El Rescate de Cada Año – Salva “El Payo” en La México a Barralva… Otra Vez.

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Natural de “El Payo” al tercero de la tarde.

Antes del desastre, justo cuando la amenaza de la tarde es la decepción gracias a un nuevo episodio complejo para Barralva, Octavio García “El Payo” aparece y aprieta, su planteamiento convence al manso tercero y alivia al lastimado sexto con los que parece superar su mala racha. A punto de redondear carga la división a cuestas quedando pendiente para su siguiente tarde la total rotundidad. Mientras tanto, pese a la expectación, Diego Urdiales no puede asegundar con un lote que le juega, y vaya el modo, totalmente a la contra mientras que con el toro bueno de la tarde, el primero, Federico Pizarro queda rebasado dejando inédita otra oportunidad.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Son los aficionados los que lo están diciendo.

Los que no responden a ningún tipo de interés. Y no es que la de Barralva haya sido una corrida impresentable. Pero, si ponemos la memoria a funcionar, lejos están los tiempos en que el trapío de esta ganadería era indiscutible, de una y otra líneas. Los encierros para las confirmaciones de Pepín Liria y Arturo Macías hoy en La México son impensables.

Eso da qué pensar. Más porque hoy parte de la Ganadería es también parte la Empresa.

Si sumamos, además, la opacidad reinante en el medio taurino, la corrida “asaltillada” no ha tenido nada que ocultar, al contrario, no ha sido más que una corrida normal, sin estridencias sin que tampoco haya sido menos. Contrastan mucho los primeros respecto de los tres últimos que hace una década no habrían salido, tratándose de una ganadería cuyos blasones tuvieron como símbolo, no solo el tamaño, sino la seriedad.

Si no, recordemos, de encaste saltillo, la confirmación de Antón Cortés.

Hoy, la primera parte del encierro rebasa a su complemento incluso por hechuras y con la aparición de un toro con altas posibilidades de triunfo. Lo echan en primer lugar y triste es decir, nada más que la verdad, que Federico Pizarro lo desperdicia. Un tanto corto de cuello, de asaltillados pitones sin un tamaño escandaloso pero con más esencia que apariencia pues aprieta a Pizarro de salida quien no tiene otra mas que pegar las chicuelinas y la rebolera, previo a que “Pega Huesos” desmonte al piquero.

¿Será de bravo?

Toma las gaoneras algo rebrincado pero con prontitud, el diestro echa adelante pero da la impresión que el toro está por encima. Pese a quedarse quieto, Pizarro no encuentra la tan necesaria cadencia que en estos casos se requiere. Menos con el atrabancado inicio de faena.

¿Será necesario el chocante pase cambiado por la espalda? Trompicado, pierde zapatillas.

Entonces pese a la inicial falta de fuerza, el astado reacciona pronto al envite en la primera tanda a plenos medios, puntea y rebana. Entonces Federico hace lo más difícil: corrige el defecto, se queda quieto y, estimables, pega los primeros derechazos. Pero la cosa no rompe. Pizarro, pese a lograr algún derechazo templado, se deja enganchar, tarda en ajustar altura y velocidad. Su cite no termina por cuajar el pase y el barralva se crece y regala dos tandas completísimas por cada lado, solo una por el izquierdo de cuatro naturales es bien lograda.

Hasta un señor se vuelve loco con ella en sombra.

Pero nada más.

Porque las cosas regresan a la realidad con enganchones y casi desarme. La espesura invade el trazo de Pizarro y los pinchazos hacen que la grisura llegue, de su terno hasta su montera y la división sobrevenga con la gente que no tampoco perdone descubrir el lado izquierdo del flojo y basto cuarto. Un toro, flaco y zancudo, que se contagia de la modorra del diestro que no termina por hacer con sus brazos lo que terminan por decidir sus pies.

Así las cosas, la expectación sigue a Diego Urdiales. Más al saber que su lote es quizá el más bonito de la corrida. Lo compone el basto y degollado segundo, de pitones sucios y el acaramelado de cuerna, colorado quinto. Al primero lo torea bien a la verónica, compás abierto y barbilla encajada. El astado pelea en varas y se emplea en el quite chicuelinero, muy quieto y reunido, así como toma largo el capote en banderillas.

Solo que el genio se manifiesta.

