¿La Fiesta en Paz? Mauricio Romero o el arduo cultivo del periodismo taurino fuera de cacho

La añeja expresión fuera de cacho se empleaba para designar la colocación del torero que al ejecutar una suerte está fuera de la jurisdicción o terreno del toro. Y digo se empleaba porque el posmoderno toro de lidia mexicano –en afortunada expresión del crítico poblano Alcalino–, gracias a su pasadora acometividad permite colocarse en la sala o en el baño, ceñido o a larga distancia, mandando para ligar y estructurar la faena o acompañando la semiembestida y conseguir continuidad.

En el ruedo de la vida, estar fuera de cacho es estar fuera de lugar, descolocado, sobre todo para efectos prácticos, y en periodismo es negarse a pertenecer al coro que entona melodías gratas a los poderosos, es ir de plano contra los intereses del poder, llamar a las cosas por su nombre aunque el poder pretenda ignorar lo que se le dice o de plano arriesgarse a que embista de la peor manera. El periodista fuera de cacho es especie en extinción. En los toros y en lo demás.

“A los taurinos que siguen tan preocupados por no saber qué va a pasar con la Fiesta en el siguiente sexenio, les digo: ni se van a prohibir las corridas de toros ni se van a expropiar las plazas y ganaderías ni se asomará una nueva sombra sobre el ya oscuro mundo taurino mexicano. La pudrición seguirá su curso, pero no por el triunfo de Andrés Manuel López Obrador, sino por las razones transexenales ya conocidas y de las que son responsables los propios taurinos… el gran capital que controla a México tiene entre sus activos accesorios el comercio taurino y no permitirá, como ha sido hasta ahora, que se ataque externamente a la Fiesta: ellos, los del dinero, son los únicos capacitados para destruirla desde adentro. La agonía de la Fiesta continuará por el cáncer de la mansedumbre y la minoría de edad que le inoculan los propios ganaderos, toreros, empresas y funcionarios dizque vigilantes, y no por el relevo en la Presidencia.”

Habla Mauricio Romero, licenciado en comunicación de la UNAM Acatlán, autor de un insólito y valioso Manual de normas grafemáticas, éticas y de redacción para medios taurinos mexicanos, así como de exhaustivos reportajes en el portal Contralínea, donde denunció complicidades, fraudes e irregularidades en la Plaza México, situación que no tiene visos de cambiar con el nuevo alcalde. En el blog porfandangos.wordpress.com publica sus reportajes y columnas.

La sencilla pregunta ¿Considera que la integridad de las corridas que se dan en la Plaza México, en cuanto a la edad de los astados y sus cornamentas, está garantizada? sirvió a Romero para llevar a cabo una reveladora encuesta entre algunos cronistas y locutores. De los entrevistados casi nadie se atrevió a responder con un tajante no, pues su profesionalismo se los impide.

Jaime Oaxaca, aguerrido periodista de Puebla, contestó: “Por supuesto que no. Desde hace mucho la autoridad en la Plaza México es la empresa, y esto lo manejan a su conveniencia. Estoy con… no la certeza, porque sería muy petulante de mi parte, pero sí con la sospecha de que ni se cumple con la edad ni se cumple con la integridad de los cuernos. Entonces, ¿no es posible asegurarle al aficionado que compre un boleto que verá toros mayores a cuatro años y con las cornamentas intactas?, le preguntó Romero. No, no lo es, respondió Oaxaca y agregó: además, me parece que el reglamento habla de que el examen post mórtem se hará a petición del juez de plaza y que lo hará el veterinario. Pero el doctor Javier García de la Peña es prácticamente un empleado de la empresa y, por otro lado, los jueces tienen prohibido solicitar este examen. Prohibido por la empresa, que es realmente la autoridad. Además, ya no existe el laboratorio en la Plaza México”.

Aléguenle, positivos.

Publicado en La Jornada

****

¿Integridad en la Plaza México?; responden algunos de los periodistas que la cubren…

Por Mauricio Romero

La palabra integridad no suele ser pronunciada por los periodistas de la Plaza México. En sus crónicas y comentarios rehúyen hablar sobre edad y manipulación de pitones. Por lo anterior, se buscó a un grupo de ellos para preguntarles expresamente lo siguiente:

–A partir tanto de su conocimiento taurino como de su trabajo periodístico: ¿considera que la integridad de las corridas que se dan en la Plaza México, en cuanto a la edad de los astados y sus cornamentas, está garantizada?

