¿La fiesta en Paz? La no autoridad antes que antitaurinos, factor del desplome

¡Juezpen!
  • San Luis Potosí y la Cdmx, botones de muestra

Por Leonardo Paéz.

Si la falta de autoridad –ostentarla sin serlo– se pasea oronda por el orbe, desde la Fiscalía Anticorrupción de España hasta el combate al crimen organizado, haciendo descomunales ridículos, unos al acusar y luego disculparse con el ex gobernador de Coahuila y exdirigente nacional del PRI, en mal orquestado calambre a alguien, y otros apresando y dejando escapar a delincuentes de diversa índole, ¿qué se puede esperar de los jueces de la Plaza México, al premiar o dejar de hacerlo a toreros nacionales y extranjeros, acatando o contraviniendo las indicaciones de la empresa y la delegación?

Taurinos y aficionados son los últimos en reconocer un hecho: la tradición taurina no entra en la agenda de la posmodernidad ni menos en la del Estado mexicano, plegado como nunca a los intereses y órdenes del imperio gringo, contaminador y ecologista, defensor de dictaduras y demócrata, autor de masacres y protector de animales.

Las muestras de autoridades omisas, encubridoras o de plano cómplices se dan a diario. Destaco dos casos recientes, uno insólito y el otro reiterado. En la bella y taurina ciudad de San Luis Potosí, don Marcelo Alejandro Lozano Castillo, juez de la plaza Fermín Rivera, el 20 de febrero de 2015 tuvo a bien suspender por un año al rejoneador Pablo Alevoso de Mendoza como sanción por su actitud insolente, falta de respeto a la institución y desacato a la autoridad y al reglamento taurino, al negarse a abrir plaza e imponer a un novillero no anunciado para que lo hiciera. El jinete no era alevoso pero empresas y autoridades del país lo hicieron.

Faltando 22 días para que concluyera la suspensión, la empresa de la plaza Fermín Rivera obtuvo del presidente municipal, Ricardo Gallardo Juárez, autorización para presentar al calamitoso dictador de a caballo el pasado viernes 29, lo que motivó que el lunes 25, en un gesto que mucho lo dignifica y a la vez exhibe la debilidad de las autoridades para cumplir y hacer cumplir la ley, el juez Lozano Castillo presentó su renuncia al cargo. Para ello se necesitan dignidad y taurinismo; para llevar la fiesta en paz, cogote de hule.

Celoso el Cecetla (Centro de Capacitación para Empresarios Taurinos de Lento Aprendizaje), antes Plaza México, de romper sus propios récords de autorregulación, en la corrida del domingo pasado intentócastigar al juez Gilberto Ruiz Torres por negar la oreja a otro dictador, Julián López El Juli, ex niño prodigio de los ruedos y ventajista figurín en la actualidad, tras un espadazo trasero y caído. ¿Cómo iban a castigar los cecetlos a la autoridad? Rebautizando al tercero de la tarde como Juezmáspen, ya que el anterior toro rebautizado, Juezpen, en la décima corrida, fue en honor del ese día desacertado juez Jorge Ramos.

¿Quién logró impedir este nuevo alarde autorregulatorio, desatando la ira de los empresarios, que ya habían gastado en la nueva pizarra? El inspector encargado de cuidar el orden en el callejón, Eduardo Moreno Morenito. Por lo pronto y según anunció el coordinador taurino –que sí existe– de la delegación Benito Juárez, de nombre Orlando Martínez, el juez Ruiz Torres no volverá al palco de la autoridad en lo que resta de la temporada. No lo destituimos, lo vamos a descansar, aclaró ufano el cumplido funcionario.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/01/31/opinion/a09o1esp

 

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