Opinión: Victorino salva Madrid con el honor de su divisa.

20140607-061649 p.m.-65809252.jpg

Por José Ramón Márquez,

El otro día la salida de los toros, me encontré con Victorino. Le dije: “La leyenda de tu casa se basa en el terror, en los toros indomeñables, fieros y listos. Todo lo que sea alejarse de eso es ruina”. Me respondió: “Podemos estar de acuerdo, pero esos toros que tú dices, hoy en día ¿quién los mata?”

A los pocos días, como un regalo, Victorino echa en Madrid un corridón. Un señor corridón de toros que me quita de encima más de treinta años, un corridón de toros que es un chute de autenticidad después de las treinta tardes, que manda huevos, treinta tardes de mofa y befa del ganado de lidia, de la sacrosanta tauromaquia. Y ha tenido que ser, una vez más, Victorino (¡Victorinooooooo, morucheroooooooo!) quién ha puesto en el arenal de Las Ventas una corrida de toros que reivindica la m… de la feria y que reparte de nuevo las cartas para que el que no se entere sepa que el toro es un bicho que no es para estar “muy a gusto” con él, ni para “disfrutar un montón”, ni para “pasarlo bomba toreando”, porque si el toro es lo que debe ser lo que debe salir de ahí es lucha, hombría, torería, épica y nunca disfrute, placer o echar el rato como el que está en el Retiro.

Victorino ha vuelto a poner en Madrid el listón más alto con una corrida de muchísimos matices, de disfrute para el aficionado, que pedía a voces la presencia de los grandes, el primero Julián el Poderoso de San Blas, para que demostrase su poderío, y detrás los toreros en sazón que han ofendido la memoria de tantos grandes toreros profanando la Puerta de Madrid sin merecimiento alguno: Luque, Perera y otros de los que ni me acuerdo ni me da la gana ir a mirar sus prescindibles nombres. Ahí tenían que haber estado esta tarde los príncipes del escalafón retratando su tauromaquia ful de vaivén frente a la única verdad incuestionable, eterna e indestructible: el toro.

El toro frente a la cabra, frente a la mona, frente a la cucaracha, frente al caracol, col, col, el toro frente a la inmundicia ganadera de todos los días, pintada en esa odiosa página 14 del programa reiterada veintiséis tardes de treinta con la peste del maldito juampedro, que Dios le perdone, monserga reiterada e inane, antitaurinismo modorro destinado a aburrir a las ovejas y a permitir que los de las coletas postizas disfruten, se lo pasen bomba y se expresen.

La victorinada de hoy en Madrid pedía el carnet de identidad. Lo primero en presencia, que se dice ahora, en trapío que se dijo siempre. Toros serios como un catedrático de Civil de antes de la Guerra, con miradas listas y escrutadoras, fuertes de pezuña. Toros sin lengua de Victorino, que imponían en el ruedo el respeto que se debe a lo que se teme. Les pegaron en varas lo que no está en los escritos, sangraron litros, les desgarraron los lomos, les trataron de reducir con el hierro afilado de la puya y no lo consiguieron, que los de la A y la corona se mantuvieron, cada uno de ellos con sus particularidades, incólumes ante la sangría.

Los dos primeros, Madrileño, número 56, y Escritor, número 57, fueron toros anteriores a la corrida histórica del 82.

Tobilleros, más que listos, inteligentes, con memoria, magníficos. No imagino el terror que se debe sentir de estar frente a esos dos animales armado de una tela roja, aguantar sus miradas huecas y, sobre todo estar preparado para la incertidumbre del final del muletazo. ¡Qué seriedad la de estos dos toros!, ¡qué trapío!, ¡qué ruleta rusa la de sus embestidas! Y luego, el tercero, Vengativo, número 27, un toro en busca de un torero, impresionante despliegue de casta, de fiereza indomeñada, explosión primitiva de fuerza, de sentido, de autenticidad: el toro de la Feria por ahora, devorando la muleta, al torero y a quien se pusiese por delante. Y el cuarto, Jaqueco, número 16, el más bravo de la tarde, el de embestidas más atemperadas, un toro a la espera de un torero de auténtico pellizco y generoso que resaltase sus virtudes sin cicaterías. Y el quinto, Majito, número 94, un killer con el interés del manso encastado, toro difícil y fiero, complicadísima ecuación que no se deja matar, que se defiende, que vende cara su vida, como cualquiera de nosotros haríamos. Y el sexto, Cominero, número 46, complicado toro que se orienta, y que no pasa.

Una vez más ha tenido que venir Victorino a salvar los muebles de la Empresa. Una vez más Victorino ha puesto el listón en el nivel real de la exigencia ganadera, de la seriedad del toro, de la autenticidad. Una vez más Victorino demuestra con esta corrida que tiene la ganadería bajo control, que es capaz de echar en cada sitio la corrida que se precisa en cada momento y que lo mismo que el año pasado bajó el listón para echarle una mano a Talavante, aunque a la postre el pobre hiciera el ridículo, lo mismo es capaz de poner en Madrid una corrida -toda ella con el guarismo 0- que sea capaz de copar de manera total todo el protagonismo de la tarde.

La otra pata de la mesa son los toreros. Y en ese sentido también hemos de agradecer a Victorino que esta tarde, gracias al encierro que soltó, hayan vuelto a nuestras cabezas los nombres de grandes toreros que sabían qué hacer con estos toros, Antonio Bienvenida, Dámaso Gómez, Ruiz Miguel, Palomar, José Antonio Campuzano, Andrés Vázquez, Paquito Esplá, El Cid, y con esos nombres nos ha vuelto el recuerdo de faenas a sangre y fuego, de trasteos por la cara, de muleteos poderosos (de los de verdad, no de los de a tanto el adjetivo), de entereza y de arte, pues no hay mayor arte en los toros que dominar con guapeza la fiera embestida de un toro, entender sus complicaciones y superarlas con oficio y verdad.

