Zacatecas 4° Corrida de Feria: Mansedumbre y desesperación

Sergio Flores cortó una oreja al único toro que desarrolló cierta movilidad de una corrida cargada de kilos y falta de casta.

Por Juan Carlos Valadez – De SOL y SOMBRA.

¿El tamaño de los toros importa? En realidad no. Los nuevos aficionados como hemos podido ver en la redes sociales y en algunas plazas le ponen mucha atención a los kilos, pero muy poca a lo que traen los toros en la sangre.

La pasada temporada grande en la Plaza México los taurinos buscaron en las ganaderías de la familia Barroso “el arca perdida” de la bravura, pero se estrellaron ante una camada de toros guapos, pero casi todos descastados y sin fondo.

Esta muy difícil la situación en el campo me comentaba en una tertulia un veterano y renombrado apoderado, “ya no sabes que puede embestir en México y que no, ya todo es un albur y no hay garantía” señalaba. Habría que buscar en otros lados, como en el campo tlaxcalteca le conteste. “Tal vez, pero los toreros extranjeros quieren los teofilitos y lo del campo queretano de preferencia” me contestó resignado.

Hoy la historia nuevamente se repitió con un encierro bien presentado de Torreón de Cañas, pero que lamentablemente no embistió, es cierto que era una corrida pesada, seria, pero lo que corría por la sangre de esas reses no era casta, por ahí corría únicamente mansedumbre y sosería.

Algo pasa con esta ganadería, que es cierto que se esfuerzan mucho sus criadores por presentar impecablemente sus encierros, pero sus toros fallan en el resultado final: el cual radica en darle prestigio a sus criadores, y colaborar en mayor o menor grado en el triunfo de los toreos.

Y de verdad fue una pena que estos toros con kilos y músculos, algunos de bella presencia, no tuvieran ni una gota de bravura. Solo el segundo de Sergio Flores al que le cortó una oreja, se movió más que los demás y desarrolló algo de  nobleza.

Para colmo de males el lidiado en octavo lugar del hierro titular se partió el pitón y salió un sobrero impresentable de San Isidro, que llego al tercio final pidiendo que acabaran cuanto antes con su misión en la tierra.

Ante este compendio de mansedumbre se podría pensar que los toreros estarían justificados, pero actualmente los matadores de toros en México se han vueltos especialistas en esto de la mansedumbre y como parte de su día a día, tanto Fermín Rivera como Sergio Flores, mostraron mucha disposición ante sus toros.

Sergio Flores, cortó una oreja de su segundo por levantar los ánimos de los  tendidos. Dejo unas tandas de redondos con temple, pero hubo más cantidad que calidad, más acompañamiento que mando y como en cada una de sus faenas, alargó demasiado y acabó con las diarias bernardinas.

Por el lado de los españoles José Garrido intentó justificarse al igual que Ginés Marín, ante hay que decirlo, un lote complicado.

Garrido que en la pasada feria estuvo muy  firme, en esta edición dejó nuevamente momentos del arte y valor que atesora su toreo, pero sus fallos con la espada le impidieron cortar algún trofeo.

¿Y la entrada?

Menos de media plaza en algo que ya es sistemático en esta feria, es muy triste ver cómo la afición zacatecana sigue sin acudir a la plaza, es también cierto que el cartel decía poco, porque no se puede apostar a la buena actuación del año pasado de Garrido o al nombre de Ginés Marín –que si bien es un joven con un futuro prometedor- en México carece de tirón taquillero y es prácticamente un desconocido.

Más preocupante es el caso de los diestros mexicanos, especialmente el de Sergio Flores, porque siendo el triunfador de la pasada temporada grande de la Plaza Mexico y de ser el diestro más regular en  nuestro país, no consigue todavía meter   gente a las plazas.

No está fácil la situación, sin lugar a dudas.

TORREÓN DE CAÑAS, SAN ISIDRO / RIVERA, FLORES, GARRIDO Y MARÍN

Plaza Monumental de Zacatecas. Cuarta de feria. Menos de media entrada. Toros de Torreón de Cañas, bien presentados pero mansos, sosos y descastados. El sexto, noble y con mayor movilidad. Un sobrero de San Isidro (8º), mal presentado y manso perdido. Todos sospechosos de manipulación de sus astas.

Fermín Rivera, silencio tras aviso y ovación.

Sergio Flores, silencio y oreja.

José Garrido, ovación tras aviso y vuelta tras petición.

Ginés Marín, ovación y silencio.

Twitter @Twittaurino

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