Opinión: Sin trampa ni cartón, triunfo del Payo con el corazón por delante

Es lo que digo yo: Sin trampa ni cartón, triunfo del Payo con el corazón por delante.

Por Luis Cuesta – De SOL y SOMBRA.

Decepcionaron en términos generales los toros de Barralva; sin embargo resalto el corrido en quinto lugar de nombre Bilbalero que aunque no destacó, al igual que algunos de sus predecesores del mismo nombre, cumplió sobradamente en el caballo, al que acudió de largo, metió la cara en el peto y permitió el lucimiento del picador. Obedeció a la llamada de los banderilleros, y llegó a la muleta con la codicia justa para haber conformado una faena de ensueño con Diego Urdiales, que era el deseo de toda la plaza. Pero el animal, que embistió y repitió en la primera tanda, duró poco, poquísimo, echó la cara arriba, y no se entendió con el torero, que hay que decir no mostró nunca un signo de desconfianza.

Y allí estuvo Urdiales, sorteando con dignidad el peligro por naturales, como si aquello no tuviera la mayor importancia.  Bilbalero lo buscaba con la intención de herirlo, pero afortunadamente, no fue así, y Urdiales salió indemne de la pelea; pero nos hemos quedado con las ganas de volver a ver al diestro riojano.

Urdiales es un diestro que se juega la vida… arriesga porque aguanta la acometida con una quietud tétrica, porque apenas carga la suerte….y no enmienda, le da al toro todas las ventajas, porque, generalmente, lejos de perder terreno, como los demás, él es el que se lo gana al toro…y eso en estos tiempos modernos es digno de aplaudirse.

Con su primero poco pudo conseguir Urdiales; el toro manseó y se paró en el ultimo tercio donde nos dejo ver su falta de casta, su poca clase y su dificultad después. Total, que Urdiales intentó justificarse como mejor supo, pero se puso un poco pesado con la espada y finalizo en silencio su labor.

La realidad, es que la corrida de Barralva no permitió muchos momentos para el gozo, pero mantuvo el interés del espectador. Toros bien presentados, pero de corto recorrido, duros de pelar, algunos ásperos y broncos en el tercio final, con excepción del primero de la tarde que fue un toro muy noble que le toco en suerte a Federico Pizarro.

Pero Pizarro da la impresión de que no se entrega, de que no planta cara, y y aunque consiguió muletazos de bella factura, desprende una frialdad con la que parece imposible alcanzar la emoción que requiere el triunfo.

Al cuarto Pizarro le dio muchos pases, pero lo toreó muy poco, dio la impresión de nunca creyó en sus posibilidades para alcanzar el éxito.

El que si confió en sus posibilidades y no se dejo ganar la pelea a pesar de haberse llevado un lote muy complicado fue El Payo, que ayer ha tenido una tarde importante justo cuando mas la necesitaba después del fatídico mano a mano con El Juli.

Mermado de sus facultades físicas utilizo una regla de oro, que más que regla es un estilo, la de llevar al toro toreado; por intuición o por imperativo fisiológico, al faltarle facultades, tuvo ayer como única defensa su toreo y su valor.

Ayer sus dos toros fueron toreados con tanta precisión, que le permitieron pegar muletazos largos de una bellisima plasticidad como sucedió con su primero. Éste fue el secreto del toreo del Payo; mucho temple en la mano y mucho temple en el ánimo.

Esos muletazos a su primero en cámara lenta, bien rematados llevando al toro hilvanado en los vuelos de la muleta, quedaran por mucho tiempo en la retina de quienes disfrutan del toreo verdad por su pureza. Se tiro a matar con mucho aplomo y corto una oreja de las que pesan.

Con el sexto vimos un torero de los pies a la cabeza que se jugó el tipo y que dictó una lección de arte y valor, de vergüenza y de amor propio. Lo que hizo ayer El Payo fue jugarse la vida. Así de claro y rotundo. Se la jugó sin trampa ni cartón, con el corazón por delante, dispuesto para el triunfo o la cogida.

El toro, más deslucido que el anterior, no le permitió un momento de respiro, pero Payo lo dominó de cabo a rabo para tumbarle una oreja, que inexplicablemente fue protestada por un sector del publico.

La faena no pudo ser limpia pero sí emocionante. La muleta siempre delante, adelantada la pierna contraria, en la distancia justa, y así surgieron los muletazos, que se resumen en toreo auténtico.

Al final se negó a salir en hombros, con lo que corono una tarde llena de verdad y dignidad.

¡Qué conservadurismo el de una parte del publico de la Plaza México!

Porque no se entiende que ayer pitaron una actuación de hombría protagonizada por El Payo y hace apenas unas semanas premiaban con una salida a hombros la farsa del año del 2015; protagonizada por El Juli.

Es lo que digo yo.

Twitter: @LuisCuesta_

 

2 Comentarios »

  1. SIN “COBA” AL JEFE LUIS, CON SU OPINIÓN RESPECTO A LA ACTUACIÓN DE EL PAYO, QUIE NO SÓLO CON EL CORAZÓN POR DELANTE, SINO TAMBIÉN CON EL CUERPO DEJÁNDOSE ROZAR LOS MUSLOS CON LOS PITONES DE AQUEL MANSO Y SOBRE TODO, SÍ ESTABA DISPUESTO A DEJÁRSE DAR LA CORNADA PORQUE AL MENOS A UN SERVIDOR, ME DEJÓ LA IMPRESIÓN QUE QUERÍA TRIUNFAR EL DOMINGO PASADO, A CUALQUIER PRECIO AÚN DEJÁNDO LA SALEA EN LA ARENA.

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