‘Alcalde mío, haga lo posible para que no sigan en la Maestranza estos personajes nefastos’

By ZABALA DE LA SERNA / CARLOS CRIVELL – Madrid / Sevilla

En Sevilla, y en todo el mundo del toro, nadie habla de otra cosa que no sea la bomba que ha dinamitado la Feria de Abril con el «no» de Morante de la Puebla como detonador final de un enrevesado conflicto que enfrenta a la empresa Pagés con las cuatro máximas figuras del toreo. Lo que se dio en llamar el G-5 (El Juli, Morante, Miguel Ángel Perera, José María Manzanares y Talavante), menos uno: Manzanares sí toreará.

O sea, el G-4. ¿O no todos comparten los mismos intereses? ¿Por qué se han roto las negociaciones? ¿Negociaron todos? ¿Es el dinero la razón de fondo? ¿O la ambición del todopoderoso magnate mexicano Alberto Bailleres? ¿Quiere Bailleres el poder absoluto del toreo tras la creación de la Fusión Internacional por la Tauromaquia (FIT) que aglutina 22 plazas entre México y España y 10 matadores de toros? ¿Es la Maestranza la guinda o un peldaño más hacia Las Ventas con escala en la Monumental del Distrito Federal? ¿Serán ciertos los malos tratos de los empresarios de Sevilla a la torería andante y tan graves como para hundir una plaza de la categoría de la Maestranza? ¿Por qué los maestrantes siguen callados y aferrados a un contrato por el que ingresan entre un 23 y un 25% de los ingresos totales de la plaza? ¿Le habría exigido Morante al alcalde Zoido que nombre ‘capitán general’ de Sevilla a su ‘patrón’ y así no habría problema?

Empezando por la última cuestión, la respuesta es NO. Morante en su mensaje a Juan Ignacio Zoido no le ha exigido literalmenente que coloque al grupo de Alberto Bailleres al frente de la Maestranza, pero SÍ le pide que eche a la empresa Pagés (Ramón Valencia y Eduardo Canorea). ¿Para nombrar a quién?: «Alcalde mío, le ruego que haga todo lo posible para que nuestra plaza no siga en manos de estos personajes tan nefastos para el toreo, cualquier otro empresario soñaría con dirigir la Maestranza, para poderle ofrecer a nuestro público los carteles y la feria que Sevilla merece».

Es la coda, las últimas líneas, del mensaje de José Antonio Morante al alcalde de la ciudad. Juan Ignacio Zoido recibe la contestación de Morante el pasado miércoles por la mañana durante un desayuno en Málaga con la ministra de Trabajo Fátima Bañez. La negativa a sus intentos de mediación no tiene desperdicio, y trata de argumentar el porqué de su decisión y de sus compañeros: «Mi alcalde, es una decisión difícil para todos. Sevilla es la gloria y el dinero nos hace falta a todos pero yo no puedo por más que quiero ser cómplice de una empresa que sigue actuando pensando en sus intereses y no le importa en absoluto ni su plaza ni su afición (…). A mí me llegó a decir [Canorea] anterior a esto que la peor herencia que le había dejado su padre era la de Curro Romero, que a ver qué hacían con él, porque cobraba mucho dinero. Después empezó a hacer carteles al estilo de Madrid… O sea, que fue reduciendo el coste y la calidad del espectáculo y subiendo el precio de las entradas. A todo esto, nosotros los toreros sufríamos por las malas formas en el trato, y encima pagaba menos que nunca en proporción a la categoría de la plaza (en Madrid se cobra más del doble, recaudando la plaza menos dinero de taquilla)… Yo cobro más en muchas plazas de tercera». El texto de Morante destila una relación de odio desde que rompió con Canorea una exclusiva de 3 millones de euros.

Pero en cuanto al desencuentro actual Morante explica que «desde el año pasado [cuando Canorea se descolgó con una declaraciones tabernarias] no han mostrado ni el más mínimo deseo de arreglar la situación, ni un sólo movimiento [obvia la petición pública de perdón]. Y ahora en vez de sentarse con humildad e intentar de arreglar la situación lo primero que hacen es anunciar a Manzanares para que los demás ya no nos sintamos cómodos, en el toreo se respeta mucho estos movimientos, y él los hace mal a propósito por soberbia. Que conste que el que más ha luchado por darle otra oportunidad a la empresa he sido yo, y lo he hecho por que Sevilla me duele. A los veintitantos días de anunciar a Manzanares empiezan a hablar con nosotros de corridas«.

Es cierto que Pagés y Matilla precipitan el anuncio de la contratación de Manzanares en la noche del 24 de diciembre y que la maniobra no sólo molesta a Morante, sino también a El Juli, Perera y Talavante, tan sólo horas después de que acordasen que la empresa debía hablar con todos antes de contratarse. Juli se duele porque es el triunfador de 2013 -la última temporada que pisan Sevilla las figuras- y además sufre ese año la cornada más grave de su carrera. Juli y Perera ni siquiera negocian su presencia este año. El caso es diferente al de Morante y Talavante. A Morante y a Talavante se les ofrecen fechas, corridas y dineros. Y ambos están apoderados por Bailleres. Sin olvidar que en medio de todo también manda, pincha y corta la mano derecha del magnate mexicano en España: Antonio Barrera. Filtra la empresa la oferta de cinco tardes al genio de La Puebla, y el genio sigue su narración a Zoido: «Vuelven a hablar con mi apoderado y nos dicen que ellos [Juli y Perera] no quieren ir. Nosotros le decimos que si ellos no quieren, que hablen con Talavante… Entre tanto empiezan a darnos carteles muy flojitos, como para que yo le salve el abono y ellos se enriquezcan».

Se cae de las negociaciones Talavante, que se siente «maltratado». «O sea, que me veo solo», continúa Morante, «ante unos carteles que no pertenecen a la plaza más importante del mundo y ante una empresa que pese a darles otra oportunidad siguen con su idea de pisarnos. Talavante dice que el no va. ¿Y yo? Yo, aunque me cueste la vida esta decisión, prefiero la dignidad del que se viste de torero y da la vida por ello, a ser cómplice de una empresa que vive de la mentira, la nula afición y el resentimiento de que su padre lo echaba de la plaza porque no servía ni para estar escondido…» El final del cuento ya se ha escrito: «Alcalde mío, haga todo lo posible para que nuestra plaza no siga en manos de estos personajes tan nefastos».Y, mientras, Sevilla y su afición se hunden en la mierda y las miserias de los demás.

¿Quiere Bailleres el poder absoluto del mundo del toro?

Alberto Bailleres aterrizó en la España taurina con la firma de la exclusiva con Morante. Y se compró una ganadería puntera como Zalduendo. Y la finca de Litri hijo. Y se hizo con la plaza de Córdoba. Este invierno creó con Simón Casas y José Cutiño la Fusión Internacional por la Tauromaquia (FIT). Es como el Wang Jianlin del Atlético de Madrid: Casas le coloca más de dos millones de euros en pagarés y le sirve en bandeja sus cosos y los de Cutiño. 22 plazas en total entre España y México: Valencia, Zaragoza, Málaga, Nimes, Mont de Marsan, Aguascalientes -cuyas fechas se solapan este año por entero con la Feria de Abril de Sevilla-, León, Guadalajara, Monterrey, Cancún… Las Ventas, que sale a concurso en 2017, figura entre los objetivos prioritarios de FIT. Como la Monumental de México, de la que Rafael Herrerías dice estar despidiéndose tras una horrible Temporada Grande. ¿Y Sevilla? Saquen conclusiones.

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