
El aniversario de la Plaza México llego en la decimoquinta corrida de la temporada con los mejores augurios posibles, no podía ser de otra forma ante el cartelazo que logro conformar en esta ocasión la empresa para festejar los sesenta y seis años del coso.
Por: Luis Cuesta – De SOL Y SOMBRA.
Después del cartel del dia sábado de pre-aniversario, en donde destaco por momentos el toreo de Alejandro Talavante, la plaza lucia esplendorosa, completamente llena para ver a Juli y Manzanares acompañados de dos jóvenes valores mexicanos lo son José Mauricio y Diego Silveti.
Pero nadie esperaba que después del fiasco ganadero de Fernando de la Mora una semana antes, el encierro de Xajay de quien tanto se esperaba, fracasara también rotundamente. Fue en general un encierro sin fondo y manso como han sido la mayoría de los encierros que se han lidiado en esta temporada, pero que tuvo la fortuna de caer en las manos de cuatro grandes toreros que sacaron lo mejor de cada astado de su lote.
El Juli demostró lo que es ser una figura del toreo en sus dos comparecencias en esta temporada, fue una pena que ninguno de sus astados le embistiera pero eso también nos permitió ver otra parte de su tauromaquia basado en una impecable técnica aderezada con raza y arrojo. No es fácil ver a merced a Juli como sucedió en un momento de la faena ante su primero cuando se llevó una fea voltereta, sin consecuencias serias pero llevandose un puntazo leve en el muslo izquierdo. Dos orejas otorgo el juez ante el clamor popular, cuando a mi parecer una era lo justo.
Con su segundo cimbro la plaza con un quite por lopecinas que hizo vibrar a las cuarenta mil personas reunidas ayer en el coso capitalino. Con la muleta ante el manso demostró una vez más porque es un torero de época, decidido siempre en buscar el triunfo acorto al máximo las distancias para inventarse una faena donde parecía que no había nada. Dos orejas entre gritos de “torero, torero” fueron el broche de oro para una actuación histórica e inolvidable del madrileño en la México.
José María Manzanares regresaba directamente al festejo de aniversario tras algunos años de ausencia debido a lesiones y tras sus últimas dos temporadas triunfales en Europa que lo catapultaron al sitio de figura del toreo. Con clase sello y personalidad anduvo ayer Manzanares toda la tarde, con su primero consiguió lo mejor con una tandas por el lado derecho.
Mató como es su costumbre recibiendo pero en esta ocasión sin mucha suerte, lo cual me recordó aquella frase que dijo el pasado mes de noviembre otro maestro Enrique Ponce en la ganadería de Arroyo Zarco “Es imposible matar todos los toros recibiéndolos” y así fue. Tras dos descabellos el publico inexplicablemente pidió la oreja que un abnegado juez la concedió ante la el éxtasis del villamelonaje que ayer nuevamente como cada 5 de febrero impuso su ley. Con su segundo otro manso perdido abrevio seguramente ya pensando en su regreso a esta plaza el dia 19 de febrero con un encierro que se dice podría ser de la ganadería de San José o Xalpa.
José Mauricio el dia de ayer ha conseguido superar otro difícil reto en su largo camino (todavía) hacia la consagración. Ante su primer astado, el único potable del encierro estuvo inspirado y con mucho sello. Con temple y sin prisas consiguió con la muleta pasajes de gran calidad de un toro sin fondo, que es cierto pasaba pero sin trasmitir. Mauricio a base de encelarlo le acorto las distancias pero el toro se paró. Mato de una estocada entera e inexplicablemente el juez concedió el arrastre lento de un toro que si lucio mas, fue gracias a la lidia de su matador que como premio se llevo una merecida oreja. Con el séptimo tras un inicio prometedor con la muleta rodilla en tierra, todo termino a menos por la mansedumbre exasperante del toro.
Diego Silveti tampoco se quedo atrás y consiguió dos faenas meritorias ante un lote imposible con el que siempre estuvo por encima. Con su primero logro lo mas meritorio de su actuación exponiendo al máximo, muy cerca estuvo de llevarse una cornada hasta en dos ocasiones, una durante la faena de muleta y otra mas cuando intentaba descabellar, esta vez producto de la desesperación. Dos avisos escucho Silveti.
Con su segundo tras una faena larguísima consiguió lo mas importante con un quite por gaoneras y una serie de manoletinas hacia el final de la faena que calaron mucho en el tendido, pero nuevamente fallo con la espada y recibió otro aviso.
Pasada la euforia del Aniversario podemos destacar la actuación de los toreros como lo mas positivo, así como el gran entradon que registro la plaza en un festejo que año con año toma mas fuerza.
Pero mucho cuidado ayer la cursilería agreguele usted la emoción de un público fiestero y poco conocedor estuvieron a punto de cargarse la tarde en complicidad con el juez de plaza, que tuvo que ceder ante la presión regalando dos orejas al principio del festejo, restándole importancia y algo de seriedad al Aniversario.
Es lo que digo yo.
Twitter: @LuisCuesta_



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