Las Novilladas en la Plaza México ¿Un Culto Underground? por @LuisCuesta_

Fiesta, óleo sobre tela 120 X 150 cm. del Maestro Rafael Sanchez de Icaza.
Fiesta, óleo sobre tela 120 X 150 cm. del Maestro Rafael Sanchez de Icaza.

Por Luis Cuesta para De SOL y SOMBRA

Con el mes de julio llega el verano una época para algunos de revitalización, para otros de vacaciones y para los taurinos de la capital,  de festejos taurinos.  Tras un ayuno de cuatro meses, la plaza México abriría nuevamente sus puertas este domingo, prometiendo un serial de 12 festejos, en donde la ilusión será como en cada festejo menor, el ingrediente principal.

Que la Plaza México cumpla cuatro meses cerrada es algo que resulta inexplicable, ya que adormece y aleja a la afición. Agréguele usted el discreto anuncio de su temporada de novilladas, con un nulo plan para la selección y promoción de novilleros, procurando el máximo ahorro en todos los sentidos, sin estrategias nuevas para convocar al publico y con una plataforma de promoción digital equivocada, como que las cosas no pintan de la mejor manera.

Es por eso que en los últimos años los aficionados acuden con más escepticismo a las novilladas, no es casualidad, la misma empresa ha manifestado públicamente la carga que supone la organización de estos festejos, ante la falta de novilleros con los suficientes argumentos para venir a la México.

Pero ante todos los argumentos presentados por la empresa en el ultimo mes, su postura nos parece incoherente, empezando por decir que la temporada chica no es un invento del actual empresario,  es una tradición de un siglo en la capital mexicana, ya que la temporada chica se inicio formalmente en la década del diez –es decir, en plena Revolución—y fueron sus primeros frutos tipos tan arrojados como Luís Freg, Merced Gómez y Juan Silveti.

La interrupción forzosa que impone la suspensión carrancista (1917-1920) daría paso, desde los primeros 20, a la implantación ya permanente de la campaña novilleril de verano. De esa generación del 20 surge el inolvidable Pepe Ortiz, sin duda uno de  los más finos y prolíficos novilleros de la historia.

Muchas décadas asi como capítulos de oro de nuestra fiesta fueron protagonizados por algunos novilleros, sin embargo con la llegada de la actual empresa y con la crisis que ha vivido la afición en la capital en los últimos 20 años, los festejos menores en la capital se han convertido en una especie de “Culto Underground”.

El problema que argumenta la empresa es que con la crisis taurina que vive el país, el público acude en menor numero a los toros y por ende a las novilladas. Pero  sin considerar que los que sufren en mayor grado las consecuencias de esta crisis son los novilleros, porque los empresarios no están dispuestos a perder dinero con ellos, además de que en la mayoría de los casos les exigen a estos que carguen con sus propios gastos o “colaboren” con la compra de un encierro para incluirlos en algún cartel.

Todo esto deriva que se organicen cada vez menos novilladas, por lo tanto hay un mayor grado de competencia entre los novilleros en los escritorios para colocarse en los festejos y en un escalafón de algo más de cien novilleros con picadores, muy pocos son los que pueden torear, algo que resulta muy preocupante, si nos atenemos que los novilleros son el futuro de la fiesta de los toros y que seguramente hay algunos con importantes aptitudes, que si tuvieran mas oportunidades podrían ser dignos matadores de toros.

La empresa de la Plaza México no tendría que ver las novilladas como una carga, vamos tan solo partiendo del punto de vista histórico y de que es la plaza más importante de América. La empresa en lugar de protestar el reglamento tendría que trabajar mas para salir de su formato rígido y arcaico con el que opera actualmente, para ver la forma de convertir los festejos novilleriles en un espectáculo atractivo nuevamente para el público. Resulta increíble ver entradas para estos festejos de mil quinientas personas para una plaza de cuarenta y cinco mil espectadores, en una ciudad de más de 20 millones de habitantes.

Pero para que esto suceda tiene que haber seriedad, encierros bien presentados que puedan garantizar por lo menos en el papel, alguna posibilidad de triunfo para los inexpertos novilleros que (en su mayoría) harán el paseíllo en esta temporada.

También es importante recalcar que es fundamental el regreso de la televisión a las novilladas, lo hemos comentando con anterioridad, ya que es la única forma con la que se cuenta actualmente para poder promocionar realmente a estos jóvenes valores en todo el país.

Pero con una fiesta divida en todas sus agrupaciones, el regreso de la televisión a los festejos menores se ve como una posibilidad muy lejana. Es increíble escuchar los argumentos que presenta la Unión de Subalternos en el tema de la televisión. Solo hay que recordar el boicot que le montaron en años pasados a la empresa de la familia Arroyo.

Aun con todos los inconvenientes que arrastra nuestra fiesta la ilusión es lo ultimo que muere en la verdadera afición, los que tendremos que estar estaremos como siempre, con la esperanza de que se sumen algunos mas o de que surja ese novillero, hecho en México, que pueda despertar el volcán apagado en el que se ha convertido la Plaza México durante el verano.

El cartel de este domingo promete mucho, hay que apoyar el futuro de la fiesta asistiendo a la plaza y no solo desde nuestro smartphone.

Es lo que digo yo.

Twitter: @LuisCuesta_

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