy cínico primero lo negó a la autoridad, luego dijo que sí lo multaban no toreaba y al final, mofándose del juez, dijo que tenía que torear en 15 días en México, justificando la ida del toro al la “peluquería”. Esa es la razón para que yo etiquete al Zapata como un mamarracho, Sr. Maya.

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  2. Vaya, no estoy solo…

    Encuentro eco finalmente en mis apreciaciones sobre la infame presencia del ganado lidiado en la plaza más importante de América.

    Por supuesto señores y dejando atrás la consabida batalla que se libra contra de los anti-taurinos, ahora tenemos que librar otra más cruenta con personajes que conforman la fiesta: ganaderos, empresarios, toreros y ¿porqué no?, un grupo desafortunadamente asiduo a las corridas de toros en el coso de Insurgentes: si, me refiero a un grupo de reventadores que se dan cita domingo a domingo para denostar, chillar, menospreciar y en una palabra: acabar con los toreros al son burlón de gritos de “Toro, toro, toro”.

    Pero…¿cuál toro?

    Es verdad que las castas no son iguales, también cierto que las técnicas para la crianza del ganado bravo difieren dependiendo de las zonas en donde este crece y se alimenta y de circunstancias a veces adversas como el clima de las diferentes regiones de España pero… acá vale la pena una reflexión: he visto reportajes y documentales de la crianza del toro bravo en España y me queda muy claro que en la península el toro es producto de un trabajo casi artesanal.

    Se advierte el mimo con el que los ganaderos españoles manejan al ganado y el celo de algunas empresas por cuidar aspectos como la bravura y sobre todo, el trapío.

    Es verdad, aquí como allá también hay corridas muy justas de presentación y que partiendo de la primisa de Don Antonio Llaguno: “Los toros no tienen palabra de honor”, algunas de estas corridas españolas terminan siendo mansas algunas ocasiones.

    Pero digo yo y con todo respeto: ¿hasta cuándo?

    ¿Hasta cuándo estaremos dispuestos a soportar pagar un boleto para ver nuestro espectáculo favorito y que nos sigan dando gato por liebre?

    ¿Hasta cuándo permitiremos que figuras que torean corridas fuertes en España, vengan “comoditos” a hacer la América como ellos le llaman con corridas así de chiquitas y luego descastadas?

    ¿Hasta cuándo los ganaderos demostrarán un poquito de pundonor y afición, hasta cuándo esas figuras que cobran un potosí por sus presentaciones acepten al menos enfrentar toros que parezcan toros al menos?

    Y de las infanterías ni hablar: los miembros de la Unión mexicana de picadores y banderilleros deberían honrar con sus actuaciones el recinto que pisan.

    No es posible que algunos banderilleros estén tan descuidados en su figura y hasta se vean verdaderamente apurados de facultades físicas rejoneando a pié porque no pueden de otra forma ganarle la cara al toro.

    No señores, verdaderamente no entiendo la fiesta en mi país y hasta me he permitido no asistir al coso capitalino por no ser partícipe de este verdadero circo.

    Concluyo: Los enemigos de la fiesta no se encuentran afuera del contexto de esta; desgraciadamente están dentro y son hasta protagonistas de ella…

    Y son los que eventualmente pudieran querer acabarla… eso, si nos dejamos.

