Solo una oreja para Castella por valiente – Del Moral sobre la Octava de San Isidro 2012.

Castella se levantó al grado del trofeo.

Sentimientos encontrados antes de que comenzara el espectáculo: Ilusión y temor. Ilusión siempre se tiene cuando hay toros. Pero temor, también aunque no tanto, salvo en  Madrid y más por lo que lleva ocurriendo en lo que va de feria. En Las Ventas, además, cada vez que comparecen figuras, los resultados del festejo no solo dependen del juego que den las reses, también de cómo se comporten los sectores contestatarios de la plaza, casi siempre a la contra cuando los demás ansían divertirse.

Por: José Antonio Del MoralDe Toros en Libertad. Madrid.

Al final, solo una oreja para Sebastián Castella del primer toro por el gesto de seguir pese a ser cogido aparatosamente. José María Manzanares hizo lo mejor de la tarde en el segundo con los del 7 a la contra y se la jugó con el peligroso quinto. Simplemente dispuesto Talavante con el vulgar tercero y muy deseoso con el desigual sexto. La partida la ganó el temor y la ilusión la reventaron los toros de Victorino del Río y los eternos discrepantes.

De Sebastián Catella se esperaba ver cómo anda tras su fatal paso por la feria de Sevilla, remediado en Aguascalientes días después con una gran faena en que provocó el indulto del toro.

Ayer empezó templado con el capote en los lances con que saludó al primero, noble y justito de fuerza que se dolió en varas y embistió a media altura.

Con el viento soplando empezó por alto Castella su faena pasando también por arriba al animal. Aunque cortó el trasteo para mojar la muleta, ya en los medios, citó de largo con la mano derecha, una ráfaga lo dejó descubierto y el toro le pegó un volteretón tremendo. Por la sangre que apareció a nivel de las ingles, pareció estar herido. No se arredró y siguió intentándolo por naturales sin que el toro  los aguantara todos completos.

Enorme el valor del francés, sobrepuesto a lo que acababa de pasarle, continuó por amor propio. No limpio porque el animal derrotó. Luego, con la derecha, dio dos redondos estupendos y el de pecho. El toro no quiso colaborar más y Castella mató de gran estocada. La oreja fue mayoritariamente pedida por el gesto.

No se acomodó Castella con el capote en el cuarto que, renqueó como el tercero, echando la cara arriba. Le pegaron demasiado en varas. Y una faena bien iniciada con estatuarios pero no tan bien seguida por redondos sin lograr templarlos todos porque el animal se defendió. Bien en los dos primeros pases de cada tanda, suciedad en los siguientes, amago de cogida en la tercera ronda.

Y casi igual al natural. No mejoró en las reiteraciones y la gente se cansó. Por fin pasó a la enfermería donde fue intervenido de una cornada de diez centímetro que le había llegado hasta el pubis. Aunque de pronóstico reservado, hay que reconocer el enorme mérito que tuvo permaneciendo en el el ruedo hasta matar a su segundo toro.

Con cuatro estupendas verónicas y revolera inició Manzanares su actuación frente al segundo toro. Lo llevó dulce y preciosamente al caballo las dos veces sin hacer quite. Fue Talavante quien lo hizo firmísimo por gaoneras. Perfectos, como siempre, los peones del maestro. Se mascaba la faena. Silencio en Las Ventas.

Y, de inmediato, el  estruendo de los oles de esta plaza cuando alguien torea como este superdotado por Dios. Dos tantas de redondos soberanos, interminables, catedralicios, ligados a de pecho y a un cambio de mano tramutado en dosantina. Los reventadores entraron en acción cuando Manzanares se echó la muleta a la izquierda y no le dejaron ligar exigiendo que se cruzara para cada pase.

El toro no fue tan proclive por ese pitón. Pausa. Tres redondos más con el toro venido a menos y estocada recibiendo que quedó trasera por ejecutada en dos tiempos. Defectuosa pero valentísima. La verdad es que, los del 7 se cargaron el clímax justo cuando, por primera vez en la feria, empezábamos a disfrutar de verdad. ¡Qué mierda de plaza¡

Verónicas, delantales y un precioso remate de Manzanares en el en principio distraído quinto. Luego hubo que ahorrarle capotazos mientras Trujillo pareaba con excelencia. A Manzanares no le dejan ni buscar la colocación con la derecha. Y, de pronto, el toro se va a por él.

Se libra por milímetros y, cuando lo intenta otra vez, sufre otro acosón. Aguanta incertidumbres del toro con la izquierda. Y sigue la murga que rompe en aplausos con una trinchera. Pelea de unos contra otros en los tendidos. Nuevo amago de cogida con la derecha. Manzanares siguió jugándosela para nada. No mereció la pena. Sí el volapié. Ganaron las grandes ovaciones que taparon las protestas de los eternos discrepantes.

Alejandro Talavante vistió de negro y plata, luto por la muerte de su abuelo anteayer mismo. Renqueó de patas el tercer toro y perdió las manos tras el primer y el segundo puyazos. La presidencia no atendió a las protestas. Talavante brindó con la montera alzada al cielo.

La poca fuerza del toro no fue óbice para que Alejandro lo toreara fiel a su personalidad aunque no con perfección. No fue posible por las desigualdades del toro al embestir sin que faltaran los inoportunos gritos de los sietemesinos. Con el desigual sexto, Talavante anduvo a la par, desigual aunque siempre valiente.

La feria continúa sin despegar. Dudo que mejore.

Via: DeTorosenLibertad.com

RESUMEN DEL FESTEJO.

Madrid. Plaza de Las Ventas. Jueves 17 de mayo de 2012. Octava de feria. Tarde enmarañada y bochornosa con viento y lleno total de “No Hay Billetes”

Seis toros de Victoriano del Río (el tercero con el hierro de Cortés), bien presentados y nobles en distintos grados de fuerza. Escasa la del primero. Justa la de muy noble por el lado derecho segundo aunque se vino abajo. Renqueante y apenas manejable el tercero. Manejable en deslucido el cuarto. Incierto y con peligro por el derecho el quinto. Desigual el sexto, mejor por el derecho.

Sebastián Castella (malva y oro): Gran estocada, oreja. Tras pasearla no pasó a la enfermería. Estocada caída trasera y descabello, aviso y silencio pasando por su pie a la enfermaría. José María Manzanares (prusia y oro): Estocada trasera recibiendo en dos tiempos, ligera petición y ovación. Estocada a volapié, gran ovación. Alejandro Talavante (negro y plata): Dos pinchazos y estocada, silencio. Estocada y dos descabellos, saludos.

Un gran par de Curro Javier. Otros dos enormes de Juan José Trujillo. Dos buenos de Javier Ambel.