Urdiales se ha confiado, opta por torearle por alto de inicio pero el toro, que se ha frenado previo al último par, comienza a tomar la muleta descompuesto, protestón y además, violento. Diego se confía y el manso lo cobra.

Y esto ocurre porque los toros de Barralva de un tiempo acá tienen reacciones raras, violentas como el segundo de la tarde que no responde al buen trato de Urdiales o al mando que trata de imprimir, se le resiste en el afán de torear muy cerca, de forzar la embestida en lo corto en lugar de quitarle al toro la razón sin llevarle la contraria, como dicen por ahí, y quizá perderle un poco más los pasos.

O no andar rápido.

Porque la Plaza México no perdona andar rápido, menos enganchado. Y no es que no nos guste el toreo por alto, eso es un tópico, sino que vale más construir por bajo, domeñar, bajar el humo al genio y ligar sin enganchar. El marasmo de Urdiales prosigue porque no está templado con la espada, de ahí tanto pinchazo. Pero lo interesante, el momento que toda la Afición espera es el encuentro del colorado quinto con el riojano, desde el sorteo es la esperanza de buen toreo.

Solo que el colorado sale enterando, dificulta los lances y aprieta de dentro afuera. Luego el momento clave, se le arranca de pronto a Carlos Domínguez Márquez que pica bien, empuja el astisucio toro y la vara se parte, aun así el piquero de Iztapalapa se mantiene, con solo media vara y mantiene la reunión.

Momento torero de inconclusa realización.

Porque habría sido bueno ver si el colorado era de verdad, si la prueba en el caballo lo asentaba, Urdiales se confía, perdona, y la fuerza, el ímpetu y el tamaño del toro se tornan en violencia, genio y malos modos, pésimos para ser exactos. Diego se esfuerza, en el tercio pega derechazos, muchos, se lo pasa cerca con la izquierda pero le desarman, no atempera, templa poco y el colorado se defiende.

Vaya que lo hace, de otro modo habría repetido sobre el engaño, sin frenar ni doblar contrario. Urdiales falla de nuevo y, aunque no asegunda, se le esperará, así debe de ser porque los toreros con sello, cuando es bueno y auténtico no se agota, como la vida misma, en un solo acto.

Por algo “El Payo” ha ganado parcialmente la partida.

Porque su paciencia ante el manso cárdeno tercero ha sido la llave.

Octavio García pese a no verle nada con el capote, no era posible, anticipó la acción al manso cárdeno, alto de agujas. Ve que mansea pero también que desplaza y, conocedor de las reacciones en este hierro, tira del muletazo abajo flexionado y vaciando por alto previo el cambio de mano. Pese al cabezazo del burel, le ordena y se impone, tal como hizo aquel otro cárdeno barralva de 2012, solo que aquel ha tenido mejor fondo.

A pesar de la finta de tirar el ancla y quedarse corto.

Entonces el torero le pone un sitio a la embestida del toro, la cerca, corta su salida, tapa escapatorias y arrastra la muleta, rompe la cintura y, corre la mano despacio, casi sin reponer, el astado responde, esto por el derecho y aun viene la tanda al natural donde la falta de casta es evidente. “El Payo” vuelve a la derecha no obstante lo descastado del toro que le cuesta un mundo repetir.

Le vence en la duda y García se impone en el doble toque ante el frenón y en la dosantina que exprime y firma la faena.

Pena que la extienda demás.

Sobre todo ante un toro que todo el tiempo busca terminar, que de los medios pasa al toril y que hace casi a “El Payo” pasarse de faena. Casi al borde de descuadrarse con un toro que no ha valido sino muy poco, Octavio encuentra una estocada en la suerte contraria, el tercio frente a chiqueros, entera y apenas contraria. Es suficiente, justo y bien logrado, el trofeo que le reivindica.

Y bueno habría sido que saliera en hombros.

Pero mejor el gesto, inteligente, de no hacerlo.

Por eso al pinchar al debilísimo, feo y manso sexto, “El Payo” ha estado centrado en regalar la oreja y no salir a hombros ante un toro al que él descubre, cosa que la ganadería le debería estar más que agradecida. Aun le saca tandas de naturales pero el encimismo, innecesario, le cobra factura.

Pese a tandas esforzadas, la faena y la estocada tendida no valen un trofeo.

