3º Corrida de Temporada, Nuevo Progreso de Guadalajara: “Bravura” dulcificada…

Por Francisco Baruqui.

Día lacio para toros, cuando desde por la mañana temprano el cielo entoldado hacía desconfiar, a más de que se empieza a sentir la frialdad del otoño, para llegar a la plaza con agua “mojatontejos…”  Sí, ésa del chipi, chipi molesto que más incomoda que agrada.

Un tercio de entrada para ver una corrida con hierro y divisa de Campo Real, que vino con un sexteto terciado de presencia y contrastante de romana, pero bien armados los ejemplares, luciendo astifinas puntas, como debe ser en un coso que se precie de categoría, lo que da validez e integridad por cuanto al autenticismo del espectáculo.

Por cuanto al juego que dieron, los tres primeros ofrecieron condiciones para lucir por la clase, el buen estilo, la claridad de embestida, viaje y son, destacando el que abrió plaza y el corrido en tercero.  Los restantes facilotes pero intrascendentes, y es por esto que bien vale matizar las características de los bureles a fin de evitar confusión.

La corrida, toda, adoleció de una muy preocupante falta de fuerza, casta aguada y blandenguería, fuelle justo y reducido brío que obligó a ser picada con un puyacito por toro, apenas para hacerles sangre, cuando bien pudo ser pasada sin caballos.  Los astados doblando las manitas desde apenas salir, acometiendo al paso, claros y con cadencia, noblones y con la fijeza manifiesta para solo ver los engaños sin acusar el menor sentido ni la mínima expresión de emotividad, — factor indispensable en el fondo y la esencia del toreo –, brindando condición para que los toreros anduvieran como en el patio de casa en sesión de entrenamiento.

Por supuesto que con reses así, artistas con el dominio total del oficio, con recursos y un sitio de privilegio bien ganado por el frecuente estar ante la cara de los toros, el lucimiento, acorde a la personalidad y expresión propia de cada uno de los alternante, se hizo patente.

Hubo buen toreo, que sí, pero con matadores actuando al tiempo mismo como enfermeros que cuidaban de mantener en pie a los camporealeños, pero transmisión, emoción y trascendencia, eso…  Eso, es otra cosa, cuando se siente el riesgo, — que siempre existe, que sí, pero poco se proyecta –, dado el manejo más de la mansedumbre que de la bravura o…

O, para un matiz más adecuado, la “bravura” dulcificada que dan como resultado facilidad en los astados.  Así…

Así, Eulalio López “Zotoluco”, estuvo en profesional, conectando a momentos en series de toreo por abajo con la diestra y la zurda en la línea de maestría que le da su plena veteranía, pero no al nivel que merecía el fácil y noble primero al que despenó de entera tendidilla y dos golpes de descabello para silencio.

Con el cuarto al que recibió con tres largas cambiadas de hinojos siguiendo con chicuelinas y revolera, lo mejor que instrumentó fueron doblones de inicio con torería, aunque el bombón requería más de ayuda que de sometimiento, para emplearse en una labor empeñosa con derechazos y naturales sufriendo dos desarmes que deslucieron el trasteo, terminando de estocada entera desprendida para saludar en el tercio.

El artista galo Sebastián Castella es un torero de la montera a las zapatillas.  Extremadamente delgado, acusando la dura campaña española en su taleguilla marino con oro sobrada de arrugas, resultó a la postre el triunfador al ser el único que tocó pelo cortando una merecida oreja del segundo, el de menos trapío, blando pero con una fijeza destacable, lanceó a la verónica con juego de brazos y remate haciéndose ovacionar, para con la muleta…

Con la muleta darse en una faena que principió con cinco estéticos estatuarios por alto, barriendo los lomos del burel con mucho aguante, sin enmendar un ápice para plantear su labor con trazo, con estructura, fincando series de ayudados con la diestra y al natural con la de cobrar pleno de temple, de mando, muy reunido, acompañando y con su extraordinario juego de muñecas y el leve quiebro de la cintura, rematando con sendos de pecho para recibir el batir de las palmas.  Castella se gusta y…  Y gusta al aficionado que aprecia la estética de formas y el sentido de hondura, para cuando el morito le pidió la muerte, Sebastián se fue tras de la espada sepultando entera en sitio de efectos y, repito ganarse el único trofeo de la tarde.

Con el quinto, un toro sardo, bragao, meano y gargantillo que desentonó, el artista derrochó voluntad y ganas pero sin lucimiento mayor finalizando con tres cuartos que bastó.

Tenía deseos por ver a esa promesa en ciernes que es Juan Pablo Sánchez, de la dinastía aquicalitense con Ricardo, su padre y Luis Fernando, su tío, haciendo concebir esperanzas para que sea un torero importante hecho en España casi desde novel.

Planta y buen oficio, consecuencia lógica de una buena escuela asimilada en aprendizaje dedicado y profesional, dan el cariz de su esencia torera en una carrera como matador de toros que empieza bajo los mejores augurios.

Con el tercero, auténticamente de dulce pero acusando la ya mencionada debilidad, el muchacho se dio en una faena bien trazada en la que hilvanó muletazos con la diestra ayudados y con la izquierda al natural, imprimiendo temple, girando y enmendando lo justo, poniéndose con decisión en el sitio para llevar prendido de su zarga al blandengue cornúpeta que con nobleza y claridad, debo decir que poco transmitía y fue la condición de Juan Pablo que supo proyectar para llegar a los tendidos, cobrando entera suficiente para dar muy merecida vuelta al ruedo con cierta petición.

Con el inválido que cerró plaza, aunque mostró tesón y deseos, nada digno de triunfo por las condiciones de la res a la que despachó de estocada y dos golpes con la espada corta de descabellar.

Buena su presentación y a verle en futuras tardes…

Y para el domingo próximo, ¡Morante..!  Alternará en mano a mano con Diego Silveti, otro de dinastía torera desde el bisabuelo.  Ojalá que el ganado proveniente de seis ganaderías diferentes, venga con selección y, fundamental, a la altura en presentación e integridad, de la categoría del ruedo guadalajarense y que haya triunfos…  Que no venga eso de “corrida de expectación, corrida de…

Via:   http://www.elinformador.com.mx

Correo electrónico: francisco@baruqui.com

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