SAN ISIDRO | Vigésima de feria | Vuelta al ruedo de ley para un inteligente y valiente Javier Castaño

Por Zabala de la Serna / http://www.elmundo.es

Cuando un torero está en su momento, ve toro por todos los sitios aunque no haya toro por ningún lado. El caso de Javier Castaño con el tercero de abierta cara y lavadita expresión. Lo midió en el caballo. Se resistió a ir, pero fue. Y en la muleta iba pero se frenaba. Con la cara alta. Y con guasa por el derecho. En cada tercer muletazo de cada serie, se lo encontraba encima. O debajo. Castaño anduvo con un valor sordo. buscando la colocación con la izquierda y el pitón contrario. Y aunque el lucimiento quedara para mejor ocasión se inventó una serie de naturales a pulso. Y respiró en la cara en las distancias cortas. Paciencia y sitio para pisar el terreno. Mucho mérito. Lo mató de una estocada tendida y oyó una ovación.

Dentro de lo mansa que venía saliendo la corrida de Carriquiri, el segundo sacó buen estilo en la muleta. Pero no podía. Lo habían tundido en dos puyazos tremendos y traseros en la querencia. Dos lanzazos en el espinazo. Lo acusó mucho en la muleta de Garabay, que de principio no midió su violencia: uno bajo y lo tiró; otro trincherazo y lo volvió a tirar. Y un derechazo en los medios que volvió a dar con los huesos del toro en el ruedo. Cuando quiso templarlo a media altura, la embestida era humillada y dulce. Midió mal todo. Y peor con la espada.

Frascuelo se encontró con un manso para abrir la tarde redondo por todos los lados. Se hizo pronto presente y en el «7» el toro lo desarmó. Manseó todo y más el de Carriquiri en un mar de capotazos. Tardó mucho el veterano torero en mover los caballos. Luego el toro con la muleta se le fue a toriles y se paraba. Hacia dentro se tragaba algún muletazo sin terminar de humillar. Lo intentó Frascuelo sin resultados.

El cuarto fue un torancanazo huidizo y manso. Frascuelo anduvo más rápido en buscar con la acorazada del castoreño las querencias. El hombre se estrelló contra el muro. De medios viajes. Cazó una media estocada habilidosa. El quinto era un buque de 624 kilos camino de los seis años. Tremendo. Garibay ya el año pasado se llevó un pablorromero de 672 kilos. El hombre tiene mano… De caballo a caballo, lo majaron en un puyazo en la querencia con el jaco hasta los medios. No había modo de otra cosa. Fernando Galindo se ganó el sueldo en la brega. De uno en uno por la derecha viajaba el torazo. A su aire. De otra forma no lo hubiera consentido. Y aún así se rajó pronto.

Otro enorme era el sexto, largo y hondo. Un puyazo corrido de refilón en la querencia. Castaño lo puso en largo en la contraquerencia y el toro fue. Y lo volvió a colocar todavía más en largo en otro en el que también se arrancó con alegría. Y una vez más, aunque el toro al llegar no se emplease y se soltase. Pero fue un espectáculo el galope. ¡Qué generoso Castaño! La afición lo agradeció. Tito Sandoval valiente. No se desmonteró Castaño. Un cambio de mano enorme. Y un pase de pecho recio. En los medios, distancia y atadas las zapatillas. La arrancada del toro era con todo. Cuatro y el de pecho. Y otra vez igual muy encajado. Más por abajo el torero que la embestida por la izquierda. Ya estaba hecha la faena. Por la derecha lo aguantó ya apagado el fondo. Se arrimó como una bestia. Tenía la oreja. Media estocada tendida y descabello la impidieron. No suficiente causa para no pedir la oreja. La vuelta al ruedo fue de ley. De peso.

Ficha:

Monumental de las Ventas. Miércoles, 30 de mayo de 2012. Vigésima de feria. Tres cuartos de entrada. Toros de Carriquiri, casi todos cinqueños, desiguales dentro de la seriedad, el frenado 3º más lavado; mansos y parados; el 1º de marcada querencia en chiqueros; el 2º, tundido en el caballo, quiso sacar buen aire en la muleta; tremebundo el viejo 5º, que se rajó pronto; hondo y enorme el 6º de alegre juego en el caballo, noblón y con la duración contada en la muleta.

Frascuelo, de marfil y oro. Estocada corta atravesada y delantera (silencio). En el cuarto, media estocada habilidosa (silencio).

Ignacio Garibay, de tostado y oro. Cuatro pinchazos y estocada (silencio). En el quinto, estocada desprendida. Aviso (silencio).

Javier Castaño, de azul marino y oro. Estocada tendida y descabello (ovación). En el sexto, media estocada tendida y descabello (vuelta al ruedo).

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