Así vio la prensa la actuación de Diego Silveti en Sevilla

Silveti / Foto de Serrano para ABC
Silveti / Foto de Serrano para ABC

De SOL y SOMBRA

Asi vio la prensa española la actuación del mexicano Diego Silveti en Sevilla, que actuo el dia de ayer en la Maestranza:

Ficha: Sevilla, sábado 14 de abril de 2012. 2ª de Feria. Media entrada. Toros de Montealto, de notable presentación, serios y de astifinos pitones, aunque faltos de fondo en general. Destacaron, por encastados, primero y tercero. Oliva Soto, vuelta al ruedo y silencio. Antonio Nazaré, silencio tras aviso y silencio. Diego Silveti, ovación tras aviso y palmas.

Antonio Lorca (El Pais): Tampoco decepcionó Silveti; antes bien se mostró muy valiente, talentoso y con recursos. Tampoco sus toros le permitieron algo más que mostrar una plausible dignidad.

José Antonio del Moral (detorosenlibertd.com): Primer compromiso fuerte del mexicano Diego Silvetí que hizo el paseo descubierto. Nada, ni toro ni torero, con el capote en el recibo. Y sorpresivamente bravísimo el toro en el primer puyazo, empujando con fijeza y durmiéndose en el peto.¿Se cumplirá el dicho de que lo que hacen los toros en varas lo hacen en la muleta? Con hechuras y andares muy toreros arrancó por alto con la derecha la faena, bien en una primera tanda por redondos muy hondos, respondiendo el toro tal cual acabo de decir. Pena de viento. Porque Diego continuó valiente y muy torero recibiendo los primeros plácemes del público maestrante cuando, muy reunido, se explayó por naturales bajando mucho la mano para empapar las humilladas y nobles embestidas del animal. Y escuchando esos ”bieeeeen” típicos con los que aquí se acompañan los buenos muletazos. Finalmente diestros con bellos remates de trinchera, de pecho y uno a pies juntos con la izquierda muy bonito al que siguieron unas apasionadas bernardinas. Perdió una valiosa oreja por pinchar antes de agarrar un feo espadazo y tripitir con el descabello.

El sexto siguió fiel a la mala racha de la segunda mitad de la corrida. Quizá y sin quizá fue el peor de los tres. Renuente al caminar, a la defensiva con genio en el caballo en el que, lógicamente, le pegaron sin remedio tras haber desarmado y perseguido a un peón que las pasó canutas. Muy dolido en banderillas. Y, encima, el viento desatado como al principio de la tarde. Pero Silveti no se achicó. Ni siquiera tras caerse ante la cara del toro. Lo más importante fue aquietarse en los cites y, en la medida de lo posible, no permitir que el toro alcanzara su muleta. Se notó que es torero de alta escuela, la de sus ilustres antepasados. Se puso y se quitó a tiempo. Muy por encima del toro, sí señor. Resolvió muy bien la papeleta con esta faena para entendidos. Afortunadamente la hizo ante la cátedra hispalense. Aún sin cortar orejas, fue el triunfador de la tarde.

Álvaro Acevedo (Larazon.es): Por gravedad, debemos comenzar por Diego Silveti, que al igual que en Valencia, se dejó escapar un toro muy bueno. Bravo y fijo frente al picador, derrochó calidad y ritmo cuando el joven (y creo que inexperto) mexicano, se enfrentó a él con la muleta. Sólo a mitad de faena fue capaz de cogerle el rito en varios naturales lentos, pero el resto de su extensa labor fue de poca calma y mucha rigidez. Lo malo es que mientras más pases contabilizaba, más mostraba al personal las virtudes del toro. Hubo tres toros que no valieron, y uno de ellos fue el sexto. Otra cosa es la sensación que ofreció con él Diego Silveti, que optó por arriesgar poquito.

Zabala de la Serna (El Mundo): Diego Silveti halló en el recortado y bajo tercero la veta del pitón derecho para torear muy por abajo. La forma de evitar que el viento se entrometiese entre las telas y la embestida de calidad sin redondear del toro. Sello en dos series de Silveti. Parecía que hasta ahí el toro iba a durar, pues en la tercera tanda hubo un paréntesis. Una pájara. Al natural se reflotaron mutuamente, sin rebosarse la embestida. Ayudado por la ayuda, valga la redundancia. Subió el diapasón de la emoción por bernadinas de pitón cambiado. Un pinchazo y estocada. Varios descabellos y ovación para toro y torero.