Los encuestados fueron Guillermo Leal, Jaime Oaxaca, Juan Antonio Hernández, Rafael Cué, Juan Antonio de Labra, Carlos Eduardo Arévalo, Leonardo Páez, Bardo de la Taurina, Alfredo Flórez y Carlos Flores.

Por sus respuestas, pueden ser divididos en dos bloques: los rotundos, que no dudan al afirmar en uno u otro sentido, y los desarrolladores, que entre un berenjenal de oraciones matizan su contestación. Pero a usted le corresponde catalogarlos en el sitio que les corresponde.

Sin más, que expongan ellos mismos:

Guillermo Leal; Televisa [Utdn, narración de las corridas en vivo; y W Radio] y diarios Reforma y ABC de España:

–¿Considera que la integridad de las corridas que se dan en la Plaza México, en cuanto a la edad de los astados y sus cornamentas, está garantizada?

–Siií. Ahí hay autoridades que se encargan de ello, ¿no?

–Entonces, ¿le asegura al aficionado que compre un boleto que verá toros mayores a cuatro años y con las cornamentas intactas?

Guillermo Leal y Juan Antonio de Labra. Imagen: Facebook Plaza México

Pues eso es lo que marca el reglamento y eso es lo que dicta los festejos taurinos, o sea lo que rige el festejo taurino en la Plaza de Toros México, ¿no? Yo no puedo asegurarle porque yo no soy quien compro los astados ni mucho menos, ¿no?

–Le pregunto, más allá de reglamento, a partir de su experiencia, de su vasta experiencia en el mundo taurino y de su trabajo periodístico.

Sí. Yo… yo en la Plaza México, desde hace muchos años no ha habido ninguna situación anómala en cuanto a la edad de los toros y a la integridad de las astas. Eso, reitero, son las autoridades las que tienen la obligación de velar por esos intereses.

Jaime Oaxaca; opinionytoros.com:

–¿Considera que la integridad de las corridas que se dan en la Plaza México, en cuanto a la edad de los astados y sus cornamentas, está garantizada?

–No, Mauricio. Por supuesto que no. Por supuesto que no. Yo creo que la autoridad en la Plaza de Toros México es la empresa, desde hace mucho, y esto lo manejan a su conveniencia. Por supuesto que no. Estoy con… no la certeza, porque sería muy petulante de mi parte, pero sí con la sospecha de que ni se cumple con la edad ni se cumple con la integridad de los cuernos.

–Entonces, ¿no es posible asegurarle al aficionado que compre un boleto que verá toros mayores a cuatro años y con las cornamentas intactas?

No. No lo es. Además, me parece que el reglamento habla de que el examen post mórtem se hará a petición del juez de plaza y que lo hará el veterinario. Pero el doctor [Javier] García de la Peña pues es prácticamente un empleado de la empresa y, por otro lado, los jueces [presidentes] tienen prohibido solicitar este examen. Prohibido por la empresa, que es quien realmente tiene la autoridad. Y no existe el laboratorio ya en la Plaza de Toros México. Así es que el examen que se hace es dental y es lo único que hay. Y en cuanto a la integridad, pues yo creo que al puro tacto. Entonces no hay exámenes, y si los hay pues todos dirán que todo está perfectamente todo en regla. Pero, desde mi punto de vista, como aficionado, me parece que no cumplen con eso, Mauricio.

Juan Antonio Hernández; Tv Azteca [México Bravo] y TVE [Tendido Cero]:

–¿Considera que la integridad de las corridas que se dan en la Plaza México, en cuanto a la edad de los astados y sus cornamentas, está garantizada?

–Yo creo que no. Ha faltado un poquito de rigor en cuanto a las autoridades. Pero finalmente aunque se tengan los estudios de los veterinarios, que nunca dan a conocer públicamente a través de los medios de comunicación los estudios, pues la gente tiene la última palabra y cuando se tienen que quejar los aficionados en contra de una corrida, lo hacen y los toros se rechazan.

Luis Niño de Rivera, Rafael Herrerías y JA Hernández. Foto: Tadeo Alcina

–Entonces por estos estudios hechos por los veterinarios, y en su opinión a partir de lo que ha conocido como periodista en su vasta experiencia, ¿le asegura al aficionado que compra un boleto que verá toros mayores a cuatro años y con las cornamentas intactas?