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  3. Como siempre Don Eduardo es un placer leerlo!!, le dejo mi comentauro y espero severa crítica para no variar.
    En orden de importancia y de lidia, los Toros de San isidro, en efecto de pena ajena en cuanto a presencia y juego, o mejor dicho, muy en lo acostumbrado para las figuras extranjeras (y uno que otro nacional) que se lidian en lo que hace años fuera “La Monumental”. Coincido plenamente en las impresiones del Novillo-Toro de Castella, para mí un burel manso, sin una sola mala idea por no pecar en la inocencia de la adolescencia del astado, embestidas pasando solamente en lugar de embestir con bravura, rascando la arena, llevando el hocico por delante de los pitones. los demás bureles sin mucho que comentar.
    El primer espada con apellido Revolucionario para mí siempre a rayado en lo corriente durante el trasteo de muleta. Espantoso terno Ladrillo y blanco. mal de capa, banderillas pueblerinas y sin arte con la “mandona” y si a eso le sumamos las fallas con la Toledana pues…nada que comentar.
    El segundo espada de origen Galo estuvo reposado y por momentos, demasiado confiado lo que le llevó al desarme, y pues como no iba a estarlo si tenía a un adolescente en la arena sin una mala idea y sin un gramo de peligro. a su favor diré que fue una faena buena que si hubiera sido con un TORO BRAVO se le estaría recordando por mucho tiempo, mala estocada, trasera, perpendicular y caída por la que un blandengue juez le otorga los dos apéndices. Haciendo un paréntesis para comentar el pase de la “Castellina” que por primera vez presentaba en la México, a mí en lo personal no me agrada, estrictamente hablando un natural con la mano derecha, que deja al descubierto las pocas malas ideas del burel!, le tomaré más a consideración cuando se lo haga a un toro hecho y derecho y lleno de bravura, mientras sólo un detalle y nada más!.
    El tercer espada de origen Queretano es una pena que no pueda retomar el rumbo y mostrar ese toreo largo y con la mano muy baja que le conocemos y le hemos visto en ocasiones previas. Ha caído en un bache donde sólo con su toreo de “valor” y muy poco arte se puede enfrentar al astado, detalles, sólo detalles. A mi parecer una muy buena estocada al sexto, dando el pecho y saliendo trompicado (para variar) con lo que una vez más se le otorga un apéndice. Nada más que comentar a cerca del queretano sin rumbo….
    En fin dejo mis letras a su consideración reiterándole, Don Eduardo, mi cariño y admiración taurina!!!

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    • Debo decirle al Doctor Lejtik que la corrida tuvo tres toros, relativamente, serios, principalmente el quinto, pero es cierto. A San Isidro no lo salva nada.

      Rasgar y atacar con el hocico en vez de con los pitones es la característica del segundo todo el mérito es de Castella que le hace ver mejor. La cosa es que todo lo que hizo desgraciadamente se queda corto ante un toro sumamente breve. Eso deja abierta las dudas respecto a la trascendencia de la faena. Cuánto durará esta faena?? Quizá no llegue ni al próximo domingo.

      Ojo con el caso de Zapata. El toro le cobró todas las concesiones que durante dos años propagó hacia el toreo fácil. Con la cabeza lejos de la plaza poco se puede hacer.

      Payo es un caso similar, solo diré que un torero de clase acaba de rodillas y a los pies de la vulgaridad. Ahí está el resultado de no tener la mente donde debe de estar.

      Saludos Dr y Gracias!

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  4. Los dueños de San Isidro se han de sentir muy orgullosos de que sus animales se codeen con los bernalditos, teofilitos, fernanditos de la morita o julitos, están en el “top-ten” de las ganaderías mansas, sosas, sin emoción ni trapío, quien extraña en esta temporada a los inefables teofilitos? Nadie, aquí están los isidritos para cubrir la vacante. Sorprende por otro lado, que haya un extrañamiento porque el Zapata tuvo una mala tarde. Semejante mamarracho tiene siempre malas tardes, su númerito con las banderillas es lo que alborota a la villameloniza, pero a la hora de torear es tan vulgar y corriente como sus contemporáneos Macías, Chihuahua y Adame (Joselito) confirmando su condición de torerito de rancho.

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    • Me encanta responder a Luis González. Ojalá y más aficionados sumaran al debate.

      Sin embargo, hay como siempre que diseccionar argumentos.

      Fernando de la Mora, hasta que acabe la corrida, goza el beneficio de la duda. Por lo demás es absolutamente cierto. Cómo una ganadería como SIsidro, en menos de un año, podía lidiar 4 encierros en Plaza Grande. Imposible, así salió.

      Lo de mamarracho me sorprende que venga de un aficionado serio. Por mucho que no guste un torero, calificar así queda para la taurinerìa y no para la buena afición. El Zapata puede no gustar pero hasta antier no había estado por debajo de algún toro con posibilidades en La Mx.

      Para etiquetar a los toreros hay que dar razones, cosa que otra vez Luis González no da.

      Gracias por participar. La afición debe participar con esta pasión y entrega. Enhorabuena!

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