Feria de San Isidro: Para cerrar, cogida grave de Pablo Aguado

La expectación fue desbordada por la mediocridad.

Plaza de toros Las Ventas de Madrid. trigésimocuarta y última corrida. ASISTENCIA: 23. 692 espectadores (lleno). Toros de SANTIAGO DOMECQ (5), desiguales de presentación y de juego, el sexto un toro bravo en varas. EL FANDI (3), de nazareno y oro. Estocada corta atravesada (pitos). Estocada tendida (silencio). Dos pinchazos y estocada corta (saludos) LÓPEZ SIMÓN (3), de azul marino y oro. Metisaca en los bajos y estocada trasera. Un aviso (división de opiniones). Pinchazo y estocada (silencio). PABLO AGUADO (4), de burdeos y oro. Pinchazo y estocada trasera y cinco descabellos. Dos avisos (saludos). Pasó a la enfermería y no volvió a salir.

Por Carlos Ilián.

El final de San Isidro merecía algo más de acuerdo con el lleno y la expectación que generó la actuación de Pablo Aguado, además del rebufo que ha dejado el triunfo en el ambiente el triunfo de Paco Ureña . Pero ni el juego de la corrida de Santiago Domecq, ni la actuación de los tres espadas pasaron ni siquiera de un aprobado generoso.

Sin duda Pablo Aguado centraba gran parte del interés del público después de su actuación en Sevilla y la impecable y torerísima del día 18 de mayo en esta plaza. Lo cierto es que el torero sevillano entusiasmó en su inicio de faena al tercer toro con detalles torerísimos en los muletazos por bajo. Luego la faena fue una montaña rusa con momentos de subida en algunos redondos y otras de bajada en picado especialmente en los primeros naturales. Nunca se cruzó y mantuvo la faena en un argumento de muletazos relajados y enormes distancias. Nada que ver con el Aguado de Sevilla ni el del otro día aquí en Madrid.

Entró a matar y fue cogido de lleno. Pudo terminar malamente con el toro al borde del tercer aviso. En la enfermería fue operado de una cornada con dos trayectorias en el muslo derecho de pronóstico grave. Por lo tanto El Fandi lo sustituyó en la lidia del sexto toro, que a la postre hizo una bravísima pelea en varas pero se desfondó en la muleta. El Fandi, calentó a la gente con los muletazos de rodillas y luego se diluyó entre trallazos al buen primero, en sobar al paradísimo cuarto y en intentar banderazos al sexto.

López Simón nunca se acopló con el segundo toro, un toro que se empleó en la muleta y abusó otra vez de los ventajismos y en el quinto, de cortísima embestida, salió por todas y se hundió en la nada.

Publicado en Marca

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