1ª Plaza México, Temporada Grande. Una Moruchada Monumental.

Leo Valadez al natural. Foto la Plaza México.

Soltaron siete moruchos del hierro de Julián Hamdan de mucho cuidado, no se sabe sí por industria, por comercio o por incompetencia manifiesta. Y el resultado fue perjudicial para todo el mundo, ya que el público lo pasó mal y los toreros peor.

Por Luis CuestaDe SOL y SOMBRA.

El cartel de la corrida inaugural hacía concebir esperanzas de que se podría ver torear. Los aficionados saben cuando esto se puede producir y cuando el cartel puede servir algunos se preguntan: ¿El cartel es de categoría? Y van. ¿Que si el cartel es de segundo nivel en su opinión? Se quedan en casa.

Por estas razones, como la corrida inaugural de la Temporada anunciaba un cartel que conoce la técnica del toreo y tiene el gusto de interpretarlo, fueron en buen número. Lamentablemente Dios no premió su constancia e hizo que vieran toreo del bueno en grandes cantidades. Fue tan poco toreo, que si alguno en el tendido se distrajo mirando cómo sobrevolaba un helicóptero la plaza o si estaba pidiendo una cerveza para soportar la mansada que envió Julián Hamdan, ese no lo vio.

Hay que apuntar que la tarde de los de a pie fue en general tediosa y es que los de Julián Hamdan salieron no mansos, sino mansísimos. Todos bien presentados en líneas generales pero ásperos, pastueños, desfondados, débiles y cuanto se quiera usted imaginar. Solo el toro de la alternativa de José Maria Hermosillo tuvo un poco más de nobleza y clase que el resto de la moruchada.

Afortunadamente para los aficionados estaba en el cartel un Diego Ventura en la cima del rejoneo y así lo demostró con su primero, un astado de la ganadería Fernando de la Mora que tuvo motor y transmisión en sus embestidas, mismas que le permitieron una actuación superior. Solo la colocación del rejón de muerte tras un pinchazo, enfrió los ánimos del respetable. Su segundo fue de la ganadería de Marrón y resultó muy descastado, amuermado y cansino. Una figura del rejoneo no puede venir a la Plaza Mexico con un toro de un hierro que se ha encargado de arruinar cualquier cantidad de festejos en esta plaza con toros y novillos que derrochan mansedumbre y falta de casta en cantidades abundantes. Con estos toros Ventura se está engañando a sí mismo y a los demás.

Trato de enmendar su error y regalo un toro de San Isidro, del que se llevó una oreja tras un trasteo emociónate, en donde trajo al toro imantado a los costados de la cabalgadura y al que Ventura le clavó un par de banderillas a dos manos a toro parado, lo cual también debe tener su mérito.

¿Y los del soponcio ‘hamdanero‘?

A Antonio Ferrera, más que la técnica o el sentimiento le fallaron las ganas. Se le vio afligió con los mansísimos toros de Hamdan y se entiende su aflicción. No pudo hilvanar prácticamente nada, excepto algunos momentos con su primero cuando ligó algunos muletazos embraguetado y se le vio más decidido. Pero ocurrió que al primer reserva del hierro titular que sustituyó a un inválido que previamente había sorteado, no lo quiso ni ver y se lo quitó lo más rápido que pudo de enfrente.

Leo Valadez por su parte construyó dos largas y esforzadas faenas. Técnicamente bien planteadas por momentos, pero les faltaba sentimiento -llámase, asimismo, inspiración-, no se justifica, pero tampoco Valadez esta para componer una sinfonía de toreo cada tarde, ni es lo suyo. Aún así le vimos tres naturales, tres nada más pero muy sentidos, y eso fue torear. Con banderillas y capote también anduvo certero y voluntarioso.

Al recién alternativado José Maria Hermosillo le sucedió lo contrario que a Valadez: ponía sentimiento y en cambio le fallaba la técnica. Su primer toro se acobardo a mitad de la respectiva faena, precisamente cuando empezaba a acoplarse con él y ya le ligaba pases de ortodoxa factura. Afortunadamente lo mato de una estocada a toma y daca que le valió para cortarle una oreja. Su segundo, era una alimaña que le hizo pasar fatigas y por esta razón, se lo quitó de encima como pudo.

En pocas palabras hemos vivido un petardo ganadero gordo. Ante los hechos pienso que si de verdad hay congruencia en aquellos que mueven los hilos de nuestra fiesta, este hierro debería de ser borrado de la Plaza México en la presente y próxima temporada. La afición no se merece estas moruchadas.

Es lo que digo yo.

Twitter @LuisCuesta_

Ficha de la corrida: Monumental Plaza de Toros México. Corrida inaugural de la Temporada Grande 2019 – 20.

GANADERÍAS: Toros de Julián Hamdan para los diestros de a pie, incluido un sobrero, como primero bis. Bien presentados en líneas generales pero mansos y deslucidos en general con excepción del primero. El tercio de varas fue un simulacro. Y para rejones uno de Fernando de la Mora, otro de Marrón y uno de regalo de San Isidro.

TOREROS: Diego Ventura, ovación, silencio y oreja en el de regalo. Antonio Ferrera, silencio y división de opiniones. Leo Valadez, silencio y ovación. José Maria Hermosillo, oreja y silencio.

INCIDENCIAS: Plaza México. Domingo 3 de noviembre del 2019. Buena entrada (más de 16 mil aficionados aproximadamente). El matador Paulo Campero salió como sobresaliente del rejoneador. La corrida tuvo una larga y excesiva duración de más de 3 horas.

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