Silveti se salvó por los pelos y por sus reflejos cuando perdió pie con el sexto, que por momentos en la lidia de su banderillero Muñoz se hizo el amo con sus arreónes y su violencia. Las tiraba finas con su genio. Tragó Diego Silveti, que no se cansó de estar en la cara sin renunciar nunca. Se fue tras la espada con rectitud.

Tomas Villegas (Taurologia.com): Quien más sorprendió fue el mexicano Diego Silveti, sobre todo por el trecho del camino que ya ha avanzado en los pocos meses que lleva como matador de toros. Y así, supo ver que poniéndose en el sitio, su primero tenía un buen fondo, aunque le costara hacerlo aflorar. El torero consiguió algunas series con ambas manos de muy buena nota, pero luego falló a espadas. Muy firme y con ambición se le vio con el que cerraba plaza, tan deslucido como sus hermanos. Ha dejado el mejor ambiente.

Carlos Ilian (Marca): La realidad es que torear, lo que se dice torear, apenas se apreció en nuna tanda de Silveti con la mano derecha al tercero. Silveti se aburrió de intentar el toreo con el sexto, cuando la gente ya le pedia que terminara con aquel suplicio de frío y tedio.

Fernando Carrasco (ABC): El tercero empujó en los dos buenos puyazos que le propinó Juan Antonio Carbonell. Diego Silveti tuvo un buen comienzo de faena al bajar la mano en derechazos sentidos. El viento hizo de las suyas. Aún así, el debutante dejó muestras del toreo que atesora y los naturales resultaron con enjundia. Este toro, sin aire, habría sido otra cosa. Silveti dejó una muy buena tarjeta de presentación. Finalizó con unas ajustadas bernadinas.

El que cerró plaza tampoco se entregó. Mal picado, se fue suelto y se desentendió de capotes. La cuadrilla dio un mitin en banderillas. Silveti estuvo firme ante un toro con guasita que nunca quiso pelea y sí buscarle las cosquillas al torero. No le perdió la cara nunca y batalló por robarle muletazos en series con mucho mérito. Era lo único que se podía hacer: estar dispuesto.

APLAUSOS (Redacción): Diego Silveti se presentó en La Maestranza como matador con un buen toro, noble y bravo en el caballo y que embistió con claridad en la muleta en un primer momento pero que se fue apagando poco a poco. Silveti realizó una faena variada y de buen gusto con muletazos de buen corte rematada por bernadinas, pero la cosa no llegó a cobrar vuelo. Mató al segundo intento y recibió una merecida ovación tras oír un aviso.

Con el que cerraba plaza, un animal que alternó las malas intenciones con la violencia incluso y que desarrolló bastante peligro, Silveti se justificó en una labor larga que no pudo brillar ante la incomodez del astado. Estocada y palmas para Diego y fin a la tercera de abono.

Manuel Viera (Sevillataurina.com): Diego Silveti anduvo decidido, seguro e incluso templado con el serio y encastado tercero. Valgan como ejemplo las primeras series diestras magníficamente resueltas, después, con los extraordinarios de pecho. Una faena que se veía venir interesante, pero el molesto viento y unas embestidas venidas a menos dieron al traste con la ilusión del mejicano y la esperanza del público. En cierta forma hubo momentos de buen toreo, tanto con la derecha como con la izquierda, aunque lo realizado no terminó de calar en los tendidos. Muchos pases y pocos buenos. Pese al fallo con los aceros saludó la ovación.

Al complicado sexto lo lidiaron muy mal. Cundió la desconfianza y todo se realizó en un mar de dudas. Silveti no escatimó esfuerzos y valor, y hasta se hizo un providencial quite al resbalar y quedar a merced del toro. En la anochecida el frío calaba hasta lo huesos. Las dos horas y media de corrida pesaban como una losa. Al mexicano no le quedaba otra opción que abreviar.

Twitter: @Twittarino

1 comentario »

  1. Enhorabuena por incluir las reseñas de la prensa española, en especial la de José Antonio Del Moral, en el primero por la espada pierde una bien ganada oreja, nos regaló profundas series de derechazos llevando bien el toro a pesar del viento, el cierraplaza no me gustó ni había por donde hacerle faena. Una cualidad de Diego como torero es la humildad y el tener los pies en la tierra, cosa que tiene mérito y en la entrevista en el callejón el mismo acepta que todavía está «verde» y no ha cumplido su primer año de alternativa, sin embargo su toreo es de figura, tiempo al tiempo, tiene con qué y lo está demostrando.

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