Sí. O sea, le digo que considero que finalmente esta cuestión es un tanto de apreciación y  el público ha sabido protestar, incluso con mayor rigor temporada tras temporada sobre la presencia de los toros sin necesidad que tenga el estudio del cuerpo de veterinarios oficial de la Plaza México que representa a la autoridad, a la delegación Benito Juárez, los tenga que conocer. Sino cuando el público no le parece y considera que un toro no tiene trapío necesario, se manifiesta hasta provocar que sean devueltos.

Rafael Cué; Televisa [Utdn, narración en vivo de las corridas], Canal Once [Toros Sol y Sombra] y El Financiero:

–¿Considera que la integridad de las corridas que se dan en la Plaza México, en cuanto a la edad de los astados y sus cornamentas, está garantizada?

–… [10 segundos de silencio].

–Aló…

Sí, sí. Estoy pensando cómo contesto para no echarme un rollazo. Déjame pensarlo… Pues está garantizada por parte de la empresa. La autorizad quizá debería de volver a instalar un laboratorio post mórtem. Pero eso depende cien por ciento de las autoridades.

–Le pregunto a partir de su vasta experiencia. De lo que conoce dentro del mundo del toro. Entonces, ¿puede asegurarle al aficionado que compre un boleto que verá toros mayores a cuatro años y con las cornamentas intactas?

Rafael Cué y Javier Sordo. Foto: Twitter RC

No está en mi postura poderlo garantizar porque muchas veces la edad se… tiene que garantizar con un examen post mórtem. A simple vista, yo no puedo garantizar eso.

–Con los elementos que cuentan, o no, tanto la empresa como las autoridades, ¿qué le puede decir al público?

No. A ver: no entiendo el objetivo de la pregunta.

–Como le pregunté, Rafael. A partir de lo que usted conoce, ¿existe esta garantía, en cuanto a la edad sobre todo?

La edad, ya te digo: los únicos que pueden garantizar la edad son los veterinarios, y los ganaderos; existe un registro en la asociación de ganaderos. Todos los toros lidiados en La México están registrados en la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia. Está registrada su nacencia, allí es donde se garantiza. Las autoridades no aprueban ningún toro que no haya sido previamente registrado. Esa es la mayor garantía.

Juan Antonio de Labra; Televisa [W Radio, narración en vivo de las corridas] y dueño de altoroméxico.com:

Mmm. No, discúlpeme. Yo prefiero contestarle a un medio profesional. Gracias. [Tal no respuesta espetó un día antes de fungir como anunciador de los carteles de la empresa que regentea la Plaza México.]

Carlos Eduardo Arévalo; El Economista:

–¿Considera que la integridad de las corridas que se dan en la Plaza México, en cuanto a la edad de los astados y sus cornamentas, está garantizada?

–La verdad es que sí… en parte. Esto es porque se dicen muchas cosas en los mentideros taurinos, pero generalmente y de acuerdo al reglamento taurino en el antes Distrito federal, y ahora Ciudad de México, se establece que las cornamentas de los astados deben ir íntegras en su totalidad y que para novilladas deben ser tres años cumplidos y para corridas de toros cuatro años cumplidos en plazas de primera categoría, para los novillos el peso debe ser 350 kilos y para los toros 450 kilos. Con la edad reglamentaria, que es tres años para los novillos y cuatro años para toros. Debe estar garantizada, también de acuerdo a reglamento, con el examen post mórtem que debe hacer el médico veterinario que nombra la delegación [alcaldía]correspondiente, que en el caso de la Plaza México es [la] Benito Juárez, para estos efectos.

–Debe estar garantizada de acuerdo con la ley. Pero le pregunto a partir de su conocimiento y experiencia periodística: ¿puede asegurarle al aficionado que compre un boleto que verá toros mayores a cuatro años y con las cornamentas intactas?

Pues yo pienso que sí. Yo no he sabido hasta el día de hoy, no he sabido que haya cornamentas manipuladas o que los toros no cumplan la edad.

Leonardo Paez; La Jornada:

–¿Considera que la integridad de las corridas que se dan en la Plaza México, en cuanto a la edad de los astados y sus cornamentas, está garantizada?

Leonardo Páez. Foto: Altoroméxico

No está garantizada porque no se llevan a cabo exámenes post mórtem por decisión unilateral de la empresa y connivencia ancestral de la delegación, alcaldía ahora, Benito Juárez.

–Entonces, ¿no se le puede asegurar al aficionado que compre un boleto que verá toros mayores a cuatro años y con las cornamentas intactas?

