En Guadalajara: Barralva, grandeza ganadera; despegue de Sergio Flores…

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Por Francisco Baruqui.

Si algo ha tenido la auténtica fiesta de toros cuando es presentada con verdad, con realeza, con lujo, es lo que en sí misma le da, en fondo y esencia, la importancia, el relieve y la trascendencia que también en esencia y fondo reviste la notoriedad destacable de… De ¡LA GRANDEZA..!

La grandeza que deriva de la autenticidad cuando la majestuosidad del toro va en la expresión de su linaje, de su casta, de su bravura, de su estirpe en la belleza trascendental de la imponencia del trapío, de la seriedad en la estampa y la crianza, con la que los GANADEROS SEÑORES, desbordando afición, dedicación y esfuerzo, enmarcan en el señorío haciéndose merecedores del respeto y la admiración al criar uno de los ejemplares más bellos de La Creación…. ¡El Toro de lidia..!

Con el encaste español de Don Atanasio Fernández, —ganadería desaparecida en el hoy—, los señores Álvarez Bilbao han venido al ruedo guadalajarense, muy de ellos por los éxitos anteriormente alcanzados, con la ejemplaridad de una corrida de toros muy en el tipo de su sangre, con lujosa presencia, magníficamente armada con desarrolladas cornamentas y astifina de pitones, bella de lámina, imponente de estampa, honda, con cuajo, digna de ser lidiada en cualquier plaza de primerísimo nivel del mundo taurino.

Astados con el desarrollo natural de la edad, todos con el brilloso pelaje negro zaino típico de su origen, que arrancaron el batir de palmas de la afición a la salida al ruedo de cada uno de ellos, que acudieron de largo al caballo metiendo los riñones, empujando de verdad sin el cabeceo para quitarse el palo y haciéndoseles sangre hasta la pezuña.

De los seis corridos, cuatro fueron para irse sin orejas al desolladero, pues con matices en sus lidias, acusaron claridad en el embestir, metiendo los morros con gran fijeza y manifestando son y recorrido. Desplazándose dieron juego para triunfos. Donde les dejaban se quedaban. Seguían los engaños con nobleza y, ¡amigos, con emotividad, con transmisión desbordando la importancia y el relieve que tenía todo lo que delante de ellos se hiciera.

Desentonó por sus condiciones el que abrió plaza, un pavo impresionante que llenaba el ruedo, al que había que podérsele exponiendo con mucha determinación, y el sexto que cerró la tarde, que falto de fuelle tenía debilidad en sus remos, pero como los más de sus hermanos, nobleza y buen estilo.

Toros, pues, para señores matadores que se consideran figuras y, sin comerse a nadie, tuvieron condiciones de excepción para importantes triunfos.

Como en la plaza, ahora, vuelvo a tocarles las palmas a quienes con ejemplaridad, tienen el orgullo profesional y el señorío propio, en el hierro y la divisa de Barralva, expresión digna de la grandeza ganadera. ¡Mi enhorabuena SEÑORES GANADEROS..!

Y así, con el toro real en su más elevada expresión, insisto y repito, que todo cobra y alcanza un nivel de excepción…

Descolgado el vasco Iván Fandiño del cartel, en mano a mano nacional quedó. Así…

Así, importante, muy importante, importantísimo éxito el alcanzado por el joven Sergio Flores, quien ha brindado una tarde relevante al cortar tres orejas que hubiesen podido ser cuatro, cuando al segundo tras de una faena bien planteada, con gala de oficio y actitud, poniendo muestra de los avances extraordinarios en su incipiente carrera, teniendo el trofeo ganado, cobró media estocada muy tendida demorando en coger la corta de descabellar, con la que logró que el mismo ejemplar se descabellase al derrotar, debiendo de haber dado una merecida vuelta pero…

Pero no. El espigado moreno de planta y empaque venía a por todas, y con el quinto, un torazo barralveño impresionante, luciendo de capa por verónicas rematadas con media y revolera, con la muleta cuajó una obra bien trazada, con plan, con estructura, no la de pega pases, que no, la de un artista de elegante corte que se gusta y gusta al aficionado, impactando a los tendidos con la cadencia, el temple, el rebozo en series de ayudados con la diestra y al natural con la zurda muy reunido, aguantando, embraguetándose al moro encajando los riñones, clavando las zapatillas y con la expresión del valor más puro y la determinación del que quiere ser figura del toreo.

Elásticas muñecas y el quiebre leve de cintura acompañando, sometiendo con mando suave pero con rigor, aprovechando las estupendas condiciones del de los Álvarez Bilbao, perfilado en corto y por derecho, muy por derecho, encelando y pasándose en el embroque, se atracó de toro sepultando la hoja toda en todo lo alto reventando al bravo.

Dos orejas de ley y vuelta al ruedo en compañía de los criadores en el reconocimiento justo al juego de sus toros, y éste que mereció el arrastre lento.

Con el último, un astado de gran nobleza y estilo pero falto de fuerza, Sergio lo entendió para, tras de brillar por chicuelinas con capote, meterlo en la zarga a media altura para que no doblase. Faena de nivel principalmente por el lado derecho desbordando actitud empeñosa y entrega absoluta cerrando con bernadinas ceñidas que se le jalearon, para en la misma tesitura, cobrar la estocada entera de efectos y ganarse una oreja más.

Ni qué dudar, en Sergio Flores puede estar el torero con fuste de figura que tanta falta le está haciendo a México cuando, con ésa determinación y valor, con ésa voluntad y afición, con el dominio de distancias, espacios y terrenos para una colocación en la que solo se ponen los que destacan y llegan a cobrar en esto, vale abrigar esperanzas para un temporada que ojalá se proyecte en donde él se desarrolló…. España.

Lamentablemente Arturo Saldívar no tuvo su tarde.

Las cualidades de que siempre ha hecho distinción, pechando debo decir con el primero que fue demandante y complicado, con los restantes no remontó, salvó en series intermitentes en las que lograba acoplarse para luego bajar de nivel. Le faltó ritmo y le he visto voluntarioso y con deseos sí, pero desconfiado, descentrado, tanto que a momentos se llegó a desdibujar haciendo verse por debajo de sus toros .

Si a lo anterior se añade que la espada le pintó bastos, anduvo pinchando sobradamente quedándose y estrellando la muleta en la cara en vez de encelar y pasarse en el embroque, el público se metió con él.

La tarde espléndida por luminosidad y clima, con una entrada de un cuarto de aforo.

Los que fuimos… La disfrutamos.

Los que no… Se la perdieron.

De ahí que en los toros… ¡A todas..! Que donde menos se espera…

Vía: http://opinion.informador.com.mx/Columnas/2014/03/03/barralva-grandeza-ganadera-despegue-de-sergio-flores…/?m=t

Foto: Jaime Sierra.

1 comentario »

  1. Porque salió Fandiño del festejo, realmente por una lesión? O porque, dadas las características del corridon que estaba en los corrales, prefirió cortar por lo sano. En realidad, fue Fandiño quien se perdió la corrida de Barralva porque perdió la oportunidad de reivindicar en México su categoría de figura, toda vez que los pocos festejos que ha toreado en nuestro país, han sido auténticos fraudes. Ojalá que la razón haya sido una lesión, porque si fue una jugarreta de su «administración» se confirmaría una vez más la falta de respeto a la afición mexicana en general y a la de Guadalajara en particular.

    Enhora buena a Sergio Flores y animo a Saldivar ( una mala tarde la tiene cualquiera)

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