HACE 100 AÑOS: Rafael el Gallo, en el café Novelty

De SOL y SOMBRA.
El famoso torero Rafael El Gallo estuvo ayer (1915) en Cádiz. Llegó en su magnífico automóvil desde El Puerto, acompañado de sus amigos Javier Jiménez, Francisco Villegas y Fernando Puente.
¿Sabes de dónde viene la frase «hay gente pa tó»?
Ortega y Gasset y Rafael el Gallo.
Se detuvieron largo rato en el café Novelty, a cuyas puertas estuvo una multitud curiosa. Al poco rato llegaron al Novelty los antiguos toreros Agualimpia y Rebujina, que tomaron asiento junto a El Gallo.
Otros amigos y aficionados saludaron al torero. Rafael nos comentó que está muy preparado para la próxima temporada.

«Hay gente pa tó». Muchas veces hemos usado esta expresión. ¿Pero de dónde viene? ¿Por qué pasó a la historia?

La categórica frase se pronunció en una fiesta celebrada en un hotel de Madrid, cuando al torero Rafael el Gallo le presentaron a José Ortega y Gasset. El genio sevillano preguntó quién era «aquel gachó con pinta de estudiao», a lo que le respondieron: «Es filósofo». «¿Filo qué, ezo qué e?», dijo el matador.

Alguien le explicó en qué consistía tal profesión, que era un señor que analizaba el pensamiento de la gente, que escribía doctrinas orientadas a conocer mejor el obrar de las personas. El Gallo, estupefacto, guardó silencio unos segundos. Hasta espetar con gracia:«Hay gente pa tó».

Precisamente el gran filósofo ensalzó la Fiesta, con sentencias así: «Lahistoria del toreo está ligada a la de España, tanto que sin conocer la primera, resultará imposible comprender la segunda». O esta otra: «Ahora no se torea. Hoy se hace estilo, y así como el artista oculta la falta de densidad humana con el artificio, los toreros de hoy ocultan en el estilo la ausencia de arte».

Ortega y Gasset, en su Tratado Taurino, fue más allá: «Es un hecho de evidencia arrolladora que, durante generaciones, fue, tal vez, esa Fiesta la cosa que ha hecho más felices a mayor número de españoles… Sin tenerlo con toda claridad, no se puede hacer la historia de Españadesde 1650 a nuestros días». Y proclamaba: «He hecho lo que era mi deber de intelectual español y que los demás no han cumplido: he pensado en serio sobre ella».

Aquella famosa anécdota se le ha atribuido también a otros dos toreros, El Guerra y Lagartijo, aunque la mayoría se la asigna a El Gallo. «Tie que habé gente pa tó». Incluso «pa ná».

Otro torero famoso y el Novelty
Por Ignacio de Cossío. 
Sevilla es la cuna del toreo. Aquí nació el toro apto para la lidia tal y como hoy se concibe; de aquí surgieron las corrientes artísticas más innovadoras y sus mejores intérpretes en su mayoría de esta tierra. Lamentablemente, sin embargo, Sevilla y su verdad del toreo, se ocultan en la nebulosa de una gran mayoría de mediocres y parciales historiadores. Quizás más movidos por el tópico manido, el lirismo exagerado o los caprichos más injustos, frívolos y triviales que por el verdadero sentido crítico, histórico y filosófico de una verdad única del toreo.
El caso de mayor relevancia por injusto y silenciado, es el del maestro Manuel Jiménez “Chicuelo”, recordado tan sólo por un puñado de aficionados que como el que les habla se niegan rememorarlo tan sólo por sus célebres y originales “chicuelinas”. Son muchos a los que se les olvida su excepcional aportación al toreo moderno, con todo un estilo propio bautizado en nuestra ciudad como “La escuela sevillana”.
Su meteórico ascenso no pudo esperar. En la Glorieta de Salamanca cosechó grandes éxitos incluso en el tercio de banderillas compartiendo cartel con Juan Luis de la Rosa, Manuel Granero y Eladio Amorós. Cómo sería de célebre en su época novilleril, que hasta en el Café del Novelty de la Plaza Mayor dicen que se pudo oír:

-¡Camarero!

-¿Qué desea el señor?

-Una ración de riñones

-¿A lo Chicuelo?

-¿Cómo a lo Chicuelo?

-Si señor, quiero decir que si los desea usted con mucha salsa.

Twitter @Twittaurino

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