Nooo. De ninguna manera. ¿Pero sabes por qué, Mauricio? Porque hay un desinterés sereno. Ya ni siquiera hay información de qué es un toro y qué es una burra preñada. No. Hay un desinterés: la cultura taurina ha devenido en un ver-torear-bonito lo que sea, o casi lo que sea. Entonces, los toros salen jóvenes, salen mochos de sus astas… sobre todo [para] los figurines, que pueden imponer condiciones, y la leña, el ganado duro, con edad, con trapío y yo no sé incluso si con sus astas íntegras para muchachos que tienen dos o cuatro corridas en el año.

Bardo de la Taurina; La Prensa:

–¿Considera que la integridad de las corridas que se dan en la Plaza México, en cuanto a la edad de los astados y sus cornamentas, está garantizada?

No creo que nadie que no estemos con todos los elementos pudiéramos garantizar o dar una opinión, y menos gente desde el tendido por una situación muy sencilla y a la vez cierra todo: para mí, la única forma de que se puede comprobar edad, es con los registros de nacencia, y la palabra integridad, lo otro, solamente creo que la puede dar el análisis post mórtem, que es el único que puede decir fidedignamente si sí o si no, lo apreciativo, es meramente eso: apreciativo.

–Le pregunto a partir de su experiencia, lo que conoce, lo que ha visto, de lo que se ha enterado en los años que lleva cubriendo las temporadas grandes. Concretamente, ¿puede asegurarle a un aficionado que compre un boleto que verá toros mayores a cuatro años y con las cornamentas intactas?

Yo creo que, reglamentariamente, no deberíamos dudar hasta que cada quien nos diga “para mí no lo tiene”, y como siempre, tendremos que ir a lo mismo: aportar pruebas, y por otro lado, no creo que toda la gente que estemos en los tendidos, tengamos la capacidad para dar una opinión a distancia. Esa es la otra realidad. La Plaza México, desde tiempos de Manolete que se acuñó aquella frase de “¿y los que están allá arriba a qué vinieron?”, no creo que nadie pueda dar una opinión.

–No le pregunto de los que están arriba. Les estoy preguntando a los periodistas que tienen una vasta experiencia…

No, no, no creo tampoco que sea cuestión de la experiencia ni de los años. ¿Por qué? Porque absolutamente nadie, nadie puede asegurar algo que o le conste. Y dos metros de diferencia, que es lo que puede haber en un callejón, más donde veas tú el toro, que puede ser de 1 a 22-23 metros, vamos a decir, no creo que nadie pueda meter la mano al fuego para asegurarlo. Ahora, también te puedo dar una opinión como aficionado, porque antes que nada yo creo que cualquier periodista, para cubrir una fuente, debe tener cierta afición, porque si no no vas a acumular experiencia. Yo creo que una cosa es lo que vemos en el toro, lo que vemos en el toro que se está lidiando en el ruedo, y ora cosa es lo que quisiéramos ver. Esa es la realidad. Creo que estamos, en algunos casos, o cuando menos en el mío, sí estamos tocados por eso, que es una cuestión de deseo. En lo particular, soy un hombre al que le gusta más el toro, más con trapío…

–Más que del trapío, le hablo de la edad… si el aficionado puede estar plenamente seguro que el toro que ve es mayor a cuatro años.

No puede, nadie absolutamente puede estar con esa seguridad, y le voy a contestar con una pregunta que me la hacen a mí constantemente todos los días: cuando me preguntan “¿qué edad tiene usted?”, y yo les puedo decir 60 años, tengo 70 años, tengo 50, y la gente, ¿la mayoría sabes lo que me contesta?: “parece usted de otra edad diferente”. Esa es mi respuesta.

Alfredo Flórez; toriles.com:

–¿Considera que la integridad de las corridas que se dan en la Plaza México, en cuanto a la edad de los astados y sus cornamentas, está garantizada?

Sí. Debe estar garantizada.

–¿Debe estar o está plenamente garantizada esta integridad?

Debe de estar. No soy testigo de que sea así, pero debe de estar, según el reglamento.

–Le pregunto a partir de su vasta experiencia dentro del mundo taurino y periodístico. ¿Puede asegurarle al aficionado que compre un boleto que verá toros mayores a cuatro años y con las cornamentas intactas?

Sí, así es.

Carlos Flores; ABC Radio [Con Sentido Taurino y crónica radial en vivo de las corridas]:

–¿Considera que la integridad de las corridas que se dan en la Plaza México, en cuanto a la edad de los astados y sus cornamentas, está garantizada?

