Ocho con Ocho: Seriedad texcocana Por Luis Ramón Carazo

Silverio y Don Antonio Ariza, eslabones de la Feria del Caballo.

Silverio y Antonio Ariza, eslabones de la feria del caballo.

En los festejos taurinos que se celebran en plazas como la Silverio Pérez (que desde hace años busca por recuperar el caché perdido) la mejor fórmula que se puede aplicar, es la de presentar encierros que denominamos serios por su presencia física y luego por su madurez en el comportamiento en el ruedo.

Los empresarios apostaron en la primera corrida de la feria, por un precioso encierro de Torreón de Cañas, para Joselito Adame y Sergio Flores, el trapío provocó aplausos en su salida a la arena y más importante, al final por su comportamiento en la lidia; así como dos novillos para Guillermo Hermoso, uno de Santoyo y otro de Fernando de la Mora, bien presentados, el primero noble, el segundo resultó muy manso.
Me pareció un buen mensaje a quién corresponda, el que los alternantes, hayan aceptado lidiar un encierro con una presencia digna de encomio, lo cual debería ser lo normal, sin embargo en tiempos en que a muchas figuras se les olvida que el toro coloca a todo mundo en su lugar, es refrescante asistir a una plaza dónde se custodia ese importante concepto.

La semana pasada, el domingo 25 de marzo de 2018 se corrió un encierro de varias ganaderías y por las imágenes se pudo ver que también imperó la buena presencia de los astados lidiados, los triunfadores fueron José Mauricio y El Calita, pero también Lupita López supo dejar su etiqueta en el ruedo a pesar de su mala tarde con la suerte suprema.

Se llevó la tarde ganadera, el primero de nombre Mesías que desde que saltó a la arena embestía con gran emotividad al percal de Joselito Adame tanto por el lado derecho como el izquierdo, humillando y con gran recorrido, recibió merecidamente al final el homenaje otorgado por el juez matador Gilberto Ruiz Torres, del arrastre lento.

En la muleta parecía perder un poco de aire Mesías, pero la buena crianza y la experiencia de José, permitieron que después de dos series con la muleta a media altura, el toro tomara un segundo aire y continúo embistiendo con magnifico estilo por la derecha y por la izquierda, si acaso el viento omnipresente en esa plaza, evitó la mejor continuidad en una faena de altos vuelos y que en otras circunstancias hubiera sido de máximos trofeos.

Impero la fijeza, la prontitud y la emotividad en la embestida de un toro con toda la barba de Torreón de Cañas.

Me parece que cerró con una gran estocada a un tiempo, pero en la que cito para recibir José, y solo por el tema de la continuidad se pudiera entender que no le otorgaran dos trofeos, y fuera uno el que paseo José entre los vítores de un público que hizo muy buena entrada en general, pero rala en las barreras, evidenciando que el tema económico también pudiera estar frenando la asistencia a las plazas.

En su segundo, un astado que tendía a refugiarse en tablas, lo toreó extrayendo el buen estilo del toro cuando se empleaba el ejemplar chorreado de pinta y se privó de otro trofeo Joselito, por la suerte suprema.

Sergio Flores tuvo un lote que le permitió lucir el gran momento taurino que está experimentando; en su primero, un toro emotivo y de muy buen estilo (a pesar de que sufrió un impacto durísimo en un burladero antes de la lidia de muleta) le bordó muy buenos muletazos.

A su segundo un astado muy alto y rematado de casi 600 kilos, tuvo preponderantemente la nobleza como cualidad positiva, le supo dar tandas muy bien estructuradas de derecha e izquierda, se fue sin trofeos en ambos astados por la espada, pero dejó grata impresión el tlaxcalteca en su paso por la feria va como José que vuelan para San Isidro.

Los picadores lucieron por la catadura de los astados y de memoria recuerdo un gran puyazo de César Morales.

Guillermo Hermoso, da muestras de buen toreo a caballo, necesita tal vez afinar la ejecución con sus adornos, pero es aún prematuro juzgarlo con severidad, sin embargo en los pocos festejos que lleva, se vislumbra en él un torero carismático que le llega al tendido con facilidad y que además montando está muy puesto.

La alta escuela de equitación instruida por ya saben quién y machacada con el estilo de la familia, es su arma más importante y con el tiempo se anticipa va a escalar grandes alturas un rejoneador que promete y mucho.

Buen sabor de boca deja la Silverio Pérez, el domingo primero y el 8 de abril hay festejos, no se los pierda.

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