
En la pasada feria de San Francisco 2013 en Pachuca, Hidalgo, varios de los astados lidiados en la plaza Vicente Segura, estuvieron por debajo del trapío que debe mantenerse en busca de reposicionar a la feria como evento importante en nuestro país y me parece que muy bien lo entendió la empresa que encabeza Julio Uribe, Pasión Ganadera. Para la primera corrida de la feria 2014, presentó un encierro de San Miguel de Mimiahuápam de Don Alberto Baillères, que cumplió con creces el requisito de la seriedad de acuerdo a la categoría de la plaza.
Varios de los toros fueron aplaudidos en su salida al ruedo y más importante aún, al retirar sus despojos, porqué hubo calidad, nobleza, acometividad, codicia, en el séptimo el lunar del encierro, aspereza, comportamientos en matices combinados, que trajeron como consecuencia una tarde muy entretenida y en algunos momentos con ribetes de tragedia, al prevalecer la seriedad del toro en el ruedo.
Pasamos momentos de angustia al inicio del festejo, al ver que el equino que montaba Mónica Serrano resbaló al salir de un par de banderillas, afortunadamente la rejoneadora fue capaz de zafarse de la silla, pero no de las embestidas de un musculoso toro con el nombre de Guardián de ilusiones, que varias veces la empitonó y con la pezuña al pisarla, le fracturó el tabique de la nariz. Mónica había tenido una actuación digna, hasta antes de producirse el accidente.
Los Forcados Amadores de Hidalgo al frente de ellos el cabo por esta vez en la pega de frente, Guillermo Spínola, intentaron hasta 4 veces atrapar al fuerte astado, sin éxito, sufriendo un corte en la ceja Spínola por su valor indómito al ir a cogerse de los cuernos del de Mimihuápam. Finalmente, Francisco López Yiyo matador de toros sobresaliente de Mónica, fue quién estoqueó al toro, por cierto lo hizo de manera distinta con la mano izquierda, que es caso raro en el toreo, recuerdo hacerlo así de memoria sólo a dos matadores mexicanos, al yucateco Álvaro Cámara y al hidalguense Roberto Valencia.
Luego vendrían dos faenas muy bien estructuradas por El Zotoluco, un torero pleno de técnica y conocimiento (a punto de encerrarse con 6 toros en la México) en su primero emotivo y codicioso con momentos con brusquedad en la embestida, para hacer una faena vibrante, rematada con un estocada entera, un pelo caída, para recibir una oreja de Primoroso y el reconocimiento popular de ¡Torero, torero! De las alrededor de 4 mil personas que ocupaban un 40% del aforo de la plaza.
Luego con Luminoso un astado de embestidas de gran recorrido y con galope templado, tuvo con muleta y capote momentos brillantes, para el toro arrastre lento, Pinchazo, estocada y oreja merecida para el capitalino, que al final del festejo, se rehusó en salir en hombros por respeto a los heridos en la corrida, Mónica Serrano y Arturo Macías.
Al hidrocálido Macías le tocaron un astado Treceavo, con el que tuvo buenos momentos pero no pudo redondearse la faena, al ser un astado que ofrecía nobleza pero también de pronto se quedaba corto en las embestidas y no pudo ser. Pero le tocó de segundo, un astado de nombre Libro Abierto, que lo era y pudo manifestar la calidad de su toreo Arturo, si bien en un momento de confianza, de esos que los toreros llaman de descuido, fue alcanzado por el noble toro de Mimiahuápam, que le llegó a dar una cornada en el escroto.
Arturo se fue a la enfermería para cubrirse la herida y regresó para colocar una certera estocada, que provocó de inmediato el reconocimiento popular, dos orejas y pasó al final Arturo a cirugía, con los gritos de ¡Torero, torero! Rezumbando en sus oídos.

A Juan Luis Sílis, lo vimos con el capote y la mano derecha tener algunos destellos de calidad, con Mil Pasiones, el primero de su lote. Tal vez se desconcertó al tocarle a él, el “sainete de las puyas” al que me referiré en líneas a continuación y con el último, el lunar del encierro, Nueva Estrella, poco pudo hacer, además de que cayó del cielo el aguacero del llamado “cordonazo de San Francisco” faltaba más, acababa de pasar el santo del Santo el 4 de octubre.
Le llamo “sainete de las puyas” a los anuncios por el micrófono del juez de plaza Adolfo Espinosa Puga, que queriendo hacer respetar el reglamento local, avisó que se estaba picando con puyas antirreglamentarias al finalizar la lidia del segundo astado para los de a pie, el de Macías. Por ese motivo los subalternos, en el tercer toro antes del puyazo, a punto estuvieron de retirarse del ruedo en son de protesta, pero no lo hicieron y siguió el festejo que quedó en ascuas un trecho de varios minutos con el toro en el ruedo, aunque el resto de la tarde, al continuar el festejo, el público los estuvo antagonizando.
Probablemente sean los picadores multados por el juez Espinosa, quién me parece correcto que sea firme en hacer respetar el reglamento, pero para las siguientes, sólo le recomendaría no declinar antes del inicio del festejo, y no acudir a la ira del anuncio popular, durante el desarrollo de la corrida. A mí en ninguna plaza me había tocado un anuncio de esa naturaleza, que obviamente puso los pelos de punta a apoderados, matadores, subalternos y a la empresa, a los que les recuerdo que no siempre se saldrán con la suya y que si bien, no estoy de acuerdo en el anunciar las anomalías de la manera en que lo hizo usía, tampoco puedo estarlo con saltarse a la torera, el reglamento taurino de cada localidad, por más explicaciones que hubiera para justificarlo.
Quede como anécdota de un primer festejo de la feria de San Francisco, entretenido, triunfal, trágico, polémico, con muchos ángulos a analizar tal y cómo debería de ser siempre un festejo taurino. Esperamos con gusto el domingo 12 de octubre para ver al encierro de Torreón de Cañas, para el mano a mano, entre Iván Fandiño y Arturo Saldívar a las 4 de la tarde. Allá nos vemos.



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