No todas. ¿Con esto qué quiero decir?: que… algunas corridas se lidian con la edad y la integridad de las astas de los toros. Y esto te lo comento con base en los criterios de crianza y de ética de algunos criadores de toros bravos; otros… pues no me atrevo a decirte si sí o si no, porque no los conozco.

–Le pregunto…

Pero… híjole, qué te voy a decir. Es que es una pregunta… es una pregunta que tiene obviamente su fondo. ¿Por qué?: Porque sabemos que… que el tema de las actas de nacencia hoy es un mero albur, ya no se tiene un registro firme, como se debería tener, o como en antaño, que a lo mejor se tenía de una manera más rigurosa. Hoy no tenemos cómo comprobar, cómo comprobar si un toro tiene las astas íntegras o no. Porque, mira, te voy a ser muy honesto y muy sincero: a simple vista, también muchas veces nos vamos con las fintas, ¿sí?, y es muy difícil hacer un juicio airado o sin fundamentos si un toro tiene la edad y si un toro tiene las astas íntegras. Sabemos que esa práctica ocurre no solo en la Plaza México, eh. O sea, ocurre en la mayoría de los escenarios taurinos, y ocurre en la plaza más modesta, ¿sí?, por condiciones de poca garantía en términos de contar con servicios médicos óptimos, etcétera, etcétera, etcétera… Si ocurre en plazas modestas, pues también ocurre en otro tipo de plazas, por supuesto que sí; no estoy diciendo que La México esté exenta a eso o no. Ocurre en todos lados. Y eso es por la imposición de muchos de los toreros; es más: te puedo decir que el noventaitantos por ciento de los toreros, sean figuras o no… no sé si permitan la práctica o no, pero pues ya es algo, algo que lamentablemente se ha vuelto como una cosa natural, una cosa obvia cuando no debería serlo. Eso en cuanto al término estricto de la integridad de las astas de los toros. Ahora, en cuanto a la edad, pts es que hay muchos factores que, que hay que analizar, ¿no? ¿Y por qué te digo esto?: pues porque no tenemos, lamentablemente, una autoridad que te dé un, un… diagnóstico, un resultado post mórtem, ¿no?, o que te garantice de acuerdo con un papel “esta corrida sí tiene la edad para ser lidiada”, ¿no? Pero muchas veces, vaya, hay toros que no necesitan tener el carnet ni la identificación para que se vea que se tiene la edad, ¿no? Muchas veces también hacemos juicios, muy aventurados, ¿sí?, de muchas casas ganaderas donde su tipo es ese. ¿Qué quiero decir con esto?: pues que no tienen… cajas exageradas, ni pueden cargar demasiados kilos ni se les desarrolla demasiado alguna parte del cuerpo, en este caso la cabeza, por ejemplo, ¿no?, o la misma cornamenta. ¿Sí me explico? O sea, no te puedo decir, este… puta: el 89 por ciento, el noventaitantos por ciento de las corridas que se lidian en México no tienen la edad o vienen despuntadas.

–Le pregunto a partir de su propio conocimiento, de su vasta experiencia en el medio, por la que conoce quiénes son tanto las autoridades, cuáles el método de verificación de la edad y las astas, quiénes lo realizan y quiénes son los distintos actores de la Fiesta. Por eso le pregunto: ¿entonces no se puede o sí se puede asegurarle al aficionado que compre un boleto que verá toros mayores a cuatro años y con las cornamentas intactas?

Mira: es más fácil que una corrida tenga la edad… o casi tenga la edad, ¿no?, porque vamos a ser muy honestos: son muy pocos los ganaderos en México que permiten que la corrida no salga de su casa si no tiene la edad. Son pocos. Entonces muchas corridas a veces se adelantan, ahorrándose medio año dándole de comer. ¿Sí me explico? O sea: son muchos factores que, obviamente, bueno, pues todos convergen en que no debería ser así, ¿no? Déjame sintetizarte de la siguiente manera:

–Dígame.

