
No es una cuestión de inútil nacionalismo trasnochado. No, es algo mucho más gozoso e interesante: reconocer primero y advertir, después, cómo el mestizaje taurino tiene su propia expresión, su propio e irrepetible valor. Su propia clase.




No es una cuestión de inútil nacionalismo trasnochado. No, es algo mucho más gozoso e interesante: reconocer primero y advertir, después, cómo el mestizaje taurino tiene su propia expresión, su propio e irrepetible valor. Su propia clase.
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