Y pese al nuevo petardeo de Gilberto Ruiz Torres, “El Payo” se tapa.

Bien hecho.

Ya viene enero, un año más para un torero que remonta, esperemos sea la definitiva, que su próxima corrida es ya en otro ciclo. Que sea así.

Rescata el “El Payo” un festejo que el juego del encierro condiciona esa es la síntesis pero lo notable es que la versión de Octavio García del domingo no solo está salvando un festejo o lo poco que está ofreciendo una ganadería. La remontada, el salvamento, parece, puede ser que lo esté logrando el propio torero con el obstáculo más importante que tiene que vencer ya, justo en esta temporada tan crucial.

Él mismo.

Que sea este salvamento el camino de la victoria.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2015-2016. Domingo, Noviembre 29 de 2015. Séptima de Derecho de Apartado. Menos de Un Tercio de Plaza en tarde fresca con poco viento.

6 Toros, 6 de Barralva (Divisa Azul, Canario y Rosa) Dispareja de presentación. Sin remate los tres últimos y chicos considerando su origen; los tres primeros desiguales en tamaño y juego. El primero saca fondo bravo en la muleta luego de tirar al picador, ovacionado en el arrastre. Geniudos y violentos segundo y quinto al que le faltó un puyazo, sin mayor fondo y defendiéndose ambos. El cuarto flojo y sin fuerza, tiene algunas embestidas por el lado izquierdo. El tercero, no obstante lo manso los dos primeros tercios alcanzó a meter la cabeza para acabar en el toril. El sexto brinca al callejón y sale lastimado tuvo medias embestidas.

Federico Pizarro (Perla y Oro) Al Tercio con División y División con Aviso. Diego Urdiales (Verde Bandera y Oro) Ovación y Silencio. Octavio García “El Payo” (Turquesa y Plata) Oreja y Oreja con Protestas. No salió a hombros.

Saluda tras banderillear al cuarto, Gustavo Campos. Desmontado al picar al primero, Omar Morales, ovacionado tras picar al cuarto, César Morales e, igualmente, el picador Carlos Domínguez Márquez, aguantando en un puyazo arriba pese a partirse la vara en el primer tercio de la lidia del quinto.

3 Comentarios »

  1. Federico Pizarro, dejó sin una faena grande, a un gran toro lástima por él a éstas alturas de su carrera y tuvo que recurrir al tan sobado pase cambiado por la espalda, como inicio de faena. Ya se les olvidó a los toreros de hoy, que el inicio de faena de muleta, es por lo general con muletazos de tanteo y recurren a ese inicio de faena, que en realidad es de mal gusto porque torean más al público que al astado.

    Diego Urdiales, estuvo bien y en su sitio, a pesar de las condiciones de los toros que le correspondieron; sobre todo, con el castaño que desarrolló mucho sentido la espectación que había por verlo triunfar nuevamente fue mucha y el resultado fue pobre.

    El Payo, triunfó contra todas las espectativas y dicho triunfo, fue verdadero y de mucho peso, a pesar de las protestas inmerecidas por la oreja que le cortó al manso que cerró plaza. Que lástima que los dizque aficionados, le hayan “chillado” el premio que merecidamente recibió y, bien por él de negarse a salir en hombros ésa, se llama dignidad y vergüenza.

    Respecto de que da una de cal y otra de arena con sus actuaciones, sin intentar justificarlo, a últimas fechas, a andado “arrastrnado la cobija”, con lo de su salud y eso creo sin lugar a dudas, le a impedido a emplearse como el quisiera hacerlo y para satisfacción de nosotros los aficionados; que creemos en él. Por lo pronto, hay que entender que está en plenitud de se carrera y que sigue madurando y para bien, tarde a tarde y el tiempo lo dirá.

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  2. Todos esperamos la remontada en la carrera del Payo, este Domingo deja un buen sabor de boca su actuación, aptitud y actitud al final a negarse a salir en hombros. Tiene que despegar y solo él sabe por dónde y cómo, lo esperamos en condiciones físicas óptimas en su siguiente comparecencia en el coso de insurgentes. Pizarro tuvo al mejor toro de la corrida y como dicen, el toro pone a cada quien en su sitio y debería de plantearse el futuro de su carrera. El de La Rioja no tuvo materia prima y sus fallos con la espada, que se mantienen, es un aspecto en el que debería de trabajar.

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