No tenemos hoy, ¿sí? Ni el aficionado ni los medios de comunicación ni nadie absolutamente hoy en el medio, la certeza de que una corrida se lidie con la edad y las astas íntegras. ¿Por qué?: Pues porque no sé dónde han quedado los exámenes post mórtem. No sé dónde han quedado… hoy los veterinarios obedecen a las empresas. Es así. Y no tenemos esa información a la mano. Son muchas cosas que habría que rascarle, que habría que comenzar a modificar para que el aficionado tenga esa credibilidad que debe tener. O sea, si el aficionado paga un boleto por ver una corrida de toros, pues tiene que ver una corrida de toros, por supuesto que sí. Hoy no te puedo yo decir que el aficionado va a tener la certeza o la garantía al cien por ciento, al mil por ciento de lo que está pagando, es real. Y, también te comento lo siguiente: los toreros, las figuras y las no figuras hoy… pues no sé si exijan un toro despuntado o no. No es el rollo o el cuento al miedo a no poder estar bien con un toro en puntas o uno que no esté en puntas, por supuesto que no; es meramente una práctica… mala, muy mala, poco ética que hoy lamentablemente se nos ha vuelto costumbre. Y a ellos se les hace costumbre porque ellos son los toreros, ellos son los que cobran, ellos son los que están ahí. No nosotros, finalmente. ¿Sí? Dicho hace poco por el doctor Vázquez Bayod, y me lo comentó fuera de micrófonos, ¿sí?, que hace más daño un toro despuntado que un toro en puntas, una cornada que tenga que operar de un toro despuntado es mucho más complicada que una cornada de un toro en puntas, ¿sí? Entonces es una práctica mala, que se ha vuelto costumbre. Ahora, el tema de las corridas… en México no se lidian corridas de cinco años. Esa es una realidad. En México no se lidian corridas de cuatro años y meses, ¿sí? Sí hay muchos ganaderos, porque también sería muy aventurado echarnos a todos los ganaderos de México por delante, así de fácil, o eliminarlos de un plumazo, que ninguno manda una corrida de toros con edad a la Plaza México, ¿no? Pts hay corridas que, bueno… a simple vista parecen ser toros, y hay muchas características [en las] que también uno se tiene que fijar pues para ver si de entrada el toro parece toro, ¿no?, y hay, hay características físicas que tú te puedes fijar en una plaza de toros, en un callejón, el número de rodetes que tienen los cuernos de los toros, el desarrollo de las criadillas, los testículos, obviamente la morfología; si un toro está bien rematado, si un toro tiene morrillo, si está rematado de los cuartos traseros, que es lo que gusta en México. En fin, son muchas cosas, insisto. Y a veces un toro que parece toro, ¿sí?, pues resultaría que no tiene la edad; y un toro sin trapío pues muchas veces tiene la edad. Entonces, es un tema bien complicado y que está muy revuelto, muy revuelto. Yo no te podría asegurar, ¿sí?, que el cien por ciento de las corridas que se lidian tienen la edad y las astas íntegras. No. Creo que, como en todo, pues hay de todo, hay corridas que sí se lidian, ¿sí?, como deben ser y hay otras que no. Y yo creo que radica en algo, con esto concluyo: La honestidad del ganadero, creo que lleva un porcentaje enorme en todo esto, porque si un ganadero que le vayan a su casa a exigirle una corrida que no tenga la edad o una corrida muy a modo, que va en contra, incluso de los principios de crianza del propio ganadero, pues no debería salir de su casa ganadera. Así de fácil, ¿no?, ¿sí? Ese es el factor número uno, número uno. Si un ganadero honesto dice: “señores: estos toros que quiere este torero no salen, pues porque no están puestos o porque están muy cómodos. Sabes qué: aquí tengo otros cinco. ¿Por qué no te llevas estos?, y acompletamos [sic] con otros tres de acá”. “No”. “Pues entonces no se vende mi corrida. Punto”. Ahí empezaría a cambiar la fiesta de los toros. Pero pues como hay muchos ganaderos que pues solamente, obviamente, buscan hacer el negocio, ¿no?, y obedecen a las pretensiones de muchos actuantes de la Fiesta: veedores, toreros… este, la propia empresa muchas ocasiones… que la empresa… el tema es poner a todos estos de acuerdo, pts los va a contratar; yo creo que a la empresa le da lo mismo pues que se lidie una corrida… que maten lo que ellos quieran. Aquí creo que los toreros son los principales responsables del cuento, y claro, también vienen muchas responsabilidades conjuntas en todo esto, ¿no? Y obviamente la autoridad. Pero sí creo que si un ganadero tiene la ética por delante, y el principio claro que lo que se lidia en su casa son toros, pues esto sería mucho más fácil, ¿no?, y nos evitaríamos que si existen los exámenes o no, han de existir, dónde están las actas de nacencia o no, pues deberían aparecer. Pero si existiera esa ética por delante, de los criadores de toros de lidia, creo que muchas cosas serían más fáciles.

Publicado en https://porfandangos.wordpress.com

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