Hoy, por primera vez en lo que va de Feria y gracias a la presencia del toro, ha resplandecido en Las Ventas la verdad inmutable de la Fiesta, que viene a redimir a la Plaza vilipendiada, humillada, reducida, enalteciéndola, prestigiándola. Hoy Madrid ha vuelto a ser, tras treinta días de oprobio, la Primera Plaza del Mundo, el espejo de la Fiesta toda, el sitio de referencia: mi Plaza.

Se me olvidaba decir que con el corridón de Victorino se anunciaron Uceda Leal, que dio una estocada soberbia a su segundo; Antonio Ferrera, que naufragó de forma estrepitosa con el quinto. Y Alberto Aguilar, que demostró que por mucho que le apoyen los que le apoyan, está más capacitado para Montealto que para Victorino, aunque diremos en su descargo que se vio solo y desatendido ante las embestidas de sus oponentes, rodeado de una birria de cuadrilla. Resaltemos además a Iturralde y a Grilo, picadores de Uceda y Ferrera, respectivamente.


Descubre más desde DE SOL Y SOMBRA

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

5 respuestas a «Opinión: Victorino salva Madrid con el honor de su divisa.»

  1. Avatar de Luis Moreno
    Luis Moreno

    Muchas gracias por tu atención y tu respuesta, tocayo. Y si tú reconsideraste tu postura hace unos días, quizá yo reconsidere la mía… cuando se me pase el cabreo.

    Yo respeto las opiniones -¡todas!-, pero no tolero los INSULTOS. La fiesta -o incluso la fiestita, como algunos de Vds. la llaman, con razón, aunque acabamos de presenciar dos hechos luctuosos- no tiene nada que ver con el circo romano. Y a la afición taurina del siglo XXI no le gusta ver como echan cristianos a las fieras… ni alimañas a los toreros.

    Nada que objetar a la corrida de Victorino. Salió mala, pues mala suerte, en otras ocasiones triunfó. Pero congratularse de la mala condición de los toros y exigir que los toreros les hagan faenas quintaesenciadas es un insulto. Y confundir el genio y el mal estilo con la casta y la bravura… es pura ignorancia. Y mala leche (con perdón).

    Mis respetos, Sr. Cuesta.

  2. Avatar de emilio redondo
    emilio redondo

    CON PERDON LOS TOROS DE VICTORINO MARTIN UNA MI….DA,NI SE PUDIERON TOREAR NI DESDE EL TENDIDO SE VIO O NO QUISIERON VER EL PELIGRO QUE HABIA EN EL RUEDO. PARA QUE VICTORINO CRIE ESOS TOROS MEJOR QUE SE RETIREN.LOS TOROS DE VICTORINOS COSIAN LAS MEDIAS DE LOS TOREROS A PUMTAZOS, NINGUNO DE LOS DEL OTRO DIA FUERON ASI TODOS TENIAN LA CABEZA POR LAS NUEBES Y LOS QUE NO LO FUERON , FUERON MANSOTES Y FUNDAMENTALMENTE BLANDOS, ASI NO SON LOS TOROS DE VICTORINO O DEBIO DE SER QUE YO VIO OTRA COSA EN EL CANAL PLUS.,APLAUDIR EN EL ARRASTRE NO SE LO MERECIO NINGUNO. EL UNICO MEJOR EL TERCERO.

  3. […] Opinión: Victorino salva Madrid con el honor de su divisa. […]

  4. Avatar de Luis Moreno
    Luis Moreno

    Está muy bien la libertad de expresión, el contraste de pareceres y, sobre todo, el respeto por la opinión de los demás, pero a la vista del artículo del Sr. Márquez, un terrorista declarado, sobre los pregonaos de Victorino de ayer, en el que no se respeta a nadie, ni a los toreros, ni a los toros bravos, ni al propio Victorino (al que engaña con sus adulaciones), ni a los millones de aficionados de todo el orbe… no me queda más remedio que cortar por lo sano y dejar de leer este magnífico portal, de Sol y Sombra, en el que tienen cabida las opiniones más diversas… mientras sigan publicando los engendros TERRORISTAS del Sr. Márquez, que no son opiniones, sino simples cargas de Goma 2.
    Sr. Cuesta: el portal es suyo y puede hacer con él lo que quiera, incluso albergar terroristas, pero yo también soy dueño de mis actos y prometo no volverlo a abrir hasta que echen al terrorista. Y lo siento, pues yo soy de los que me lamenté hace unas semanas cuando decidió cerrar la web, y se congratuló días más tarde cuando reconsideró su posición.
    ¿Le complace publicar sus escritos al lado de los de ese señor? ¿Y a sus colaboradores habituales como el Bardo de la Taurina, Carazo, el Vito, Luis Eduardo Maya, etc., cada uno con su idea, pero rezumando afición todos, les gustará? Mis respeto.

    1. Avatar de De Sol y Sombra

      Luis,

      Entiendo tu molestia, pero dentro de este portal a diferencia de otros sitios creo que pueden habitar muchas opiniones y criterios.

      Entiendo tu molestia, yo mismo quizás no comparto en ocasiones algunas opiniones, pero bueno le doy vuelta a la pagina.

      Ojalá recapacites tu postura.

      Saludos,
      Luis Cuesta.

Deja un comentario

Anuncios